Bajar esquiando Streif es como hacer caída libre

Hannes Reichelt ganó el Streif Downhill el año pasado y ha hablado con Red Bulletin sobre su hazaña.
Skirennfahrer Hannes Reichelt
Hannes Reichelt © Vitali Gelwich
Por Thomas Wernhart

¿Qué hace falta para ganar el Streif Downhill? ¿Valentía? ¿Fuerza? ¿O es solo cuestión de suerte? Posiblemente hagan falta todas esas cosas, pero lo más importante es el equilibrio y pocos son los que han encontrado ese estado mental que te diferencia del resto de competidores.

En 2014 Hannes Reichelt, que salió desde el puesto número 21, ganó el famoso Hahnenkamm Downhill en Kitzbühel (Austria); pero antes de ese gran día sus expectativas no eran muy prometedoras. Reichelt tuvo que luchar contra su espalda lesionada durante toda la temporada y, tras su primer entrenamiento en Kitzbühel, su dolor se intensificó en el peor momento de la bajada cuando iba a 130km/h.

Este deportista de 34 años no pudo dormir en toda la noche, pero su decisión ya había tomado su decisión: ¡iba a competir al día siguiente sí o sí! “Echarse atrás y darse por vencido no es una opción”, aseguró. “No en Kitzbühel”. Así que en lugar de huir y pasar vergüenza, se preparó para aguantar el dolor y, con una mentalidad de “todo o nada”, se lanzó por la peligrosa bajada. En aquél momento, la posición de bajada era la única en la que no sentía dolor… o por lo menos cuando era más soportable. ¡Fue perfecto para su increíble bajada! Pero cuando te enfrentas a tantos impactos, a curvas extremas, a saltos y a una gran velocidad… lo más importante es estar bien preparado mentalmente y físicamente.

Y luego empezó la mejor carrera de su vida. Lo dio todo, se agachó y se lanzó por la bajada. Sabía que cualquier pequeño fallo en esa montaña podía acabar en una grave lesión o incluso llevarle a la muerte, pero estaba preparado para ello. Superó el primer punto crucial con confianza, el llamado “Mausefalle”, que catapulta a los esquiadores a 80 metros más abajo, luego lo dio todo en el momento de la compresión. Tramo a tramo iba ganando confianza y, con un control brillante, fue superando todos los obstáculos que se presentaron en su trayectoria. Era como estar en el ojo del huracán, en un estado metal Fudoushin Zen, tal y como lo llaman los maestros japoneses, donde todo es posible, donde no hay dolor ni dudas. Solo él y el endemoniado pero precioso Streif. ¡Mantuvo un equilibrio perfecto durante 2:03:38 minutos! Entró en la última parte de la pista a 120km/h acompañado de miles de fans enloquecidos animándole.

Ski racer Hannes Reichelt celebrating in Kitzbühel 2014
Reichelt celebra su victoria en Kitzbühel 2014 © Samo Vidic/Red Bull Content Pool

Justo después de cruzar la línea de meta y ver el número uno en el marcador se quedó encogido en la dura y dolorosa realidad. Cuando se quitó las botas, un dolor casi insoportable recorrió todo su cuerpo. Todos los ánimos de los fans, las bocinas y los aplausos se convirtieron en algo surrealista y quedaron en un segundo plano, solo le importaba una cosa “¡Tengo que sentarme! ¡Ahora mismo!”

Cuando visitó a su médico el diagnostico fue terrible: había sufrido varias hernias discales y tuvo que ser operado de urgencia. Sus esperanzas de ganar una medalla en los JJ.OO. de Sochi se esfumaron, pero las experiencias que vivió y el momento del triunfo en Kitzbühel cambiaron su vida.

Streif – One Hell of a Ride estará en los cines el 25 de diciembre. Sigue a Hannes Reichelt en www.hannes-reichelt.com.

¡No te pierdas ningún artículo de RedBull/Snow y síguenos en Facebook!

read more about
Next Story