60 segundos con el océano convertido en desierto

Nunca has visto al mar así, sin una 'gota' de viento.
Por Corinna Halloran

Pensamos que el océano es un lugar lleno de interminables tormentas, olas gigantescas y un viento aullador capaz de hacernos  volar. Sin embargo, el mar también es un sitio de tranquilidad absoluta, sobre todo cerca del Ecuador, donde se encuentra la Zona de Convergencia Intertropical. Lo que convierte al océano en un desierto.

Esta zona de calma ecuatorial es uno de los lugares más calurosos del planeta, especialmente para los marineros de la Volvo Ocean Race, que compiten sin parar, de puerto en puerto, durante más de nueve meses.

En esta parte del globo el sol se convierte en un rayo láser, los marineros tienen que soportar un calor asfixiante desde el amanecer hasta el anochecer y parece como si la puesta de sol no fuese a llegar nunca. El horizonte apenas cambia y sientes como si estuvieses caminando por el Sáhara. En la edición 2014/2015 de la Volvo Ocean Race los marineros pasaron CINCO veces por este lugar durante los 60.000 km. de esta carrera alrededor del mundo.

La mayoría de nosotros miramos el mar y lo vemos como un tesoro relacionado con vacaciones y disfrute. Sin embargo, para los marineros de la Volvo Ocean Race es justo lo contrario. Para ellos se trata de una carrera, no hay tiempo para darse un chapuzón.

No hay nada de viento, por tanto el barco de casi 20 metros no se mueve de su sitio. Lo peor que te puede ocurrir en el Ecuador es quedarte varado, sin nevera y aire acondicionado. Te sientes como si fueses una hormiga observada a través de una lupa.

Roberto Bermudez de Castro usa una camiseta y una gorra para protegerse del sol.
Protegiéndose del sol © Matt Knighton/Abu Dhabi Racing/Volvo Ocean Race
Luke "Parko" Parkinson se sienta en el barco mientras el agua del océano se convierte casi en cristal.
El agua se convierte casi en cristal © Matt Knighton/Abu Dhabi Ocean Racing/Volvo Ocean Race

Además, con la calma total y ausencia de viento, se forman unos chubascos que acaban con el poco viento que hay alrededor. A veces, si tienes suerte, puede que la tempestad pase justo cuando lo necesitas. El calor va en aumento hasta que la nube ya no puede más y se abre como un melón, soltando todo el viento que ha robado sobre los marineros.

Un nube pasajera en medio de la calma convirtiéndose en una gran nube.
Un nube pasajera © Matt Knighton/Abu Dhabi Ocean Racing/Volvo Ocean Race
Un marinero observa una borrasca desde el Team Vestas Wind en plena calma.
Nicolai Sehested observa una borrasca © Brian Carlin/Team Vestas Wind/Volvo Ocean Race
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