Alastair Humphreys ha recorrido el mundo en bicicleta, ha remado el Océano Atlántico, ha atravesado 1.500 km del desierto de Rub al-Jali y ha recorrido India andando, pero también es un pionero de aventuras más cerca de casa.

© Dave Waag

Es Sábado por la mañana y recibo un sms que dice: “mujer de 46 años se ha caído desde unos 30 metros de altura. Posibles lesiones en la cabeza. Se necesita ayuda del SAR”.

Son las 11 de la mañana y, a pesar de que es fin de semana, mi plan para hoy no incluía ir al monte en una misión de búsqueda y rescate (SAR en inglés). Realizo un par de llamadas, cambio mis planes y empiezo a preparar mi equipo para ir al encuentro de los otros miembros del SAR. Este es un caso típico para nuestra unidad de SAR: el terreno de nuestra zona es muy accidentado y se producen muchas caídas. Normalmente tenemos muy pocos detalles sobre lo que ha ocurrido; y muchas incógnitas. Sin embargo logramos juntarnos cinco miembros del SAR, preparamos el material para evacuaciones verticales y salimos hacia el monte.

Nuestra unidad de SAR es 100% voluntaria, y trabajamos para ayudar al departamento del sheriff cuando hay que realizar rescates verticales o búsquedas campo a través a lo largo de todo el año. Nuestra zona, que es muy famosa como zona de actividades al aire libre en el Noroeste del país, atrae a gente de lugares muy lejanos. Ha sido un verano de mucho trabajo, con muchas llamadas; una mezcla de accidentes de montaña y búsquedas de excursionistas perdidos o lesionados.

Tardamos casi una hora en movilizarnos, prepararnos y conducir hasta la zona más cercana al accidente. Somos un equipo de acción rápida, preparados para realizar una evaluación inicial del accidente y también para sacar al accidentado si es posible con nuestros medios. Cuando no es así pedimos ayuda.

Andar por senderos de verano en el bosque para ayudar a un excursionista que se ha caído, no es exactamente lo que yo tenía en mente cuando me enrolé en el SAR. Mi especialidad y experiencia están más orientadas a los accidentes de alta montaña y en invierno, pero esa es la realidad de formar parte del SAR: ayudas en todo lo que puedes. Cada rescate es diferente y la gente que forma nuestra unidad es tan variada como el tipo de accidentes que vemos, pero si algo tenemos en común es que todos amamos la montaña y nos gusta ayudar a los demás. Otra realidad es que no siempre estoy libre para ayudar. Simplemente acudimos cuando podemos.

Para la misión de hoy tenemos suerte y contamos con luz solar. Muchas misiones ocurren a última hora del día, y he rescatado a más de una persona gracias a la luz de mi frontal. Tener varias horas de luz por delante nos ayuda a ser más eficaces. Otra buena noticia: un equipo de bomberos voluntarios también ha acudido a la llamada y, antes de llegar al lugar del accidente, recibimos una llamada del sheriff diciéndonos que podemos volver a casa. Los bomberos localizaron a la accidentada sin necesidad de equipos de evacuación vertical, y no nos van a necesitar.

Que se aborte la misión antes de empezar es algo que también ocurre a menudo. Nunca se sabe cuando, donde o como transcurrirá el rescate y hay que acostumbrarse a todo. Por otro lado, el aumento de gente que sale a realizar actividades de montaña y al aire libre se traduce en más accidentes y más gente que pide ayuda.

No hay duda que los equipos de búsqueda y rescate están floreciendo por toda nuestra región. A pesar de eso nuestra unidad acude cada vez que se nos llama. Quizá esta vez no hemos sido necesarios, pero si lo que ha ocurrido estos últimos meses es un indicativo, vamos a recibir muchas más llamadas en el futuro.