Sarah Hendrickson vuelve a volar

La saltadora de esquí se prepara para regresar a la competición después de una terrible lesión.
Por Megan Michelson

Sarah Hendrickson sabe lo que se siente al volar, no en vano es una de las mejores saltadoras de esquí americanas. Está acostumbrada a descender por una rampa a 95 km/h para luego volar durante 90 metros (una distancia superior a un campo de fútbol) a cinco metros de altura hasta tocar tierra.

“Es difícil de explicar pero desde que despegas el tiempo va más lento. Puedes realizar pequeños cambios y ver el efecto que ello tiene en el aire. Es como si volaras sin ninguna ayuda. Te sientes en paz, no hay preocupaciones. Respiras y te preguntas: ‘¿Estoy realmente volando?’, dice Sarah.

La saltadora de esquí Sarah Hendrickson descansa durante un entrenamiento en Park City, Utah, EE.UU.
Sarah Hendrickson descansando © Vita Brevis/Red Bull Content Pool

Hendrickson ha estado echando de menos esa sensación. En agosto de 2015 se desgarró el ligamento cruciforme anterior derecho durante un salto de entrenamiento en Alemania. Era la tercera vez que tenía una lesión grave en la rodilla y esta vez parecía la definitiva. Los doctores le dijeron que no iba a poder saltar durante bastante tiempo.

Después de ser operada estuvo 18 meses trabajando en la rehabilitación de su rodilla durante cinco horas diarias, seis días a la semana, en el gimnasio que el US Ski Team tiene en Park City, Utah (la ciudad de Hendrickson). Durante el pasado invierno tuvo que ver cómo sus rivales competían mientras ella seguía en una bicicleta estática.

En cada rehabilitación aprendes algo nuevo. Fue un gran reto mental para mí.

Sarah Hendrickson 

“En cada rehabilitación aprendes algo nuevo. Fue un gran reto mental para mí. Al tener tantos problemas en la rodilla, ello te llega a afectar la confianza. Tuve que aprender a confiar otra vez en mi rodilla”, dijo la campeona del mundo de saltos de esquí de 2013.

La saltadora de esquí Sarah Hendrickson entrenando en un túnel de viento en Park City, Utah, EE.UU.
Sarah Hendrickson preparando su regreso © Vita Brevis/Red Bull Content Pool

Hendrickson (22 años) tuvo que luchar contra el Comité Olímpico Internacional para ganarse el derecho a competir. Los saltos de esquí masculinos han formado parte de las olimpiadas desde el principio (Francia, 1924) pero la categoría femenina no comenzó hasta 2014. En ese año en los Juegos de Sochi (Rusia), Hendrickson se estaba recuperando de una lesión y no alcanzó los resultados de los que es capaz.

Así que ahora tiene puestas sus ilusiones en los Juegos de 2018 que se celebrarán en Corea del Sur. “Todavía tengo el sueño. Mi objetivo es ganar el oro pero tengo que ser consciente que aún tendré que dar muchos pasos antes de poder estar en la ceremonia de inauguración”.

Sarah Hendrickson trabaja estirando su rodilla.
Entrenando con sol o nieve © Vita Brevis/Red Bull Content Pool

Hendrickson hace poco dio el primer paso. Se subió en un avión para ir a competir en la prueba inaugural de la Copa del Mundo de salto de esquí femenino que se celebrará esta semana en Lillehammer, Noruega. En diciembre competirá en cuatro pruebas de la Copa del Mundo y más adelante en el Campeonato del Mundo, donde sueña defender su título de 2013.

Esta temporada ha practicado varios saltos pero ahora tendrá que hacerlo sobre la nieve por primera vez desde que sufrió la lesión: “Tenía miedo de saltar después de tanto tiempo, pero ya no estoy nerviosa. Una vez que me preparo mi cerebro comienza con la rutina. De manera automática me pongo en posición de vuelo”, confesó.

 

Una de las cosas positivas de lesionarte es que, cuando recuperas la salud, no das nada por sentado. Aprecio la sensación y la belleza de este deporte. La razón por la que comencé y la razón por la que entreno tan duro es porque amo la sensación de volar.

Sarah Hendrickson

 

Lleva saltando desde que tenía ocho años, así que Hendrickson tiene muchas huellas del deporte en su mente y en su cuerpo. En su última rehabilitación ha invertido 2.000 horas en el gimnasio en el último año y medio con sólo un objetivo: volver a volar.

“Una de las cosas positivas de lesionarte es que, cuando recuperas la salud, no das nada por sentado. Aprecio la sensación y la belleza de este deporte. La razón por la que comencé y la razón por la que entreno tan duro es porque amo la sensación de volar. Cuando vuelves a saltar te das cuenta de por qué has trabajado tan duro”, aseguró.

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