Esta cámara rápida te hará volar con la cometa

La Red Bull Ragnarok es la prueba de snowkite más increíble. Disfruta de este vídeo en 'timelapse'.
Por Dominique Granger

Hay algo fascinante, casi mágico, en las imágenes a cámara muy rápida. Es como si pudiésemos entrar en un mundo vetado. Un pase VIP a la cuarta dimensión.

El fotógrafo Esben Zøllner Olesen fue uno de los cuatro profesionales que inmortalizaron la Red Bull Ragnarok, la carrera de snowkite más dura del mundo. Fue capaz de capturar las  imágenes a cámara rapidísima que puedes ver en el vídeo de arriba.

Red Bull Photography se puso en contacto conmigo con la idea de tomar diferentes puntos de vista de la Red Bull Ragnarok. Me pidieron que sacara fotos que fueran diferentes, tanto desde el punto de vista técnico como creativo”, dice Esben.

Quería captar la mayor sensación de movimiento posible y combinarlo con la belleza del paisaje.

Esben Zøllner Olesen
El fotógrafo Essen Zollner Olesen preparando su equipo para el Red Bull Ragnarok 2016.
Este hombre ama su trabajo © Daniel Tengs/Red Bull Content Pool

Para el fotógrafo danés fue un encargo perfecto para su estilo de trabajo. Olesen siempre quiere ir más allá cuando captura imágenes deportivas, así que decidió hacer un vídeo a cámara muy rápida (timelapse), además de fotografía con infrarrojos y fotografía de 360 VR.

El vídeo a cámara rápida es fascinante y parece casi surrealista. “Quería que tuviera la mayor cantidad de movimiento posible combinado con la belleza del paisaje. Usé un motor para que fuera todavía más espectacular de cara al espectador”.

Red Bull Ragnarok a través de luz infrarroja

Para las fotos Olesen iba a emplear una DSLR normal, pero luego decidió hacer fotografía en infrarrojo: “Infrarrojo trabaja en otros colores que no podemos ver normalmente. Tenía que pensar siempre sobre cómo iba a aparecer en las fotos. Siempre que era posible intentaba incluir el cielo azul. Empleé lentes de gran angular para acercarme lo máximo posible a los sujetos”.

Ha sido muy difícil hacer fotos en estas condiciones, con temperaturas propias de un glaciar. El viento helado podía jugar muy malas pasadas al fotógrafo, sobre todo en los trozos de piel más expuestos. Cuando le preguntamos si lo volvería a hacer otra vez, su respuesta fue: “¡Por supuesto que sí!”.

Y si te has quedado con ganas de más, ¡mira la siguiente historia y vive esta prueba en 6 GIFs!

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