¿Downhill? ¡Así se baja una montaña!

Nada de snowboard en verano, no te pierdas a estos longboarders surfeando el asfalto en los Alpes.
Por Daniel Sampiero

Hay muchas maneras de bajar una montaña pero pocas son tan arriesgadas como hacerlo con cuatro ruedas (y no hablamos de andar en coche). El longboard downhill es una disciplina cuya popularidad no cesa de aumentar desde hace años y se ha convertido en uno de los deportes más excitantes que se puedan practicar sin motor.

En el vídeo del lector de arriba, Sebastian Hertler y Matthias Ebel disfrutan en un spot secreto en los Alpes italianos (¿Quieres saber dónde? ¡Pues no nos lo quieren decir! Una decisión sabia, sí.), alcanzando velocidades superiores a los 80km/h.

La carretera, que empieza a casi 3.000 metros de altura, baja hasta los 1.150m. Está abierta a los coches, como lo demuestra el tío con un Ferrari con el que se cruzaron y que se divertía, como ellos, haciendo derrapes. "Les silbamos y saludamos cuando le vimos derrapando. Luego volvió para ver qué era lo que hacíamos," cuenta Hertler. "Sabía pilotar realmente bien."

Los moteros que se cruzaron no eran rivales para los longboarders, gracias a su aerodinamismo y un centro de gravedad mucho más bajo. "No pueden hacer las mismas líneas que nosotros," comenta Hertler.

Los skaters utilizan tablas especialmente diseñadas, con ruedas anchas y blandas que aumentan el agarre a la carretera y ofrecen mayor control en los giros. "Son mucho más blandas (y grandes) que las ruedas de skate normales," explica Hertler.

Un longboarder hace descenso en las Dolomitas, en Italia.
El longboard de descenso es estilo y velocidad © Timm Koch

El riesgo de que haya coches es evidente y, aparte de eso, todo es cuestión de mantener el control y de no chocar con objetos sólidos. Las rocas que pueden caer sobre la carretera son enemigos muy temidos aunque las ruedas sean lo suficientemente grandes como para rodar sobre las de tamaño más pequeño o para propulsar las medianas, del tamaño de un puño.

El mayor reto durante esta bajada fue la consecución de porciones de carretera secas y mojadas. La humedad cambia el agarre de las ruedas y complica el control de los slides. Afortunadamente, los chicos dominaron la tabla a la perfección.

"Al final, todo es cuestión de libertad de movimiento y de dar con una nueva manera de bajar la montaña," explica Hertler. Con tanta pasión sólo les sugerimos una cosa: que respeten los límites de velocidad...

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