Toby Archer bloguea ,desde Helsinki y más allá, sobre escalada, esquí de travesía y btt.

Toby Archer, esquí de travesía en los Lyngen Alps
© Archer

La semana pasada estábamos haciendo esquí de travesía cuando, en la cima helada del Jiehkkevárri (la montaña más alta del norte de Noruega), nos sorprendieron rachas de viento huracanado y temperaturas muy por debajo de los cero grados. Llegué a preguntarme si mi chaqueta de Neoshell era quizá tan respirable que había dejado de ser resistente al viento. La verdad es que no parecía verano.

Rachas de viento huracanado

Y sin embargo unos días después, esa misma semana, nos dirigimos hacia el Sur, y tras 15 horas al volante hacia Helsinki flipamos al ver los árboles con las hojas nuevas. Era como si la primavera hubiese durado siete días y nos la habíamos perdido. Al guardar mis esquís y mi material de hielo en el garaje, me invadió un extraño sentimiento de melancolía. Era poco antes de la medianoche, y la noche era cálida y todavía se divisaba un ligero tono anaranjado en el cielo del norte.

Las temporadas son cuestión de actitud

Si vives una vida al aire libre, las temporadas se convierten en una actitud también. Como alpinista que soy, el invierno es cuando escalo con material de hielo, y el verano cuando lo hago con magnesio y pies de gato.

La primavera es cuando las pistas de esquí de fondo dejan de ser utilizables. Pero ese mismo sol limpia las carreteras de hielo y nieve, y puedo sacar mi bici de carretera de su hibernación anual. Aunque todavía es demasiado pronto para sacar mi btt, pues las pistas de los bosques están todavía llenas de nieve vieja y sucia.

Antidepresivos otoñales

El otoño es cuando saco mi btt muy a menudo. El tiempo es demasiado húmedo y frío para ir a escalar en roca, y todavía no hay hielo ni nieve. Es el antidepresivo perfecto para esos días en los que el cielo se cubre más y más, y el mundo se vuelve más marrón y lleno de barro.

Esos primero días de escalada en hielo frágil y escaso, a toda prisa pues los días de Noviembre son cortos, no tienen nada que ver con los de Mayo, cuando el hielo y el sol abundan. Ni con las expediciones en las montañas del Ártico en Mayo, con crampones. Aunque el material sea el mismo.

Colgando mi material de hielo

Ha sido un invierno muy largo, pero no tengo queja alguna. Mi material de hielo puede llenarse de polvo durante unos meses, pues ha llegado la hora de disfrutar del sol. Los lagos y el mar ya no están cubiertos por el hielo; es hora de sacar el kayak. Las carreteras y los senderos ya no tienen nieve, así que ha llegado el momento de disfrutar del sonido de la bici bien engrasada en excursiones largas y sin frío. Las paredes están secas y les da el sol; días de dedos cubiertos de magnesio y de pies de gato.

Sea lo que sea lo que te guste hacer, el verano ha llegado y también es un estado de ánimo. Como el tiempo. Disfruta.