Pequeño pero matón... ¡Autogiro al ataque!

No es el transporte más adecuado para dar la vuelta al mundo, pero el mundo está lleno de valientes.
glaciares de Groenlandia: vuelta al mundo autogiro
Norman Surplus en los glaciares de Groenlandia © Norman Surplus
Por Will Gray

Después de volar sobre los incendios forestales, escapar de la tormenta perfecta, conseguir aterrizar con unas pocas gotas de combustible y sobrevivir a un amerizaje de emergencia sobre un lago tailandés, Norman Surplus se convirtió en la primera persona en cruzar el Atlántico en autogiro. Pero por muy poco...

La vuelta al mundo, inspirada en un programa de televisión mientras se recuperaba de un cáncer, se realizó para recaudar dinero para la fundación Bowel Cancer UK. La aventura culminó con el vuelo de larga distancia pero, después de rodear la árida costa de Groenlandia, casi fracasa por los remolinos de niebla existentes junto a las Islas Feroe.

Norman a los mandos de 'Gyrox'

Vuelta al mundo en autogiro: Islas Filipinas
Norman Surplus volando en Islas Filipinas © Norman Surplus

¿Qué te hizo embarcarte en esta aventura?
Me diagnosticaron cáncer de colon con 40 años de forma repentina, pero tuve la suerte de recuperarme. Cuando estaba en el hospital vi un programa sobre la restauración de un antiguo autogiro y decidí aprender cómo hacer volar uno. En la época de entrenamiento descubrí que ningún autogiro había conseguido dar la vuelta al mundo, así que decidí hacerlo para apoyar a Bowel Cancer UK.

¿Cuáles fueron los momentos más espectaculares del viaje?
Planear junto a un águila americana en la cadena costera del Pacífico fue asombroso, al igual que ver más de una decena de ballenas entre Groenlandia e Islandia, o volar sobre un géiser en erupción del Parque de Yellowstone.

El hogar de Surplus durante casi 40.000 km.

Vuelta al mundo en autogiro: Glen Falls (Nueva York)
Sobrevolando Glen Falls, en Nueva York © Krista Valla, Adirondack Images

¿Y los momentos de mayor miedo?
Volar por la costa de Groenlandia fue sobrecogedor. ¡Yo no llevaba un avión de los 'normales'! Es un paisaje brutal y despiadado. Y después, cuando cruzaba el Atlántico Norte en los alrededores de las Islas Feroe, me desorienté por culpa de unas densas nubes a 100 m. por encima del nivel del mar. Además, a principio del viaje, en Birmania, perdí la comunicación, pero un avión que pasaba por allí pudo transmitir todos mis mensajes.

Pero el peor momento quizás fuera estar atrapado bajo el agua en un accidente que sufrí en Tailandia. Poco después de despegar me vi obligado a amerizar en un lago por culpa de las pésimas condiciones de vuelo y la necesidad de evitar los cables de un tendido eléctrico que estaban a baja altura.

Estaba a menos de un metro de profundidad, pero me quedé atrapado hasta que conseguí desabrocharme el cinturón de seguridad. En ese momento no tuve miedo, pero después me di cuenta de lo que había pasado y me quedé conmocionado.

¿Pensaste entonces que era el final de tu viaje?
Sí, pero los autogiros son robustos. El avión estaba bastante dañado, pero con ayuda de los fantásticos lugareños conseguimos arreglarlo y hacerlo funcionar de nuevo. Tuve que esperar nueve semanas para conseguir los permisos de reparaciones, pero solo tardaron tres semanas en poner a punto el aparato.

No es un avión de los 'normales'...

Tu autogiro es bastante básico, con una cabina abierta y muy pocas herramientas. ¿Qué se siente al volarlo?
Es parecido a volar una moto durante cuatro o cinco horas al día sin parar. Es agradable en zonas de temperaturas elevadas, pero no es fácil conducir con mucho frío. ¡El lado derecho de las gafas se ha descolorido porque siempre volaba hacia el este! Es bastante duro pilotar porque no hay función de piloto automático ni copiloto, así que fui el único que condujo el avión.

¿Cuál fue el mayor desafío?
Cruzar el Atlántico Norte. Era la primera vez que se cruzaba en autogiro y, en cierto modo, todas las horas de vuelo anteriores podrían definirse como 'entrenamiento intensivo' de este trayecto. Fue la parte más técnica y agotadora mentalmente.

En la cabina se sentía mucho frío, así que tenía que creer en mí mismo al 100%. No había tiempo para las dudas ni la preocupación. No entendí la importancia de ello hasta que me vi bien dentro. Otro problema fue el tremendo aislamiento del mundo en general cuando volé del inmenso vacío del norte de Quebec (Canadá) hasta que volví al Reino Unido.

El aterrizaje final en Irlanda

¿Y cuál es el siguiente paso que vas a dar?
Voy ser comentarista de TV en los FAI World Air Games de 2015 y ahora mismo estoy escribiendo un libro para dar a conocer todos los detalles de mi aventura.

Y si el Presidente Putin leyera este artículo y me diera los permisos para volar en Rusia, intentaría el récord mundial de la vuelta al mundo de nuevo.

DATOS Y ESTADÍSTICAS
Distancia: 39.450 km. (21.300 NM).
Tiempo: 309 horas de vuelo.
Potencia: 115 CV.
Consumo: Tres horas, aunque puede llegar hasta las siete y media con un tanque de combustible adicional.
Combustible: Gasolina de 92-95 octanos habitual o AVGAS de 100 octanos.
Velocidad máxima: 160 km/h. (100 mph).
Velocidad de crucero: 128 km/h. (80 mph).

LA RUTA
Irlanda del Norte – Inglaterra – Francia – Italia – Grecia – Egipto –Arabia Saudí – Qatar – E.A.U. – Omán – Pakistán – India – Bangladesh – Birmania – Tailandia – Malasia – Filipinas – Japón – (Rusia negó el permiso, así que voló hacia EE.UU.) – EE.UU. – Canadá – Groenlandia – Islandia – Islas Feroe– Escocia – Irlanda del Norte.

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