Te presentamos a Mike Horn, leyenda de la aventura

Se ha enfrentado a osos, cocodrilos y al K2 y dice que debe su supervivencia a su voz interior.
Mike Horn posa para un retrato muy gélido.
Sonríe: Mike Horn es una leyenda viviente © Sebastian Devenish/Mike Horn
Por Tarquin Cooper

No hay muchos aventureros que sean leyendas vivientes pero Mike Horn es una de ellas. Ha dado la vuelta al mundo siguiendo la línea del Ecuador, ha recorrido el Amazonas a nado, ha atravesado el Polo Norte en pleno invierno y recientemente, para relajarse, se ha enfrentado a unos cuantos ocho miles. Antes de poner rumbo hacia su próxima expedición al Makalu, nos habla de montañismo y de qué hacer cuando un oso polar se te sienta encima...

Mike Horn se enfrenta a la jungla amazónica.
En 1999, Mike circunvaló el mundo por el Ecuador © Sebastian Devenish/Mike Horn

¿Qué tomas para desayunar?
El desayuno es la comida principal del día. Si tienes el estómago repleto no hay día que pueda ir mal. En el ártico solía comer avena con azúcar moreno, aceite de oliva y leche entera porque necesitaba muchas calorías. Debería haber mucha más gente que desayune correctamente y que salga de casa con una sonrisa de oreja a oreja para no sentirse hecha un asco durante todo el día.

Mike Horn se desplaza sobre hielo polar.
Junglas, polos y cumbres: Mike lo ha visto todo © Sebastian Devenish/Mike Horn

Océanos, polos, junglas o montañas. ¿Cuál será el próximo reto?
Estoy de camino a la cumbre de 8.463 metros de Makalu. ¡Tengo ganas de relajarme un poco! Espero llegar al campo base el 18 de abril y alcanzar la cumbre, si el tiempo lo permite, entre el 16 y el 26 de mayo. También me llevo el ala delta para ver si puedo saltar y volar desde la cumbre.

Mike Horn bajando del K2.
Ahora, a Mike le ha dado por hacer ocho miles © mikehorn.com

¿Esto forma parte de un plan para escalar todos los ocho miles?
Tengo mucha suerte de haber podido hacer tres. No quiero coleccionar [los 14] ocho miles pero disfruto mucho escalándolos. A medida que voy envejeciendo es algo que me va muy bien. El proceso es lento. La escalada es más cuestión de tomar buenas decisiones. Me gusta ese tipo de retos.

Mike Horn escalando.
Riesgos del oficio: avalanchas, cocodrilos y osos © mikehorn.com

¿Qué es más difícil: un ocho mil o el polo?
No creo que exista nada más exigente que mi expedición al Polo Norte en pleno invierno. Cada día tenía que arrastrar un trineo de 200kg sobre bloques masivos de hielo. El riesgo de dar con hielo demasiado fino o con osos polares era constante. Y todo se movía constantemente porque andaba en un océano.

Escalar
es relativamente rápido. La mayoría de los ocho miles que he hecho los hemos completado en menos de 42 horas mientras que la expedición al polo supuso 15 horas de esfuerzo al día durante tres meses seguidos. En cambio, tomar buenas decisiones a ocho mil metros de altura exige otras cualidades. En la zona letal, hay una tercera parte de oxígeno, un problema que no tienes en el polo.

 

Mike Horn se enfrenta a las complicadas condiciones meteorológicas del polo.
El Polo Norte en invierno: lo más difícil de todo © Borge Ousland/Mike Horn

¿Oso polar o cocodrilo del Amazonas? ¿Cuál es más peligroso?
¡No me gusta dar con ninguno de ellos! El cocodrilo es un antiguo dinosaurio y no tiene mucho cerebro. Pero cuando un cocodrilo decide atacar, es muy difícil salir airoso.

Un oso polar tiene muchas más probabilidades de comerte crudo que tú de escapar. Es mucho más inteligente en su manera de atacar. Te sigue durante días. Espera que llegue el mejor momento. Pero tienes que saber que no te puede morder directamente. Así que hay que moverse cuando se mueve. En cierto modo es como jugar al ajedrez.

Una vez, un oso polar se me sentó encima cuando estaba en mi tienda. Estaba husmeando el trineo, en busca de comida, mientras yo dormía. Lo principal es no reaccionar exageradamente.

Dos osos polares pelean en la nieve.
A Mike le gusta jugar al ajedrez con osos polares © MyLoupe/UIG via Getty Images

¿Tienes una voz interior que te guía? ¿Qué es lo que te dice?
La voz interior es algo que tenemos todos y se desarrolla según tu habilidad y talento pero tienes que ser capaz de abrirte para saber escucharla. Estaba en el K2 el año pasado y todos los factores estaban reunidos para llegar a la cumbre. El tiempo era ideal, hacía una temperatura agradable y no había viento. En un abrir y cerrar de ojos todo cambió.

Súbitamente
sentí mal cuerpo. Empecé a mirar a mi compañero y él hizo lo mismo conmigo. Tuvimos la misma intuición. Algo no iba bien. No sabíamos exactamente de qué se trataba. Puede que fuera el sonido de nuestros pasos al atravesar la nieve, porque no tenía la misma consistencia. Dimos media vuelta y volvimos a la cota 7.600m.

Un equipo
neozelandés siguió adelante. Desafortunadamente, les arrastró una avalancha y murieron todos. La voz interior se expresa claramente cuando tienes el espíritu de supervivencia alerta. Todo lo que tienes que hacer es escucharla. Desafortunadamente, no siempre lo hacemos.

Mike Horn posa para un retrato.
Mike Horn escucha a su voz interior y sobrevive © mikehorn.com

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