Las nuevas botas de ir por el monte

Toca salir a correr por el monte. Ligero, rápido y cómodo. ¿Seguro que tienes el calzado adecuado?
¿Con cual prefieres salir a andar por el monte? © Josh Sampiero
Por Toby Archer

La última tendencia en lo que a material de aventura se refiere es muy sencilla: ligero, ligero y más ligero. Y dentro de esta tendencia destaca el abandono de las botas de montaña tradicionales a favor de zapatillas parecidas a las de correr, incluso por el monte.

Ahora mismo en el mercado hay más zapatillas de trail y calzado de trekking ligero que nunca, pero esta tendencia no ha nacido ahora. En los EEUU el gurú del excursionismo Ray Jardine está considerado el padre de este movimiento.

En su fascinante, aunque poco convencional, biblia del excursionismo “Trail Life”, Ray narra su conversión a las zapatillas de deporte a mediados de los 70, y su éxito con ellas al realizar travesías como la Pacific Crest Trail en los años 80.

Pero Jardine no estaba solo. En el Reino Unido la estrecha relación entre montañeros y trail runners supuso que muchos utilizaran sus zapatillas de correr por el monte (ligeras, sencillas, con muy poca protección y una suela agresiva) no solamente para correr, sino también para largas caminatas por el monte en verano.

Y en 1978, el alpinista Reinhold Messner colaboró con Adidas para diseñar una bota de trekking muy ligera, bota que utilizó en su aproximación durante su ya legendaria ascensión al Everest sin oxígeno de ese mismo año.
 

Más recientemente, los participantes de la Red Bull X-Alps, muchos de los cuales anduvieron más de 500kms durante la competición, utilizaron de forma casi exclusiva la Reebok One Seeker GTX que aparece en la foto de arriba. Y para ultra trails como la Salomon Xreid Hardangervidda, donde los corredores van por zonas de rocas, hierba y cruzan varios arroyos, subiendo y bajando por el monte, las zapatillas ultraligeras de trail se han convertido en la mejor opción.

Entre corrientes de agua © Agurtxane Concellon/Salomon Xreid Hardangervidda

Pasar de botas de montaña clásicas, de piel, a un calzado ultraligero es un salto muy importante. Hay que realizar un trabajo de mentalización previo para entender que sí, en efecto, tus pies van a mojarse pero ello no significa el fin del mundo.

Algunos afirman que tus tobillos se partirán irremediablemente, o te caerás tan pronto te acerques a un precipicio, si NO llevas el calzado de montaña adecuado. Otros evangelistas del calzado ultraligero opinan lo contrario, y aseguran que llevar botas de montaña es siempre una mala opción.

Está claro que en condiciones frías, húmedas y con barro, las botas de montaña tradicionales son lo mejor que hay. Pero para la mayoría de actividades de verano, o aventuras en climas templados, no está de más que pruebas con unas zapatillas de trail. Y eso no significa que tengas que correr con ellas.
 

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