Como esquiar volcanes en Sudamérica

El esquiador-alpinista Brody Leven y el fotógrafo de Powder mag Adam Clark viajan a Patagonia.
Vaya vistas © Adam Clark
Por Brody Leven

Estos dos esquiadores-alpinistas de Salt Lake City, Utah, acaban de regresar de su viaje a los volcanes de Patagonia. A continuación Brody nos cuenta algunas de las lecciones que ha aprendido durante el viaje.

Conducir 5.000kms en un país extranjero es duro. Pero hacerlo en carreteras en mal estado, sin pintar, sin paneles ni indicaciones, es todavía más duro. Y si encima lo haces en una furgoneta que no está bien equipada y con solamente dos ruedas motrices, más duro todavía. Y si a todo eso le sumas que viajas a solas con otra persona que es tu compañero para esquiar, cocinar, comer, conducir, logística, de escalada y para dormir pues... se convierte en una aventura muy dura y difícil.
 

Realizar un trayecto de estas características cuando este no es el objetivo, sino únicamente el medio para algo totalmente diferente -en nuestro caso practicar esquí de montaña en zonas de los Andes muy poco visitadas-, hace que las dificultades del día a día se vayan diluyendo en la emoción, logística y cansancio del esquí en sí.

Bienvenidos a la tierra de los volcanes © Adam Clark

Esquiar en los volcanes de la Patagonia no es como esquiar en tus montañas. He aquí lo que nos costó esquiar el corredor noreste del Volcán Lanín (de 3.747m), en la frontera entre Chile y Argentina.

Vuelos y visados:
Sin duda alguna vas a tener problemas con tus visados en la frontera. En nuestro caso, el aduanero argentino no podía encontrar nuestros nombres en la lista de personas a quien se había concedido el visado. “Pero vuestros nombres seguramente estarán en nuestra otra base de datos; online,” nos dijo en español.
“Perfecto,” le contesté, “mirémoslo ahí.”
Me miró a los ojos y me dijo, “no tenemos internet en esta aduana.”
 

Papel. Ya existía antes de internet. © Adam Clark

Combustible: cuidado.
El combustible para coches se vende en divisas y medidas de volumen diferentes; es difícil encontrar combustible para el fogoncillo de acampada y el combustible para tu cuerpo, la comida, no tiene nada que ver con lo que esperarías encontrarte en casa.

Antes de ir a pasar varios días a las montañas, le dedicábamos bastante tiempo a buscar alimentos que nos diesen energía y sentasen bien a nuestros cuerpos. Por otro lado siempre intentábamos tener el depósito del coche lleno, pues nunca sabíamos cuando íbamos a encontrar la siguiente gasolinera.

Un día el inicio de nuestra ruta estaba 1km dentro de territorio argentino, pero muy lejos de cualquier lugar donde poder conseguir alimentos o combustible. Tuvimos que insistir mucho con los policías de la frontera para que nos dejasen entrar con nuestros alimentos a su país.

Material: no es el lugar ideal para hacer experimentos.
No creas que sabes con lo que te vas a encontrar antes de ir allí. No te lleves material nuevo y que no conozcas a fondo. Llévate el material que conozcas bien y que hayas usado ya muchas veces.

Me llevé conmigo los mismos esquís Surface y botas y fijaciones Dynafit con los que he viajado por todo el mundo en estos últimos ocho meses. Mi material de rescate de aludes estaba siempre en mi mochila Black Diamond, que intenté aligerar al máximo.

Con primeras capas de Terramar y ropa de abrigo O’Neill fui capaz de ir regulando el número de capas de forma efectiva en función de las condiciones y de mi esfuerzo físico, desde caminar por un glaciar bajo un sol de justicia hasta hacer cumbre con vientos huracanados.
 

Arriba, arriba! © Adam Clark

Las subidas: prepárate a sufrir.
Ser competente es básico en la Patagonia. Tienes que saber como comportarte con la gente del lugar, con la fauna y con la policía. Y tienes que estar preparado para pasarte muchos días subiendo.
En los volcanes vas a pasar mucho tiempo subiendo, a veces incluso un día entero para llegar hasta un refugio o zona de acampada, sin haber realizado ni una sola bajada.

 

Refugio, dulce hogar © Adam Clark

Orientación y peligros:
Las rutas no están indicadas, tampoco encontrarás a otros alpinistas que puedan decirte donde está el camino o te pasen la última información sobre el estado del manto nivoso. A veces lo más difícil es encontrar una carretera que te lleve hacia la montaña que deseas subir, y otras veces es encontrar una pala por donde bajar esquiando.

No vayas a menos que estés preparado para encontrar tu propio camino de ida y vuelta, y seas capaz de analizar por ti mismo que peligro de aludes hay.
 

Aventura en las alturas © Adam Clark

El camino menos concurrido
Adam y yo no hemos sido los primeros en unir la Carretera Austral chilena y la Ruta 40 argentina con el objetivo de esquiar. Pero como dijo una vez Walt Whitman, “Ni yo ni nadie podemos hacer ese viaje por ti. Debes hacerlo tu mismo.” Los problemas con los que nos encontramos eran parte de esas experiencias que queríamos vivir y que nos llevaron a Sudamérica.

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Sigue a Brody en Twitter en @brodyleven
 

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