Steep: un primer descenso en los Alpes suizos

¿Te has preguntado alguna vez cómo se hace un primer descenso en esquí? Descúbrelo todo aquí.
Por David Carlier & Marion Schmitz

 

En nuestra serie Steep te presentamos a esquiadores y snowboarders fuera de serie capaces de hacer bajadas que, con sentido común, parecen imposibles. Son un puñado de locos talentosos que se enfrentan a los límites para bailar con ellos.

Ojo con no cometer errores porque el más minimo, en cualquiera de las líneas que presentamos, puede ser fatal. ¡No pruebes esto en casa!

¿Te has preguntado alguna vez cómo se hace un primer descenso, hora tras hora, paso a paso, giro tras giro? ¿Cómo hace el esquiador o el snowboarder para llegar a la cumbre, a lo más alto de la cara o de la canaleta? ¿A qué obstáculos se tiene que enfrentar? ¿Cómo se mide el peligro del terreno? ¿Cómo es el descenso final? ¿Se trata de bajadas de verdad o de descensos paso a paso, temiendo en cada segundo que se levante una avalancha, que se abra una trampa en el hielo o que despunten rocas ocultas?

El fotógrafo de Red Bull Illume, David Carlier, ha seguido al esquiador suizo, Gilles Sierro, durante su segunda intentona para completar el primer descenso de la cara norte de Blanche de Perroc, una montaña imponente del Valais suizo.

Disfruta de la bajada más directa desde la cumbre hasta las faldas del pico con forma de diamante en lo que parece una pala de roca y lapos de nieve esporádicos. ¡Observa y maravíllate con la hazaña!

 

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Vistas del pico la noche anterior a la hazaña
Vistas de la cara de Blanche de Perroc en Suiza
Vistas del pico la noche anterior a la hazaña La cara norte de Blanche de Perroc es muy visible desde los pueblos del valle de Herens. Cada mañana, cuando Gilles se levanta, puede ver esta línea de nieve iluminada por los primeros rayos de luz solar. Su sueño era conseguir hacer el descenso más directo desde la cumbre. © David Carlier
Últimos preparativos en el garaje a las 3AM
El esquiador suizo Giles Sierro prepara el material en Valais, Suiza
Últimos preparativos en el garaje a las 3AM El esquí extremo es un juego mental pero también depende mucho de la preparación física y del material. Conocer los esquís, las fijaciones, las botas y los palos es clave. Cuando se trata de esquiar en palas de más de 55º cada detalle tiene su importancia. Últimos preparativos antes de la intentona. © David Carlier
Acceso remoto, el comienzo es en el valle
El esquiador Gilles Sierro sube la Blanche de Perroc, en Suiza
Acceso remoto, el comienzo es en el valle La cara norte de Blanche de Perroc es muy remota, especialmente a finales de primavera, por debajo de la cota 2.500, donde la nieve hace tiempo que se ha ido. Gilles empieza la marcha en el fondo del valle, en la oscuridad y anda un buen rato antes de alcanzar los primeros campos de nieve. © David Carlier
Primeras nieves tras dos horas andando
El esquiador Gilles Sierro sube la Blanche de Perroc, en Suiza.
Primeras nieves tras dos horas andando Esquiar palas extremas exige tener que esperar a finales de primavera para que la nieve esté compacta en las caras norte. También supone tener que acceder a la montaña andando. Gilles ha dejado el coche a un lado de la carretera, en el fondo del valle, y ha empezado a andar a las 4AM. © David Carlier
Al fin llega al pie de la cara
El esquiador suizo Gilles Sierro en la cara norte de Blanche de Perroc
Al fin llega al pie de la cara Gilles llega al pie de la cara norte y, por primera vez, puede apreciar las condiciones de nieve sin tener que usar prismáticos. Es un momento importante porque es cuando decide si puede seguir adelante o no. En ese instante el proyecto se hace realidad. © David Carlier
Un ascenso bastante técnico
Gilles Sierro escala la cara norte de la montaña blanche de perroc
Un ascenso bastante técnico Antes de descender la cara norte de Blanche de Perroc, Gilles tiene que subirla. ¡Y no es cosa fácil! Conoce bien su itinerario y escala la línea que luego va a esquiar. Observa la calidad de la nieve, descubre las rocas ocultas y se prepara mentalmente para este primer descenso. © David Carlier
Alcanzando la porción más vertical de la cara
Gilles Sierro escala la cara norte de la montaña Blanche de Perroc en Suiza
Alcanzando la porción más vertical de la cara Al observar la pala desde el valle, con prismáticos, Gilles tenía dudas sobre el manto de nieve y sobre unas rocas que sobresalían en la porción más crítica. Al llegar al segundo tercio de la subida, tiene la grata sorpresa de descubrir nieve compacta. El éxito de la misión depende de esta sección. © David Carlier
Gilles se abre camino en la pala abrupta
El esquiador Gilles Sierro escala la cara norte de la montaña Blanche de Perroc, en Suiza
Gilles se abre camino en la pala abrupta Estamos en junio, el sol está alto e ilumina la cara norte cuando Gilles llega a la última porción del ascenso. Se abre camino sobre la vertiente abrupta de nieve y observa las condiciones con detalle para dar con la línea más directa. Tiene que recordar cada sección para bajar seguro después. © David Carlier
A dos pasos de la cumbre
Gilles Sierro alcanza la cumbre de Blanche de Perroc, en Suiza
A dos pasos de la cumbre La última porción es menos expuesta y Gilles tiene la grata sorpresa de dar con nieve polvo visto que la vertiente es menos abrupta. Cinco minutos más y alcanzará la cumbre, contemplará las vistas impresionantes de los Alpes y se colocará los esquís. © David Carlier
Últimos pasos hasta la cumbre
El esquiador Gilles Sierro alcanza la cumbre de Blanche de Perroc, en Suiza
Últimos pasos hasta la cumbre Es casi mediodía y Gilles llega al fin a la cumbre. Es el momento ideal para esquiar en las mejores condiciones, tanto de luz como de hielo. ¡Sonríe porque una capa de 10cm de nieve polvo promete que la bajada será divertida! © David Carlier
¡La cumbre! Vistas impresionantes del Matterhorn
El esquiador Gilles Sierro en la cumbre de Blanche de Perroc, en Suiza.
¡La cumbre! Vistas impresionantes del Matterhorn ¡Alcanzar la cumbre es sólo la mitad del trabajo! Gilles contempla el panorama, con los glaciares y el Matterhorn de tela de fondo. ¡Ahora, tras seis horas de ascenso, empieza la aventura! Se toma unos minutos de descanso y se concentra antes de enfrentarse a la bajada. © David Carlier
Primeros giros con nieve polvo
El esquiador Gilles Sierro esquía la cara norte de Blanche de Perroc en Suiza
Primeros giros con nieve polvo Gilles empieza en la cumbre de la gran cara norte con unos giros "fáciles" en una pala de 40 a 45º. Es el comienzo ideal para enfrentarse, física y mentalmente, al descenso. También para sentir la nieve y prepararse para las secciones más difíciles. En este punto la nieve es buenísima y ligera. © David Carlier
Gilles lidia con éxito en la sección más peliaguda
Gilles esquía la porción más abrupta durante el primer descenso de la cara norte de Blanche de Perroc
Gilles lidia con éxito en la sección más peliaguda Gilles sale de la sección más abrupta del descenso. Las dos secciones rocosas que acaba de pasar son más que impresionantes, con inclinaciones de más de 56º. Encontrar la línea ideal con semejante vertiente es muy difícil y Gilles descubre la cara a medida que la va bajando. © David Carlier
Esto es lo que se llama una bajada vertical
El esquiador suizo Gilles Sierro hace el primer descenso de la cara norte de Blanche de Perroc en Suiza
Esto es lo que se llama una bajada vertical ¿Cuán vertical es una pala vertical? ¡Los especialistas dicen que una línea es vertical cuando el rider puede tocar la nieve sin doblar las rodillas! 100 metros más abajo, Gilles saltará el muro del glaciar y completará el primer descenso de la cara norte de Blanche De Perroc. © David Carlier
Un paseo por los campos de nieve del final
El esquiador suizo Gilles Sierro hace el primer descenso de la cara norte de Blanche de Perroc en Suiza
Un paseo por los campos de nieve del final Gilles disfruta en las últimas palas de nieve de la bajada, de vuelta al valle. La aventura ha sido un éxito. Gilles completa así una de las últimas bajadas vírgenes de los Alpes y lo hace con la línea más directa, desde la cumbre al valle. Es un día que recordará toda su vida. © David Carlier