INSPIRACIÓN: Dominik Paris, el campeón de Streif

De pastos alpinos a tragedias profundas pasando por el trono de Kitzbühel, entrevista a un grande...
Dominik Paris celebrando en Kitzbühel
Dominik Paris celebrando en Kitzbühel © Hook Baderz/Agence Zoom
Por Riikka Rakic

Nuestra serie INSPIRACIÓN se centra en atletas que van más allá de la excelencia deportiva y hacen algo especial en su vida. Ahora que llega la prueba más aterradora del mundo, el increíble descenso de Kitzbühel Hahnenkamm, te presentamos a uno de sus antiguos ganadores.

El 26 de enero de 2013, Dominik Paris ganó el famoso descenso de Kitzbühel, 0,13 segundos por delante del atleta Red Bull Erik Guay y a 0.36 de Hannes Reichelt. Se convirtió así en el segundo italiano que gana en Streif, 15 años después de Kristian Ghedina. Evidentemente, al día siguiente le acogieron en casa, en el Valle de Ulten, con una fiesta monumental.

Pero antes de vencer en Streif, el joven de 25 años del sur de Tirol tuvo que enfrentarse a retos muy difíciles.

El esquiador de descenso Dominik Paris en acción
Dominik Paris en acción © Christophe Pallot/Agence Zoom

Paris creció en una familia pobre. Siendo adolescente, su prometedora carrera sufrió un percance. Como era necesario ganar dinero para mantener a su familia, tuvo que aceptar un trabajo de obrero. Abandonó los estudios y sus resultados en competición cayeron en picado. Muchos creían que la aventura se acababa allí, con la mera promesa de su potencial.

A los 18, Domme (como le llaman en casa) tomó una decisión difícil: se fue de casa y pasó 100 días aislado del mundo, en los Alpes suizos, cuidando ovejas. Esos meses tan difíciles de trabajo duro y mucha disciplina, lejos de toda civilización, fueron un giro clave en su vida.

El esquiador de descenso Dominik Paris en los Alpes
Dominik Paris en los Alpes © Dominik Paris

“Esos meses en la montaña me enseñaron lo importante que es estar concentrado en lo que quieres y que no hay sustituto alguno al trabajo duro. Se me hizo evidente que quería ser esquiador profesional. Esa era mi motivación. Quería cambiar mi vida e intentarlo todo para que mi sueño se hiciera realidad."

Tras el verano de 2007, Paris volvió a esquiar con una perspectiva totalmente nueva y con 12 kilos menos. Desde entonces, su carrera ha sido una progresión continua, con victorias en Kitzbühel, Bormio y la medalla de plata del Campeonato del Mundo de 2013, entre otros grandes resultados.

El esquiador de descenso Dominik Paris ordeñando una vaca
Dominik Paris ordeñando una vaca © Dominik Paris

A Domme se le conoce por su estilo de esquí, muy fiel al lema que aprendió de su padre y primer entrenador: "¡Siempre cargando, siempre pegado al suelo!" Paris creció esquiando con su hermano mayor, René. Ambos eran muy buenos esquiadores aunque de personalidad diferente.

"Éramos muy diferentes. Yo no era un gran esquiador pero siempre esquiaba muy rápido. Mi hermano era el meticuloso y técnicamente mucho mejor que yo."

El esquiador de descenso Dominik Paris en acción
Dominik Paris en Kitzbühel © Alexis Boichard/Agence Zoom

Conduje hasta allí y vi que el que estaba tirado en el suelo era mi hermano.

Justo después de sus mejores triunfos, en junio de 2013, el destino dio un giro cruel. Paris perdió a su hermano en un accidente trágico de tráfico, en moto, un día de mucho viento, cerca de casa.

"Fue un gran shock. Yo estaba muy cerca de allí aquél día y me enteré de que había habido un accidente. Conduje hasta allí y vi que el que estaba tirado en el suelo era mi hermano."

Su primera reacción fue calmar el dolor entrenándose. Con el tiempo, aprendió a separar el dolor y su vida. El esquí sigue siendo su pasión, su modo de vida y de subsistencia. Su terápia.

"Con más tiempo y distancia, he aprendido a vivir con el destino y a seguir adelante. Sigo haciendo lo que a mi hermano le hubiese gustado que hiciera: trabajar duro para cumplir todos mis sueños."

 

El esquiador de descenso Dominik Paris en acción
Dominik Paris en Kitzbühel © Christophe Pallot/Agence Zoom

Además del esquí, Domme tiene otra pasión, otra terápia: la música. "Para mí, la música es esencial. Siempre tengo música puesta, es mi manera de meditar." De hecho, Domme, junto con su compañero de equipo Siegmar Klotz, son conocidos en el circuito por sus dotes artísticas. Siempre que Klotz saca el acordeón, Paris saca la guitarra.

Sus gustos musicales le acercan sobre todo del heavy metal e incluso canta en un grupo de death metal. "No se puede decir que cante, más bien bramo, pero es mi manera de relajarme con amigos."

Tras un año difícil, Dominik Paris empieza una temporada muy fuerte, en el top 5 de cada una de las cuatro pruebas de la Copa del Mundo FIS de este comienzo de temporada. ¡Así se hace, Domme, siempre pegado al suelo y no abandones nunca!

Si quieres ver a Dominik en el próximo descenso de Hahnenkamm, en Kitzbühel, síguelo en la tele del 23 al 25 de enero.

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