El día a día de una expedición al Ártico

Ballenas, icebergs, lobos... todo eso desde la seguridad de tu propio SUP.
El viaje de Bart en 5 días
Por Josh Sampiero

A mediados de Julio, Bart de Zwart realizó una expedición en SUP por el círculo polar ártico. Aquí está su diario de a bordo.

Día 1, Sábado: Bart abandona el pequeño puerto pesquero de Illusiat con víveres y todo su material para ocho días. Le esperan 15kms plagados de icebergs que van del tamaño de un balón de playa al tamaño de un hotel de playa, por lo que una ruta recta a través de los hielos le resulta imposible. Rema hasta las 2 de la madrugada. Tan al norte en esta época del año el sol nunca se esconde del todo, excepto durante un breve momento. Bart ha sincronizado su salida con unos días sin viento, por lo que su periplo a través de los icebergs es mucho más seguro.

Día 2, Domingo: Bart intenta descansar pronto por la mañana, pero se da cuenta que su “cama SUP” –un colchón hinchable- tiene un agujero. La dureza de su tabla de SUP no es un problema, pero la temperatura del agua sí. No pudiendo dormir y totalmente exhausto, empieza a marearse, algo muy raro en él. “Después de haber navegado durante muchos años, he aprendido a superar el mareo, “ dice Bart, “sencillamente te encuentras mal, vomitas, esperas cinco minutos para beber y reponer los alimentos perdidos, y sigues así hasta que empiezas a encontrarte mejor. En un barco puedes tardar unos días en superarlo. Encima de una tabla suelo encontrarme bien después de medio día.” Bart continúa a buen ritmo a través de la extensa bahía de Disko Bay hacia Aasiaat. Por el camino se encuentra con ballenas jorobadas del Atlántico (inmunes al agua fría), focas y demás fauna. Tras 28 horas de remar sin casi ninguna pausa, de Zart llega a Aasiaat donde puede llamar a través de satélite a su esposa para decirle que está OK.

Día 3, Lunes: Bart se despierta en Aasiaat con cielos despajados pero viento del Sur, el cual podría frenar mucho su avance. A pesar de eso sigue remando hacia el Sur a ritmo muy lento (1.5km/h). Su objetivo es Sisimiut, la segunda ciudad más grande de Groenlandia con 5.000 habitantes. Esa noche para en un pequeño pueblo sin nombre y olvidado, para dormir en la orilla y continuar remando a la mañana siguiente.
 

En este crucero no haces amigos. © Bart de Zwart

Día 4, Martes: El viento sigue soplando del Sur, haciendo su navegación más difícil, pero eso aumenta la temperatura y la hace más agradable. Bart pasa la noche encima de su tabla en una bahía, admirando el incesante desfile de icebergs que pasa delante suyo.

Día 5, Miércoles: Sisimiut se encuentra a casi 200kms de distancia. Con un viento a favor el viaje hubiera podido ser muy posible; pero habiendo ya sufrido el viento en contra estos últimos días con el consiguiente retraso, ya no le queda suficiente comida para intentar llegar hasta Sisimiut. Se acerca una tormenta y las temperaturas van a bajar, así que su decisión es clara: encontrar un camino hasta el aeropuerto más cercano y regresar a Hawai. Consigue llegar hasta Kangaatsiaq, donde reserva un vuelo desde Aasiaat (bastante lejos al Norte) y consigue que un pescador local le lleve para coger su vuelo.
 

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