La vida en las selvas tropicales

Le han atacado águilas y abejas, pero los bosques tropicales son el hogar de James Alfred.
Una cabaña Korowai en la copa de un árbol muy alto.
Cabaña Korowai en lo alto de un árbol © James Aldred
Por Tarquin Cooper

Seguramente el nombre de James Alfred no te diga nada, y eso es porque normalmente se encuentra detrás de la cámara. Debido a su trabajo de cámara para multitud de documentales, se ha subido a los árboles más altos y espectaculares del mundo para mostrarnos imágenes increíbles de la fauna que los habita. Los peligros a los que ha tenido que enfrentarse incluyen elefantes furiosos, águilas agresivas y un orangután que intentó deshacer sus nudos. Pero según él, todo ha valido la pena…

Esas protecciones no son nada para una arpía mayor
Esas protecciones no son nada para una arpía mayor © James Aldred

¿Por qué?
Es una inmersión en la vida. Visitar un bosque tropical siembre es un viaje hacia lo desconocido. Es una experiencia emocional increíble, pues te encuentras en un ecosistema que muy pocos han podido visitar y del que se sabe muy poco. Es casi como ir a otro planeta.

¿Cómo subes hasta allí arriba?
Utilizo una catapulta de unos 3 metros que lanza un saco de unos 200 gramos hasta los 50 metros de distancia. Atado a este saco se encuentra una cuerda. Cuando el saco cae habiendo pasado por encima de la rama entonces ya solo queda instalar material de escalada aprovechando la cuerda y subir con todo el arsenal de cámaras, etc..

Un gorila de espalda plateada
Un gorila de espalda plateada © James Aldred

¿Es útil tener nociones de escalada?
Entiendo que a la gente le guste la escalada pero a mí no me dice nada. Las rocas no están vivas. Un árbol es algo vivo, y su copa es un espacio mucho más tridimensional que una pared de roca.

¿Hay algún bosque en particular que te haya impresionado?
Todos son espectaculares. En Centroamérica son muy exuberantes. En el Congo también son increíbles. No hay nada que impresione más que estar a 60 metros de altura, en la copa de un árbol, y ver cómo un gorila de espalda plateada se te acerca. Aquello fue alucinante.

¿Crees que te ven como uno de los suyos?
Cuando los primates están en el suelo se alejan muy rápidamente ante la presencia de un ser humano. Pero cuando te los encuentras en las ramas y copas de los árboles, el contexto es muy diferente. Muy a menudo su curiosidad supera sus reservas. Es casi como si supieran que tienen ventaja. Ello hace que se produzcan encuentros muy especiales, como cuando un orangután intentó deshacer todos mis nudos en Sumatra.

Recogiendo muestras de la orquídea más grande del mundo
La orquídea más grande del mundo © James Aldred

¿Has tenido algún encuentro peligroso?
Hace unos años rodamos una serie sobre la arpía mayor, una de las águila más grandes del mundo, en Venezuela y sabía que pueden ser bastante agresivas así que tomé muchas precauciones: casco de policía antidisturbios, protección para el cuello, chaleco y me había cubierto todos los lugares entre las diferentes protecciones con cuero.

Su garra estaba tan afilada que ni la sentí penetrar en mi piel.

Me alegro mucho de haber utilizado tantas precauciones porque me atacó y con sus garras me dio en la espalda y los riñones. Cuando me subí a las copas de los árboles atacó sin pensárselo dos veces. Estaba a unos 9 metros encima mío y me había estado observando todo el rato, y se había dado cuenta del espacio que quedaba entre mi protección de cuello y mi chaleco. Todo ocurrió en un segundo, cuando me di la vuelta, se abalanzó sobre mí y me clavó su garra más poderosa en el cuello y me tiró de la rama. Me quedé colgado de las cuerdas mientras se alejaba volando. Su garra estaba tan afilada que ni la sentí penetrar en mi piel. Casi como una aguja hipodérmica.

¿Alguno más?
Me han perseguidos mambas. Tuve a una cobra real a apenas 1 metro delante mío. Por qué no me mordió es algo que todavía no tengo claro. También me he metido en algunas colmenas y avisperos, lo cual fue bastante traumático. He sido atacado por elefantes más veces de las que puedo recordar, y en una ocasión me pasé un par de noches subido a un árbol con un elefante abajo intentado derribarlo. Son cosas que ocurren de vez en cuando.

Hogar dulce hogar
Hogar dulce hogar © James Aldred

¿Pero lo positivo supera todo lo negativo?
No puedo imaginarme vivir sin hacer esto. Cuando estás ahí arriba es increíble ver ese mundo desde esa perspectiva nueva. Estamos diseñados para vivir en los árboles. Está claro que no somos tan buenos escaladores como los primates, pero todavía nos quedan muchos rasgos fisiológicos como la visión binocular, la posibilidad de evaluar distancias y los pulgares opuestos que nos permiten agarrar cosas. Es como volver a casa.

¿Qué es lo siguiente?
Estamos en la temporada de los festivales y acabo de estar en Glastonbury. Manejo las cámaras que filman los conciertos desde arriba, así que es pasar de una selva a otra. Es un contraste mental.

James Aldred colgado en lo alto de un árbol.
"Estar en la selva es como estar en casa." © James Aldred

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