Este vídeo del Mont Blanc te hará querer volar

¿Parapente acrobático sobre la cima de Europa? ¡Eso suena a aventura de las MUY buenas!
Por Josh Sampiero

Millones de personas vuelan sobre Europa cada día, se trata del espacio aéreo más congestionado con más de 30.000 vuelos diarios cruzando el continente. Pero ninguno de esos vuelos es como éste: un soleado domingo de abril, los pilotos acrobáticos Tim Alongi, Francois Ragolski y Martin Schricke hicieron el vuelo más increíble de sus vidas. Mira todo lo que ocurrió en el vídeo de arriba.

En la cima de Europa

Parapente sobre el Mt Blanc, Francia.
Tocando la cima de Europa © Satori Factory

Los pilotos fueron literalmente 'lanzados', pues saltaron desde un helicóptero. Algo normal cuando hablamos de paracaidistas pero, si hablamos de pilotos de parapente, es una acción que requiere ser cuidadosamente planeada. Sin embargo, la oportunidad de volar por encima del Mont Blanc, a más de 5.000 metros de altura, hace que todo esfuerzo valga la pena. ¡Estamos seguros que quedaron contentos de haber traído las GoPro!

¡Parada completa!

Tim Alonghi hace parapente sobre el Mt Blanc, Francia.
Casi parado © Satori Factory

"Queríamos grabar las acrobacias más locas por encima del macizo del Mont Blanc, un destino tremendamente emblemático. He venido aquí desde que era joven y he admirado la montaña desde la casa. ¡Poder volar por encima es todo un sueño!”, dice Schricke, que creció visitando a sus abuelos en Chamonix/Mont Blanc.

Ya se había hecho antes, se puede volar saltando a pie desde la misma cima de la montaña, pero llegar hasta allí es todo un reto. “¡Puede que seamos los primeros que hacemos esta clase de vuelo acrobático sobre el Mont Blanc!”.

Para volar, primero tienes que saltar

Francois Rogalski salta del helicóptero.
¡Hasta luego! © Satori Factory

¿Cómo fue esto posible? "No puedes estar 700 metros por encima del Mont Blanc con equipo acrobático si no usas un helicóptero. Tuvimos suerte de tener un piloto de helicóptero que estaba muy motivado, y se trataba de un profesional muy seguro, pero que también llegó al límite de donde podía llevarnos", asegura Ragolski.

Salir del helicóptero fue muy complicado y tuvimos que utilizar una técnica especial llamada 'desempaquetamiento', es decir, un método en el que el parapente se enrolla cuidadosamente en una bolsa aparte y luego es arrojada.

Por encima del Mont Blanc

Parapente acrobático por encima de Mt Blanc
Los cielos azules molan mucho © Satori Factory

Una vez fuera del helicóptero, el fuerte viento los llevó por encima del Mont Blanc. Curiosamente, este viento es el que evita que la gente ascienda por la montaña y se lance desde la cima. “Volar por encima del Mt. Blanc con fuertes vientos es algo que casi nadie había hecho. ¡Tuvimos suerte de que todo se juntase de forma positiva!”, dice Ragolski.

El Glaciar de Bossons

Volando en parapente sobre un glacial en Francia.
Los tres mosqueteros delante del glacial © Josh Sampiero

Alongi estaba de acuerdo: "Sólo con pensar que vas a estar ahí arriba, se te pone carne de gallina. Todo sucedía muy deprisa y no te das cuenta hasta que ha pasado todo porque estás concentrado en lo que haces en ese momento. ¡Aterrizar en el Mont Blanc fue maravilloso!”. Todo ocurre deprisa, muy deprisa. Una gran altitud significa que el aire es muy fino, por lo que el parapente se mueve más rápido de lo normal.

“Hacer acrobacias a esa altura, con casi la mitad de la presión atmosférica, es mucho más difícil, ya que todo ocurre al doble de velocidad. Para poder volar tres (con dos amigos) personas a esa altura es necesario estar muy atento. Si nos acercábamos para hablar, en un instante estábamos separados por 200 metros”. Así todo, Ragolski fue capaz de sentarse encima del parapente de Schricke durante dos minutos... ¡a 5.000 metros de altura!

En el glaciar

Tim Alonghi y Martin Schricke delante del glacial.
Echando un vistazo al glacial © Satori Factory

Tras hacer algunas acrobacias, los pilotos decidieron ir algo más allá, a explorar el terreno. Se acercaron al famoso Aiguille de la République, una roca solitaria al final de una cresta intimidante. Luego continuaron hacia el Glaciar de Bossons, una cascada de hielo que ofrece uno de los terrenos más diferentes del planeta. Allí, los chicos arrastraron los pies en un lugar al que los seres humanos no tienen acceso.

Aterrizaje perfecto

Los pilotos de parapente después de aterrizar en Chamonix, Francia.
Un equipo felliz © Josh Sampiero

Sorprendentemente, la parte más difícil del viaje fue el aterrizaje, o para ser precisos, una vez que tocaron tierra. Entonces, la adrenalina subió por todo el cuerpo después de haber estado volando a más de 5.000 metros de altura mientras luchaban con fuertes vientos. "He sido monitor de esquí durante años pero, ¡nunca había tenido las manos tan frías como en esa ocasión! A pesar del dolor, el fino aire y el esfuerzo, valió la pena. ¡Hubo tantos momentos increíbles que es difícil elegir uno!", concluyó Ragolski.

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