En la cuerda floja entre dos veleros a 27 metros

No te pierdas a Mich Kemeter caminando entre dos barcos sobre una slackline en este pedazo de vídeo.
Por Josh Sampiero

Estos Volvos viajan por el océano en lugar de la carretera, y Mich Kemeter puede no ser Jean-Claude Van Damme, pero no hay duda de que el siguiente vídeo entraña un equilibro supremo.

De pie, 27 metros por encima del agua, Kemeter intentó atravesar una cuerda floja colgada sobre dos mástiles de dos regatas Volvo Ocean 65 que actualmente compiten en la Volvo Ocean Race. Adelante, dale al play.

Mira el vídeo del slackline en el velero

¿Qué es lo primero que necesitas saber? Que no hizo la cuerda entera, solo la mitad de los 22 metros de distancia. Aun así, estamos ante una hazaña impresionante, y he aquí el porqué.

Para empezar, teniendo en cuenta la logística, ¿podía hacerse? Solo dos de los seis barcos de la Volco Ocean Race (el Team SCA y el Alvimedica) contaban con la ingeniería y la seguridad necesarias para el desafío. Mich consiguió una cuerda floja hecha a medida, de alta tensión y ligera, de Landcruising Slacklines, y trabajó con aparejadores de barcos profesionales para conseguir la configuración necesaria.

Mira la cuerda floja más fría y disparatada

Otro reto lo encontró en la unión de las sogas. La mayoría de las cuerdas flojas están unidas a dos puntos firmes (para dar estabilidad y seguridad a la cuerda) y permite al equilibrista fijarse en el punto final de la travesía. Cuando la cuerda floja se ata al mástil de dos barcos, no es ni sólido ni estable. Y esa es la gran diferencia respecto al resto de desafíos con cuerdas, como sí ocurría en la fría travesía de Mich a 3.800 m. de altura en Austria.

"La cuerda estaba fijada en unos 150 kg. de peso, pero como los barcos se movían, ese peso podía variar en torno a 40 kg., lo que significaba que había grandes cambios en la tensión de mis pies," afirma Mich. Sin duda, muy desafiante, pero aún más con el movimiento de los barcos.

Cada barco tenía cuatro anclas para que se sujetasen lo máximo posible, y aunque el viento era suave, el agua no estaba precisamente estable.

"La policía no pudo evitar que el resto de barcos pasara cerca, y cada vez que una embarcación nos rodeaba, la vela se movía y sacudía los veleros. Todo se movía a su aire, sin un ritmo, y ahí es donde acababa el equilibrio. Podía encontrar un punto exacto de equilibrio, pero al medio segundo, ya tenías que volver a buscarlo, y tras otro medio segundo, vuelta a empezar... ¡ahí estaba el picante de la situación!

Mich Kemeter
Más difícil que caminar por la plataforma © Ainhoa Sanchez/Volvo Ocean Race

Mich fue capaz de hacer 30 intentos en uno de los cruces más difíciles que se ha propuesto hacer, pero en cada intentona, el movimiento de los barcos le hacía caerse (de forma segura) de la cuerda.

¿Qué será lo próximo? Es sencillo de averiguar: quiere intentarlo otra vez: "En diferentes circunstancias, creo que es posible", nos afirma Mich. "Volveremos a intentarlo tan pronto como podamos!

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