Ryan Sandes sobre lo mejor y lo peor de la DGT

Ryan Sandes y Ryno Griesel acaban de completar la carrera de su vida. Ryan comparte su visión.
Escala eso si puedes, colega.
Ryan y Ryno corrían donde podían © Kelvin Trautman/Red Bull Content Pool
Por Josh Sampiero

Las alucinaciones no empezaron hasta poco después del amanecer, tras la segunda noche. "Estaba tan cansado que me mareaba," explica Ryan. "Empezaba a oír y a ver helicópteros volando sobre nosotros, ¡pero no había absolutamente nadie!"

Ryno y Ryan acumulan desnivel.
Cansados en plena noche © Kelvin Trautman/Red Bull Content Pool

Un pequeño descanso de siete minutos le ayudó a reajustar su reloj biocorporal y, gracias a eso, Ryan Sandes y Ryno Griesel volvían a tomar las riendas de su tentativa de récord de la Drakensberg Grand Traverse.

No es sorprendente que ese último bajón, en el que veía cosas que no existían, llegara justo después de un subidón increíble. "El amanecer del segundo día, justo cuando pasábamos el pico más alto (el del Thabana Ntlenyana, 3.482m) fue simplemente espectacular. Ver esas vistas, desde ese sitio, fue algo simplemente inolvidable."

Ryno y Ryan en plena prueba.
Subidones... y bajones. © Kelvin Trautman/Red Bull Content Pool

No hay duda de que no fue nada fácil. A un ritmo que la mayoría consideraría como humanamente imposible, recorrieron 204 kilómetros de terreno complicado y azaroso. De hecho fue el terreno en sí el que supuso la mayor de las dificultades. "Me caí en la primera hora y empecé a sangrar abundantemente de la mano," explica Ryan. "Luego me torcí el tobillo un par de veces en la hora siguiente. Corría con miedo. ¡Quería asegurarme de poder llegar a la meta entero! Allí estás tan aislado y lejos de todo que si algo va mal te metes en un lío gordo."

¡El verde quiere decier adelante!
Corre donde puedas y si ves verde, ¡adelante! © Kelvin Trautman/Red Bull Content Pool

Con su compañero de equipo, Ryno Griesel, liderando la marcha y cumpliendo con su papel de navegador, el dúo recorrió la DGT con una cadencia que avecinaba los cinco a seis kilómetros por hora, mucho más lento que los 12 que Ryan acostumbra a correr en las pruebas de ultrafondo. "En ciertos tramos de la ruta, el power hiking es mucho más rápido," nos explica. "Mi estilo personal es que prefiero correr pero a veces el terreno es tan vertical y técnico que es mucho más fácil usar las manos y hacer power hiking."

¡Cuidado con esos tobillos!
Bajar no es siempre más fácil que subir © Kelvin Trautman/Red Bull Content Pool

Aunque la fatiga y las dificultades técnicas eran algo esperado, hubo cosas que no lo eran tanto como por ejemplo el calor, con temperaturas de hasta 36ºC al mediodía. Aunque Ryan tiene costumbre de correr con mucho calor, la temperatura tiende a reducir drásticamente la eficiencia del cuerpo y, en cierto punto, Ryno Griesel sufrió de deshidratación... pero siguió adelante en cuanto se rehidrató.

Una buena linterna y adelante.
Listos para correr de noche © Kelvin Trautman/Red Bull Content Pool

"No hubiese sido capaz de hacerlo sin Ryno, " explica Ryan. "Viene a estas montañas todos los meses y las conoce como la palma de su mano. Si te pierdes aquí te metes en un buen lío. ¡Ryno evitó que nos ocurriera!" Sandes estaba agradecido de la presencia de Ryno por muchas razones. "La ruta es tan larga que sienta muy bien tener a alguien a su lado."

Escala eso si puedes, amigo.
Un terreno que no perdona © Kelvin Trautman/Red Bull Content Pool

La pareja corrió ligera. Al final del recorrido todavía les quedaba un poquito de comida y estaban muy contentos con el material elegido (aunque Ryan dijera que la próxima vez correría con menos dulce y más salado). "¡En las últimas horas de la carrera me moría por comer algo sabroso!"

En cuanto acabaron fue lo primero que hizo: se comió la mejor hamburguesa de bacon con queso de su vida cuyo sabor era tan bueno que le hizo olvidar por completo su tobillo torcido y el cuerpo exhausto.

"Sigo mentalmente hecho polvo," nos comenta, dos días después. "Pero en conjunto el cuerpo ha aguantado bien. Tengo un par de ampollas en los pies y no he parado de comer desde el final de la carrera. Todavía tengo el metabolismo revolucionado y se me mueven las piernas cuando duermo, ¡pero eso es normal!"

Es bueno que se sienta bien porque ya no tiene que correr más... por el momento. Dentro de un mes viajará a Japón para competir en el Ultra Trail Mt Fuji, una carrera de 100 millas alrededor de la base de la mayor montaña de Japón. Tras dominar la Drakensberg le va a parecer hasta fácil. ¿Su próximo reto? "Me encanta correr en África," comenta Sandes." ¡Así que puede que me dé por ir al desierto de Kalahari!"

Entérate de todos los detalles que rodean a la Drakensberg Grand Traverse (incluyendo el consumo calórico de Ryan y su equivalente en latas de Red Bull) aquí.

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La Drakensberg Grand Traverse
El rendimiento en la Drakensberg Grand Traverse © Kelvin Trautman
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