Olas grandes: Brawzinho en el Red Bull Storm Chase

El Red Bull Storm Chase viaja a Tasmania. El competidor Marcilio Browne nos cuenta la aventura.
Marcilio Browne, de Brasil, durante la Mission 2 del Red Bull Storm Chase en Tamma Harbour, Tasmania el 18 de agosto 2013.
Marcilio Browne (BRA) en Tamma Harbor. © Sebastian Marko/Red Bull Content Pool
Por Josh Sampiero

“Olvídate de hacer windsurfing en un huracán,” nos comenta el brasileño de sangre caliente. “Caía hielo del cielo. ¡Estábamos haciendo windsurf en una tempestad de granizo!”

Marcilio "Brawzinho" Browne, junto con seis windsurfers más de clase mundial, acababa de llegar a Tasmania tras dos días y medio de viajes a varios lugares del mundo. ¿Por qué? Cuatro palabras: Red Bull Storm Chase. Un concepto simple. Esperar a que nazca una depresión de grandes magnitudes, en cualquier lugar del mundo, y luego cazarla a lo largo de su evolución para disfrutar de una competición de windsurf de dimensiones épicas.

Pero olvida el frío, estos tipos habían viajado toda esa distancia para disfrutar de viento y de olas. Y los había a montones. Los riders montaron sus equipos mientras vientos de 60 nudos arremetían contra las aguas y olas gigantescas se formaban en la zona de rompiente.
 

Y no hablamos de olas tahitianas, limpias y perfectas. Hablamos de una sesión tempestuosa cuyas condiciones eran, digamos, algo diferentes.

“De no ser porque teníamos que competir no estoy muy seguro de que me hubiese metido en esas condiciones,” asegura Brawzinho. “Era casi imposible elegir la vela más adaptada, o elegías una demasiado pequeña o una demasiado grande. También había muchísima corriente. Uno no tenía ni la más mínima idea de lo que iba a pasar una vez fuera, aquello fue toda una aventura.”

A pesar de hacerlo lo suficientemente bien como para pasar a la siguiente ronda de competición, Brawzinho reconoció haber navegado de forma conservadora. “Hay tanta potencia que es difícil hacer trucos limpiamente y de forma consistente. El vídeo hace que la cosa parezca mucho más fácil de lo que era realmente. Para poder llegar a las olas teníamos que atravesar una zona muy rocosa, sortear algas gigantes de kelp en la cara de la ola y luego muchas de las olas cerraban en banda y se convertían en un callejón sin salida.”

Mientras los atletas, que a veces estaban a más de un kilómetro de la costa en unas condiciones tan impredecibles como caóticas, luchaban por su seguridad el material sufrió muchos desperfectos. La mitad de los competidores destrozaron mástiles y tablas con el impacto de las olas.
 

Dany Bruch, de Alemania, durante la Mission 2 del Red Bull Storm Chase en Marrawah, Back of Lighthouse, Tasmania el 19 de agosto 2013.
Dany Bruch (en el centro) corta una ola en dos. © Sebastian Marko/Red Bull Content Pool

Pero entre la brutalidad solía brillar la joya ocasional. “De tanto en cuando cogías una ola grande y limpia con un muro realmente guapo,” cuenta Brawnzinho. “Todo era cuestión de coger las mejores olas de serie.”

Sigue la evolución del evento en redbullstormchase.com mientras los competidores esperan a que nazca la próxima gran tempestad del planeta.

“Sólo espero que no sea en Islandia,” nos confía Brawnzinho. “¡Ya tuvimos bastante frío en Tasmania!”
 

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