¡No te pierdas esta highline de locos a 3.800m!

Vientos fuertes, frío, hielo... La receta ideal para una de las mejores slacklines nunca vistas.
Por Evan David

Grossglockner – la montaña más alta de Austria – tiene un hermano pequeño del que se habla muy poco: el Klein Grossglockner. Ambos picos están conectados por un estrecho puente de roca y nieve (que también es la entrada de la canaleta de Pallavicini). Ese gap era el lugar ideal para que Mich Kemeter se enfrentara a su último reto: una travesía en slackline de alto riesgo, con viento, frío y muchas incertidumbres.

Mich Kemeter en la highline del Grossglockner
Mich listo para empezar © Lukas Auer

La línea de 45 metros se montó a una altura impresionante de 3.770 metros, donde un tiempo inusualmente frío y mucha humedad suponían una cosa: nieve. "En cuatro días en la montaña," explica Kemeter, "tuvimos sólo 2,5 horas de sol. ¡Cada mañana teníamos que arrancar el hielo de la slackline!"

Mich Kemeter en la highline del Grossglockner
Mira bien, Mitch está quitando hielo a la línea © Lukas Auer

Afortunadamente, estaban cerca de Erzherzog-Johann Hüette. Es el albergue más alto de Austria y cuartel general del guía de alta montaña Peter Templar que, según cuenta Mich, "hizo que todo el proyecto fuera posible".

Mich Kemeter en la highline del Grossglockner
¡Hay que calentarse bien los pies! © Lukas Auer

A pesar del frío (¿hemos dicho que Kemeter practica descalzo?), la temperatura no era un problema. El viento sí que lo era, meneando sin parar tanto a Mich como a la slackline. "Soplaba muy fuerte," comenta Kemeter. "Con más viento sería imposible practicar."

¿Qué es lo que tiene ahora en mente, nuestro amigo Kemeter? O, mejor dicho, ¿qué es lo que lleva en la mochila? Estate atento, puede que lo descubras.

¿Te ha gustado este artículo? ¡Descubre muchos más gracias a nuestra app móvil Red Bull!

read more about
Next Story