¡A solo 37 pulsaciones por minuto!

Mira en este vídeo cómo un apneista disminuye adrede su ritmo cardíaco.
Por Josh Sampiero

Estamos todos de acuerdo en que la práctica de la apnea es uno de los deportes más locos (y peligrosos) que podamos imaginar.

Estos atletas, famosos por su calma y tranquilidad, son capaces de descender 100 metros a pulmón libre. Una gesta en la que experimentan sensaciones vetadas al resto de la humanidad, como por ejemplo, disminuir su pulso cardíaco hasta las 37 pulsaciones por minuto.

¿Cuál es el ritmo cardiaco normal en un corazón en reposo? Unas 65 pulsaciones por minuto. No te pierdas el vídeo de arriba. Prueba a ver si puedes reducir tu ritmo cardíaco.

Comprobando las pulsaciones

Stig Pryds en el fondo de la piscina profunda Nemo.
Contando el tiempo © Daan Veerhoeven

Lo que ocurre aquí se conoce como el reflejo de inmersión: se trata de una reacción automática y subconsciente que se produce al bajar a mucha profundidad en el agua. ¿Qué más sucede? La sangre va de tus brazos y piernas al torso, el cerebro funciona de manera más lenta ¡y tus pulmones se reducen al tamaño de una naranja!

Mantener la calma

Stig Pryds en el fondo de la piscina profunda Nemo.
Concentrado en mantener la calma © Daan Veerhoeven

Pero, ¿qué es lo que sucede en este vídeo? Se trata de una inmersión totalmente controlada en la piscina Nemo, que se encuentra en Bruselas, Bélgica, y es una de las más profundas del mundo. Allí los buceadores pueden descender hasta 34,5 metros bajo el agua en una piscina que contiene 2,5 millones de litros.

Al comienzo del vídeo, el ritmo cardíaco del buceador Stig Pryds aumenta al inhalar el oxígeno que necesitará para la inmersión. Después, lentamente, su ritmo cardíaco va disminuyendo a medida que se va acercando al fondo, hasta alcanzar las 37 pulsaciones. Es interesante anotar que las pulsaciones solo aumentan lentamente cuando regresa a la superficie para acelerar después acelerar su corazón cuando respira por primera vez.

Esto ocurre porque el reflejo de inmersión lo que hace es conservar oxígeno, lo que viene muy bien cuando se está sumergido en el agua. Lo más interesante es que, pese a que este reflejo es subconsciente, es algo que también se puede entrenar. Apneistas profesionales como Stig son capaces de aumentar estos efectos para poder de estar más tiempo bajo el agua.

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