Acceso prohibido para el piragüista Steve Fisher

El piragüista Red Bull sentenciado a no volver a uno de los mejores spots del mundo.
Steve Fisher prepara otro descenso © Greg von Doersten/Red Bull Content Pool
Por Josh Sampiero

Columbia River Gorge es un paraíso para todo rider de aguas bravas que se precie, con numerosos ríos, calas y cascadas. Para el piragüista de Red Bull, Steve Fisher, de 37 años, es una etapa habitual siempre que viaja por el mundo a los mejores spots para filmar vídeos como Congo o Frontier. Pero, tras un incidente en las cascadas de Metlako, en Eagle Creek, Fisher se ha visto prohibido el acceso de por vida a la zona.

Lo llamativo es que la sentencia no ha sido promulgada tras el drop de 30 metros que hizo en Metlako Falls con una piragua tándem, junto con la estrella de la TV y skater Bam Margera, hace un par de años. La razón principal del juicio ha sido que compartiera el vídeo a posteriori en YouTube.

El ranger que instigó el juicio consideraba que al colgar el vídeo Fisher transgredía la ley que exige que todo tipo de filmación comercial en un bosque federal requiere un permiso especial. De hecho, Fisher y su equipo habían efectuado semejante petición pero se les había denegado.
 

Steve Fisher (dcha.) en la premier de CONGO © Steven Stone/Red Bull Content Pool

A pesar de todo les dijeron que tomar la cascada y filmarlo para uso personal – como podría hacer cualquier piragüista montando una cámara en el casco – estaba dentro de sus derechos. Y eso es lo que hicieron y, como cualquier otro practicante ocasional, colgaron el vídeo en YouTube (sin poner nunca la secuencia en cualquier otro tipo de soporte “comercial”, tipo DVD o demás).

Pero las autoridades no lo vieron con los mismos ojos y clamaron que Fisher y su equipo habían transgredido la ley al no contar con dicho permiso especial. Fisher trató de defenderse pero, visto que la legalidad de su estancia en el país corría un gran riesgo (Fisher es sudafricano y está casado con una americana), actuó con redoblada prudencia.

“Resulta que, una vez delante del juez, en el tribunal, las cargas que se me imputaban eran muy serias y podían afectar mi estatuto de inmigrante y hasta mi capacidad de poder viajar al extranjero en el futuro,” explica Fisher. “El Servicio Nacional de Bosques dejó bien claro que me utilizaban para servir de ejemplo. Que así sea, ¡si soy un ejemplo me enorgullezco de ello!”

Según Fisher, el veredicto del tribunal del mes pasado dejaba bien claro que todo el proceso tenía un cierto tinte de persecución personal. Pero, a fin de cuentas, la solución era simple, aunque desafortunada. Aceptó un acuerdo que ponía fin a todo proceso jurídico o sentencia y abandonó todos sus derechos a poder volver a Columbia Gorge Scenic Area.

Afortunadamente para él, tenía previsto de todos modos ir por otros derroteros, hacia las famosas aguas bravas de los estados montañosos del este de EE.UU. Fisher concluía diciendo: “¡Me voy a disfrutar de un río donde me sienta bienvenido!”
 

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