Fotos: Bucear en aquellos tiempos

Unos valientes buceadores prueban bajo el agua material de buzo de más de 100 años de antigüedad.
Por Josh Sampiero

Es una aventura que poca gente en el mundo podrá experimentar. ¿Cómo fue ser pionero de los mundos subacuáticos antes de que se inventara el material moderno, seguro y ultraligero de buceo? Antes de que llegara el buceo de tipo SCUBA (Self-Contained Underwater Breathing Apparatus), los buceadores usaban buzos como estos para trabajar y explorar el mundo submarino.

Gracias a un antiguo buceador industrial suizo, el fotógrafo Marc Henauer ha inmortalizado parte de la experiencia ancestral en las fotos que te presentamos aquí con la ayuda de unos buceadores que se han prestado a vivir esta experiencia única en el Lago Lemán.

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El maestro del buceo
El maestro del buceo En 1958, Jacky Cauderay (a la dcha.) fue empleado como buceador industrial en el Lago Lemán. Entró en el agua apenas una hora después de haber firmado su contrato, casi sin preparación alguna. © Marc Henauer
El material "ligero" de la vieja escuela
El material "ligero" de la vieja escuela La pieza maestra de la colección de Cauderay: un casco de buzo todavía funcional. Unidades como ésta se venden actualmente en el mercado de antigüedades por miles de euros. © Marc Henauer
Más vale que no te falte un tornillo...
Más vale que no te falte un tornillo... Una vez que el buceador se mete en el buzo, el casco de cobre se ata al traje con tornillos. Al final, la ventanita central, con tan sólo 20cm de diámetro, se atornilla justo antes de entrar en el agua. © Marc Henauer
Un buceo peligroso
Un buceo peligroso Hay muchos peligros. Un descenso a 10 metros de profundidad genera tanta presión que puede llegar a romper la espalda al buceador. © Marc Henauer
¿Tú confiarías en el material?
¿Tú confiarías en el material? Si esta bomba deja de funcionar, el buceador se quedará sin aire. Jacky Cauderay inspecciona la máquina antes de empezar la sesión. © Marc Henauer
Guías
Guías El equipo de buceo requería cuatro personas. El buzo, dos personas entrenadas para activar la bomba de aire y un guía para controlar la seguridad del buzo con una cuerda atada al casco. © Marc Henauer
Botazas
Botazas Cada una de estas botazas, hechas a medida, pesa 12kg. © Marc Henauer
Ahora, deja las dudas fuera...
Ahora, deja las dudas fuera... Una vez puesta la ventilla delantera, el traje es estanco. No se puede decir que sea una buena idea meterse ahí dentro si uno es claustrofóbico... © Marc Henauer
Liviano como una pluma dentro del agua
Liviano como una pluma dentro del agua La combinación de la densidad del agua con el volumen de aire que llena el traje hace que el buzo opere casi en "gravedad zero" pero su movimiento no deja de ser difícil por lo aparatoso del traje. © Marc Henauer
Un descenso incómodo
Un descenso incómodo Aquí nada de tirarse al agua desde la borda. El traje es tan aparatoso que hace falta una escalera para entrar y salir del agua. © Marc Henauer
Un siglo bajo el agua
Un siglo bajo el agua Puede que tenga cien años pero el equipo de buzo está tan bien cuidado que todavía es perfectamente funcional. Es un privilegio raro para estos buceadores poder probarlo durante unos minutos. © Marc Henauer
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