Descubre al superhombre que amaba las montañas

Kilian Jornet ha batido tantos récords mundiales que es imposible pensar que es de este planeta.
Por Riikka Rakic

Kílian Jornet es la sensación en los deportes de resistencia en la montaña. Cuanto más alta y más empinada sea la montaña, más rápida y ligera la conquista. Al joven español de 27 años no le importa si es sobre nieve, roca o grava.

Aunque a día de hoy es más conocido por ser corredor y alpinista de ultra montaña, las raíces de Jornet están en el esquí de montaña y todavía reina en ese mundo.

Retrato de kilin Jornet en los bosques de La Palma
Kilian Jornet en el bosque © zooom.at/Markus Berger

En febrero de 2015, Kílian ganó el oro en el Campeonato del Mundo en la carrera vertical de Verbier (Suiza) que contó con una subida de 5 km. y 847 m. de escalada. También salió triunfante de la competición individual con cuatro subidas de un ascenso vertical de 1.700 m. y tres secciones perturbadoras en un trazado de 12,5 km. En abril añadió otro título de Copa del Mundo a su larga lista de victorias.

Para Kílian, la temporada de esquí de montaña es solo una pequeña parte de la competición, ya que el catalán recorrió la friolera de 340.000 m. en vertical en total en solo esta última temporada de esquí.

Para alguien que ya ha ganado más carreras y roto más récords de los que se imaginaba, puede que parezca difícil encontrar una nueva motivación. Desde 2012, el objetivo de Kílian ha sido su proyecto personal, llamado 'Las Cimas de Mi Vida' ('Summits of My Life').

La aventura de cuatro años se enfoca en batir los récords de velocidad a la hora de subir algunos de los picos más conocidos e impresionantes del mundo. Ya sabe lo que es batir récords en Mont Blanc, Cervino, Monte McKinley (Denali) y en el Aconcagua. Le falta el Elbrús y la cima del mundo, el Monte Everest.

Kilian Jornet en el McKinley.
El récord de Kilian Jornet © Cumbres de Mi Vida 2014

Pero, ¿qué es lo que hace que Kílian Jornet sea diferente a nosotros? Aquí os dejamos cinco razones por las que Jornet es todo un superhombre de las montañas.

1. Nació y se crió en la montaña
Kílian creció en un refugio de montaña de los Pirineos a una altitud de 2.000 m. propiedad de su padre. Con solo tres años ya sabía lo que era subir picos de casi 3.000 m. A los 10 fue capaz de cruzar los Pirineos en 42 días. Las montañas eran su patio de recreo y los picos se habían convertido en su ADN.

2. Es un atleta de resistencia física
Hecho para los deportes de resistencia en subida, Kílian mide 171 cm. y pesa 58 kg. Estas medidas coinciden con el tamaño corporal óptimo de los mejores ciclistas y maratonianos del mundo. Su máximo nivel de consumo de oxígeno es 90 ml/kg/min, lo que le pone a la par con los mejores deportistas olímpicos de disciplinas como el esquí de fondo.

3. Es todo músculo
Kílian lidera una generación de deportistas que se encuentran seguros a grandes velocidades. Sus actuaciones récord se caracterizan por la mínima cantidad de equipo y suministros que lleva con él. Y porque apenas suda. Para su subida de 11 horas y 48 minutos hasta los 6.194 m. del Denali apenas se llevó un litro de agua. En verano puede estar corriendo todo el día y beber solamente de los arroyos y comer las bayas que encuentre por el camino.

Kilian en cabeza © Matt Trappe

4. Es uno con las montañas
Educado para escuchar y sentir el aire libre, Kílian tiene una profunda conexión y amor por las montañas. No tiene miedo de ellas, aunque exhibe un gran respeto... Para él, son su casa. Una de las etiquetas que suele utilizar es #mountaindecides. Después de perder a uno de sus mejores amigos en un trágico accidente de esquí alpino, escribió: "La montaña nos quita muchas cosas, pero también nos da todo lo que necesitamos para respirar".

Kilian Jornet se entrena en el glaciar.
A Kilian Jornet le encanta correr en invierno © zooom.at / Markus Berger

5. Lo hace con el corazón.
Pero, lo más importante, Kílian es una persona con gran corazón. Su plan para este año era subir al Monte Everest, pero eso cambió cuando el terrible terremoto asoló Nepal. En lugar de cancelar su viaje, Kílian siguió adelante con su viaje programado a Katmandú solo dos días después del primer temblor y pasó tres semanas ayudando a la gente de Nepal a reconstruir un pueblo que quedó totalmente destruido.

Nepal escalará una de las montañas más difíciles y esta vez nosotros tenemos que ser los guías y serpas.

- Kilian Jornet

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