Ponte en la piel de un equilibrista

Dale al play, disfruta de un vídeo POV sobre una cuerda floja y conoce un poco más el equilibrismo.
Por Tarquin Cooper

La imagen de un equilibrista balanceándose de forma inestable en el cielo, aparentemente caminando sobre la nada, es particularmente imponente. Sin nervios de acero no eres nadie en el equilibrismo.

¿Qué pasa por la mente de un highliner durante una de sus travesías? Eso es exactamente lo que le hemos preguntado al slackliner profesional Mich Kemeter, que nos cuenta en esta entrevista los seis momentos clave en una cuerda floja. Además, no te pierdas el vídeo de su travesía completa por la cuerda floja en la Garganta de Verdon (Francia).

Elegir el lugar perfecto

"Hay muchos factores que influyen en la elección del lugar adecuado. La distancia es muy importante y tienes que tener mucho cuidado a la hora de anclar la cuerda en un lugar concreto. Necesitas confiar en él. Tienes dos sistemas de seguridad, por lo que si uno falla siempre quedará el otro.

Y un equilibrista, ¡por supuesto necesita estar al aire libre! En este caso fueron 40 m. por encima del suelo, pero había una caída al río de 300 m. También necesitas rodearte de gente maravillosa".

Primeros pasos

"Para mí, el equilibrismo comienza cuando sujeto todo. Entro en una especie de meditación. Es un proceso largo y comienzas visualizando tu posición sobre la cuerda floja.

Justo antes de ponerme a ello, navego por mi mente y pienso en cosas buenas. Hago estiramientos, aunque la caminata y la escalada ya cuenta como calentamiento.

Estás tan concentrado que, una vez que te has atado el nudo del arnés, solo quieres seguir y tu único objetivo es el siguiente paso".

El momento de fallar... y caer

"Mi objetivo era hacerlo a la primera... ¡y casi lo consigo! Tenía que concentrarme en tantas cosas, y tan diferentes... En la mitad del recorrido se me fue la cabeza y tuve algún pensamiento negativo, no de que me fuese a caer, pero me hizo perder la concentración y me caí. Eso sí, es fácil recuperarse y seguir, no hay problema".

No mires abajo

"¡Para mí es mejor mirar hacia abajo! El suelo estaba a solo 40 m. aunque hubiera más de 300 m. hasta el río. No piensas en el río, pero lo ves. ¡Solo piensas en no pensar!

Pero, de verdad, ver el río es muy agradable. Él nunca para y eso, inconscientemente, te afecta al cerebro. Tú tampoco puedes parar, tienes que seguir. Es la metáfora perfecta para continuar pasito a pasito".

El momento en que tu corazón late con fuerza...

"Mi corazón latía con gran fuerza al principio porque pensaba que lo haría a la primera y pensaba muchas cosas. Mi mente no estaba completamente en blanco. Solo intentaba respirar. La respiración lo es todo. Necesitas respirar como un yogui. El equilibrismo es casi como la meditación.

Llegué a un ritmo cardíaco máximo de 149 pulsaciones después de sobrepasar la mitad del camino. Es bastante alto, ya que nunca había estado en ese baremo. Usas mucha energía para mantenerte en pie. Intentas mantener la calma, pero pasado un rato tienes hacer frente a tantas cosas que no te das cuenta de ello y dejas que haga su trabajo y bombee la sangre por todo el cuerpo."

Los últimos pasos hasta el final

Solo te concentras en dar el siguiente paso, cada uno es un gran viaje y no importa si te caes en el primero o en el último. Como en un salto BASE, tienes que controlarte aunque el final es muy difícil, se te cruzan demasiadas emociones.

Terminas una parte y comienza otra nueva. Es muy difícil de describir. ¡Tienes que entrenar para controlar las emociones! Es más que una simple sensación de hacer el trabajo bien, mucho más que una sencilla sensación de satisfacción. Cuando se vive por un sueño, y ese sueño se hace realidad, se necesita tiempo para digerirlo."

Más aventura y las mejores historias de auténticos héroes en la página de Facebook de Red Bull Adventure.

read more about
Next Story