Highline de alto riesgo en las Dolomitas

No te pierdas esta proeza entre las Torres de Vajolet, en las Dolomitas italianas.
¿Ves el puntito? ¡Es una persona! © Michael Meisl
Por Josh Sampiero

Las Torres Vajolet, en las Dolomitas, son uno de los destinos de escalada más preciados de Italia. Relativamente accesibles y de una belleza espectacular, atraen a miles de escaladores al año. En cambio, lo que nadie (hombre o mujer) había hecho nunca era una tentativa de highline en pleno invierno. Esa es la razón que motivó a Hayley Ashburn, y a un grupo de asistencia 100% femenino de esquiadoras y escaladoras a viajar desde el otro lado del charco, desde Moab (Utah), para hacer slackline en las cumbres italianas.

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Tan tranquila... © Michael Meisl

"Estas torres son el sueño de todo practicante de highline," afirma Hayley Ashburn. "Siempre estamos en busca de dos picos de la misma altura y estos son perfectos. En invierno el paisaje es todavía mucho más bello y espectacular."

Ya queda menos de la mitad © Michael Meisl

La aventura empezó con un día de reconocimiento con esquís en las inmediaciones del refugio de Vajolet (que tuvieron que sacar de la nieve). Luego, el segundo día lo pasaron escalando las torres para instalar la línea. La ascensión, que en verano se considera relativamente fácil, fue mucho más complicada de lo esperado por culpa del frío extremo del día y del agua que empapaba la roca.

¿Acceso fácil? No exactamente © Michael Meisl

Una vez colocada la línea, Ashburn pasó los dos días siguientes estudiando la travesía. A pesar de sus seis años de práctica intensiva del highline y de una gran experiencia escalando, haciendo saltos B.A.S.E., trapecio, entre otras disciplinas, Hayley reconoció que era el proyecto más difícil que había hecho en su vida.

No está mal el sitio para ver el amanecer © Michael Meisl

La travesía medía 50 metros. La highline estaba colocada entre la Torre Stabeler y la Torre Winkler, con cerca de 300 metros de caída libre debajo... Algunos comentaban que un equilibrista desconocido ya había efectuado la travesía el verano pasado pero que nadie lo había intentado en invierno. ¡Y hay que reconocer que eso es otra historia por completo!

Sí, está colgada... © Michael Meisl

“¡El frío transformó mi calzado de caucho en verdaderos bloques de piedra muy resbaladizos! ¡No podía sentir nada!" A pesar de ello, Ashley encontró una solución al problema: el calor del cuerpo. "¡Me quitaba el calzado y lo metía dentro de la cazadora, directamente contra la piel, para calentarlo!".

Todo radica en saber sentir bien la línea © Michael Meisl

La travesía demostró ser muy difícil e hicieron falta más de 60 intentonas, durante dos días, para completarla. Fue extenuante. "¡Nunca había trabajado tan duro en un proyecto, nunca! Comía cuatro veces la cantidad habitual para conservar las calorías suficientes. ¡Sin eso, no pienso que hubiese tenido la energía suficiente, ni calor corporal, para completar la travesía!".

Las Torres de Vajolet vistas desde un helicóptero © Michael Meisl

No te pierdas el vídeo de su proeza, filmada desde un helicóptero, sobre Val di Fassa, el próximo 13 de noviembre, en RedBull.com.

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