Babu Sunuwar, el aventurero nepalí

Puede que no acabe el Red Bull X-Alps pero Babu Sunuwar ha ganado el corazón de los fans.
Babu Sunuwar (NPL) durante el Red Bull X-Alps 2013, en Postalm in Strobl, Austria, el 4 de julio 2013
Babu Sunuwar (NPL) - Acción © Olivier Laugero/Red Bull Content Pool
Por Andy Pag

La llamada llegó a la tarde del segundo día: “El Red Bull X-Alps es una gran carrera pero estoy totalmente perdido y no sé a donde ir.”

Es la primera vez que el nepalí Babu Sunuwar vuela en los Alpes y ha sufrido mucho para mantener el ritmo en un entorno tan poco familiar.

A pesar de ello, su personalidad ha brillado como un sol. Desde el pistoletazo de salida reveló su estrategia – como si no se tomara las cosas muy en serio. Salió corriendo a todo tren, sonriendo de oreja a oreja y saludando a la gente. Pero no dejes que su comportamiento jovial le reduzca al mero papel de payaso porque es un aventurero excepcional y un piloto muy talentoso.

El valiente nepalí se ha abierto camino hasta el corazón de toda la comunidad del parapente y de la aventura completando algunos de los vuelos más audaces del mundo casi sin recursos.
 

Babu Sunuwar volando desde la cima del Kilimanjaro
¿Genio o loco? El vuelo de Babu en el Kilimanjaro © Babu Sunuwar

Su primera proeza fue en 2011 cuando saltó desde en tandem desde la cima del Everest con el veterano ascensionista, Lapka Tshering Sherpa. Ese mismo año otros dos pilotos trataron de volar desde el techo del mundo pero el tiempo se lo impidió.

Incapaz de resistir la llamada de una corriente térmica, Babu no se conformó con bajar desde la cima sino que disfrutó de las vistas, haciendo circulos sobre la montaña y volando 20 km antes de aterrizar.

Ese vuelo fue el punto de partida de la expedición “Summit to Sea” (De las cimas al mar) de la pareja y que puso a relucir otros grandes talentos de Babu como por ejemplo el de guía experimentado de rafting que le permitió navegar el Ganges desde el Himalaya hasta el Océano Índico.

Al no contar con los fondos suficientes para financiar una expedición al Everest, Babu se coló en el Campo Base bajo pretexto de ser el cocinero de una de las expediciones.

Tras la aventura tuvo que eludir varias veces a la policía nepalí que trataba de arrestarle hasta que obtuvo el premio al aventurero del año 2012 de National Geographic. La acogida internacional de sus proezas incitó a las autoridades nepalíes a dejarle en paz.

Antes de hacerlo en el Everest, Babu ya había volado en tandem, sin apoyo, los 1000km de longitud del Himalaya nepalí, de este a oeste, consumiendo todos los ahorros acumulados gracias a los vuelos en tandem compartidos con turistas senderistas.

Volvió a llamar la atención de los medios a principios de este año porque fue uno de los 100 pilotos que trataron de volar desde la cumbre del Kilimanjaro. Unos vientos fuertes obligaron a todos a posarse pero Babu, que dudaba poder volver a tener la oportunidad de intentarlo, esperó en la cima durante tres días y al final, tras nueve intentos fallidos, despegó en una zona de turbulencias protegida de los vientos principales. En cuanto salió de la zona el vuelo se transformó rápidamente en puro folklore parapentista. Lógicamente, los vientos tenían que haberles arrastrado, a él y a su compañero, hasta la nube letal y tormentosa que rugía tras la montaña pero Babu recurrió a un truco de rafting y voló sobre una onda V invisible que se había formado alrededor de la montaña, entre los vientos huracanados a 150 km/h, y pudo alejarse del peligro.

Fue una osadía nunca vista en el mundillo del parapente, una reminiscencia digna de los pioneros del surf de olas grandes de los años 50. A pesar de ello, su juego de ruleta rusa atrajo reacciones muy contrarestadas dentro de la comunidad internacional que le acusaba de sólo querer hacer publicidad para darse a conocer.

Las malas lenguas se callaron rápido porque cada vez que trataba de conseguir dinero para financiar sus aventuras, Babu seguía teniendo los mismos problemas. Para algunos puede que sea demasiado inocente y para muchos es un apasionado que prefiere vivir experiencias únicas en vez de preocuparse por las ventajas financieras que supone el ser un deportista de clase mundial.

Para el típico occidental puede que la actitud de Babu parezca mero fatalismo estúpido pero su estilo de vuelo es el resultado de su mente oriental y tiene el poder de reflejar como un espejo las ambiciones de los que le ven, tanto en el aire como en tierra firme.

Babu descansa tras la etapa © Babu Sunuwar

El viaje a África le dejó con una infección pulmonar y durante varios meses no pudo entrenarse para el X-Alps. Los sponsors que tenía le dejaron tirado y la frustración de su equipo de asistencia hizo que varios miembros le abandonaran también. Sin equipo, sin tiempo y sin dinero Babu dijo que lo haría todo para tomar la salida.

Entonces empezaron a llegar ofertas de ayuda y donaciones, incluyendo las de atletas rivales. ¿El resultado? El equipo NEP no tiene una furgoneta lujosa repleta de pegatinas de patrocinadores y sus asistentes son sólo un par de amigos que quieren echar un cable.

Es muy probable que Babu acabe fuera de la competición en la próxima eliminatoria obligatoria del viernes que viene pero no sólo ha conseguido el reto de estar en la línea de salida sino que además ha capturado el corazón de los aventureros del mundo entero. ¡Babu, te saludamos!

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