Red Bull Storm Chase: Lo mejor del temporal

Olas grandes y vientos huracanados por todo el mundo; de eso va la Red Bull Storm Chase.
Por Josh Sampiero

La mayoría de la gente evita el mal tiempo, pero los participantes y el equipo de la Red Bull Storm Chase se pasan todo el año buscándolo.

El Director de Seguridad de la Storm Chase -y experto en olas grandes-, Finn Mullen comparte el reto de encontrar enormes marejadas con vientos nucleares y el lugar ideal para que se den condiciones (casi) windsurfeables.
 

“Tenemos que tener en cuenta los modelos climáticos globales,” reconoce “… pero sabemos dónde tenemos que buscar. La costa de Irlanda es un diamante en bruto para el surf de ola grande. Tasmania tiene una larga historia de olas grandes en su haber. Solamente tienes que mirar dónde está en un mapa para saber con qué te puedes encontrar allí abajo. En pleno invierno Cornwall se encuentra justo en la zona de aterrizaje de todas las bajas presiones del Atlántico Norte.”

Se planearon de forma minuciosa tres expediciones de olas grandes y consiguieron celebrar tres campeonatos. En cierta manera la Red Bull Storm Chase se ha convertido en la competición de ola grande más fiable que hay ahora mismo: no sabes exactamente cuándo ocurrirá, pero cuando se hace es un exitazo.
 

Es cierto que hubo un parón muy largo entre la primera Misión y la segunda. “Los competidores tienen otros compromisos con campeonatos y con sus patrocinadores, pero además coincide con que el tren de temporales de Europa se va parando, a la vez que el del hemisferio sur todavía no está a tope”, reconoce Mullen. Diez de los mejores riders del mundo fueron invitados a la Misión 1, de los cuales seis entraron en la Misión 2 y solamente los cuatro finalistas en la Misión 3.

Por supuesto, además de decidir dónde hay que perseguir el temporal luego hay que escoger en qué playa de esa zona se celebra la competición. Para esto Red Bull acude a los windsurfistas locales, como los hermanos Mullen en Brandon Bay, John Potts en Tasmania o el Jefe de Jueces Duncan Coombs en Cornualles. Hay muchos factores a tener en cuenta: dirección del viento, marea y seguridad.
 

“Estas condiciones no son en las que normalmente saldríamos a navegar por nuestra cuenta” reconoce Mullen. “Pero tenemos equipos de rescate, motos de agua y personal médico con nosotros. Creamos unas condiciones en las que se puede competir con seguridad.”

Uno de los momentos más peligrosos no tuvo nada que ver con ninguno de los riders, sino con el equipo de rescate pues una moto de agua se averió justo detrás de la rompiente en Bluff, Cornualles. “Por suerte era la moto de agua del surfista de olas grandes Tom Butler,” explica Klaas Voget, “y decidió simplemente coger la siguiente serie con la moto en lugar de pedir ayuda a nadie.”

Si bien los competidores lograron evitar cualquier lesión grave, no se puede decir lo mismo de su material. “Todos comieron,” reconoce Voget. “Seguramente la comida más gorda fue la de Leon Jamaer, que se cayó al agua desde muy arriba. Pero la comida más dura fue para Dany Bruch, que se tragó una serie entera. Tuvo que nadar mucho.”

Al final fue el más pequeño de todos, Thomas Traversa, el que domó las mayores olas. Nadie pudo acercarse al francés en ninguna de las tres misiones, pues clavó los mayores saltos.

Disfruta del vídeo de arriba y, desde luego, ni se te ocurra salir a navegar en condiciones como estas.

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