Everest: La pelea que deja cicatrices en el monte

Cada primavera, las miradas apuntan al Everest, pero este año ha ocurrido algo dramático y anormal.
Por Tarquin Cooper

Desde el best-seller de Jon Krakauer “Into Thin Air”, seguramente la referencia en cuanto a relatos sobre desastres en el Everest, ha habido un montón de tragedias en la montaña que los nepalíes llaman Sagarmatha.

Escaladores ascendiendo © Jon Griffith

Cuando el mes pasado tres alpinistas experimentados llegaron al campamento base sin revelar sus intenciones, parecía que por fin en 2013 iba a ocurrir algo nuevo en el Everest; escaladores “de verdad” intentando abrir una nueva ruta, algo muy raro en esa montaña. Y sin oxígeno (de las 6000 ascensiones totales, tan solo unas 150 se han hecho sin la ayuda de botellas de O2.) ¿Que mejor momento que en el año del 60 aniversario de la primera ascensión de Hillary y Tengzing?

No fue así.

Los tres escaladores eran Ueli Steck, llamado Swiss Machine y conocido por sus rápidas ascensiones en solitario; el veterano del Himalaya Simone Moro, que ha realizado 43 viajes al Nepal, y el fotógrafo y escalador Jonathan Griffith, uno de los escaladores más activos en el valle de Chamonix.

Los escaladores posando para una foto de grupo en su tienda en el monte Everest
Los escaladores después del ataque © Jon Griffith

Los tres aseguran haber dejado una distancia de seguridad y no haber puesto en peligro a los sherpas en ningún momento. Pero hubo una discusión cuando cruzaron las cuerdas de los sherpas, con un fuerte intercambio de palabras. Parecía que este problema quedaba zanjado allí. Pero de vuelta al Campo 2 fueron atacados por un grupo numeroso. Steck fue golpeado en la cabeza por una roca. Moro fue atacado por alguien con una navaja.

“Hubo un momento en el que todos pensamos que íbamos a ser apedreados hasta la muerte” comento Griffith. Los tres corrieron montaña abajo para salvar sus vidas, por un camino no señalizado a través de la cascada helada, con el peligro añadido de las grietas casi invisibles.

El día después, ya en el campamento base, los dos grupos hicieron las paces y los sherpas aseguraron su seguridad. Pero no fue suficiente.

“Ya no me fío” dice Steck. “ Ya no podía volver a esa montaña”. Los tres abortaron sus planes de hacer cumbre y se fueron, dejando a todos reflexionando sobre lo que había pasado ahí arriba. Y sobre las causas. Muchos creen que la causa es un problema profundamente arraigado entre la comunidad sherpa y los clientes ricos occidentales que vienen al Everest. Pero Steck no esta seguro, “Nunca sabremos la respuesta”, escribió en su blog.
 

Ueli Steck justo antes de la violenta confrontación
Ueli Steck antes de la violenta confrontación © Jon Griffith

Por ahora se ha tomado un tiempo fuera del alpinismo de alto nivel para recargar las baterías. No es el único en estado de shock por el incidente ocurrido. “Las montañas y la escalada deberían cruzar fronteras, culturas y religiones” escribió en el blog el guía británico Kenton Cool, que ha hecho cima 10 veces en esa montaña. “Es por ello por lo que esta “pelea” me entristece.” Muchos pensarán lo mismo.

Mirando hacia el Campamento 2 © Jon Griffith

Por ahora se ha tomado un tiempo fuera del alpinismo de alto nivel para recargar las baterías. No es el único en estado de shock por el incidente ocurrido. “Las montañas y la escalada deberían cruzar fronteras, culturas y religiones” escribió en el blog el guía británico Kenton Cool, que ha hecho cima 10 veces en esa montaña. “Es por ello por lo que esta “pelea” me entristece.” Muchos pensarán lo mismo.

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