La escalada de un mito: el Dawn Hall, conquistado

Después de subir los 1.000 m. del Dawn Hall, los héroes Caldwell y Jorgeson nos lo cuentan todo.
Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson llegaron a la cima del Dawn Hall
¿Qué significa que no puedas ver los enganches? © Corey Rich / Big UP Productions / Aurora Photos
Por Tarquin Cooper

Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson acaban de completar el ascenso de la década con su primer ascenso libre al Dawn Hall. Hablamos con ellos justo un día después de que completases su épica escalada de 19 días, nos cuentan todo sobre el 15º pitch matador, la terrorífica cascada de hielo y cómo han quedado de destrozados sus dedos.

Bueno chicos, tenéis que estar realmente felices...
KJ: Yo aún estoy en un estado de shock, como si estuviera en las nubes.

TC: ¡Sí, es un sentimiento muy bueno! Hemos trabajado para llegar aquí durante mucho tiempo. Es un sentimiento increíble. Todos estamos conmocionados por la atención que ha generado esta escalada.

Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson completaron Dawn Wall
Alpinismo a la luz de la noche © Corey Rich / Big UP Productions / Aurora Photos

¿Cómo están vuestras manos?
KJ: Fatal. Me duelen bastante todas las mañanas nada más despertarme. Tardarán lo suyo en volver a la normalidad. La parte de atrás, el dorso de mis manos, está cubierto de las costras de las grietas. La punta de mis dedos están cubiertos de callos tan duros como rocas. Debajo de los callos solo hay contusiones profundas de lo fuerte que nos teníamos que agarrar para sostenernos. Tengo cinco perforaciones en mis dedos índice y corazón de mi lucha en el 15º pitch. Ese pitch nos hizo mucho daño.

TC: Estoy bastante bien... ¡menos porque no tengo voz!

Hablando de las manos... ¿cómo se puede escalar con un dedo menos?
TC: Por supuesto, escalar con un dedo menos es más difícil. (Tommy perdió el dedo índice de su mano izquierda en un accidente de DIY hace algunos años). Cuando me corté el dedo, pensé que no volvería a escalar tan bien como antes. Me hizo trabajar mucho más duro... y me redirigió a donde he llegado a día de hoy.

Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson, a completar el Dawn Wall
Sí, a Tommy Caldwell le falta un dedo © Corey Rich / Big UP Productions / Aurora Photos

¿Fue el desafío más grande?
KJ: Por supuesto que hubo momentos difíciles mientras luchábamos en el pitch 15 porque toda la ruta estaba en línea. Me desilusionaba cuando no tenía éxito en ese pitch. Pero me propuse que sería capaz de hacerlo. El problema era que nunca conseguía más de cuatro intentos en una sola noche sin que mi piel se cortara y sangrara. No era plan de intentarlo 50 veces. (Kevin lo consiguió después de 7 días).

TC: Estuve mucho tiempo trabajando en este reto y había fracasado muchas veces. Lo intenté una y otra vez. El gran desafío era intentar resolver cómo llegar a ser mejor alpinista. Finalmente, me di cuenta de que la subida era buena para mí. Me sentí que tenía una buena racha, era extraordinario.

Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson buscaron la cima del Dawn Wall
Para Tommy Caldwell el arnés no es necesario © Corey Rich / Big UP Productions / Aurora Photos

¿Cuál fue el momento en el que pasasteis más años?
KJ: La situación más espeluznante se produjo en la mañana después de un huracán tremendamente frío, cuando las piezas de hielo caían por la pared y explotaban justo encima de nosotros hasta el punto de zumbar sobre nuestras cabezas. Ahí sí que temí por mi vida.

Un niño de ocho años tiene una pregunta para vosotros: ¿cómo hacéis caca?
KJ: Lo hacemos en una bolsa de plástico, lo metemos en un cubo y lo bajamos. No hacemos nada del otro mundo. Teníamos comida y agua cada cinco días.

Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson completan el Dawn Wall de Yosemite
Buen sitio para una foto © Brett Lowell / Big UP Productions / Aurora Photos

Mucha gente se confunde cuando le hablan del ascenso libre. ¿Cómo lo podéis explicar?
KJ: Escalamos las paredes solo con las cuerdas suficientes para protegernos de las posibles caídas.

TC: El ascenso libre es básicamente lo que la mayoría de la gente piensa de la escalada. Teneos cuerdas por si nos caemos, pero no las usamos para escalar.

¿Qué sensación queréis tener cuando os retiréis?
TC: Hay varios momentos. Cuando conseguí escalar la Wino Tower, subiendo 20 pitches, fue el final de una pate difícil. Fue un gran momeento. Ademas, la noche anterior habíamos dormido en la cornisa, a casi 100 metros de la cima. Solo tuvimos que escalar un poco a la izquierda. Esa mañana escuchamos música, contemplamos el amanecer... fue un momento muy intenso, muy bonito. Habíamos conseguido llegar al fin de este increíble viaje en el que luchamos contra un montón de adversidades.

KJ: Lo único que quiere es que esto le lleve a la gente a preguntarse, ¿cuál es mi Dawn Wall? Todo el mundo tiene un gran proyecto en su vida que quieren hacer y eso es lo que les trae de cabeza y les resuena en su mente. Soñar en grande, trabajo en equipo, colaboración y perseverancia. Esas son las cualidades humanas con las que podemos contar.

Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson completan el Dawn Wall
La victoria en el Dawn Wall © Bligh Gillies / Big UP Productions / Aurora Photos

Y ahora, ¿cuál es vuestro siguiente paso?
KJ: Estoy emocionado por tener un descanso, recuperarme y poder difundir mi idea de que cada persona debe encontrar su propio Dawn Wall.

TC: Me encanta la vida del alpinista y coy a continuar así, viajando alrededor del mundo con mi mujer, escalando ascenso magníficos ascensos.

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