Speedriding y traje aéreo... ¡unidos de la mano!

Este vídeo es tan molón que no sabemos cómo empezar, pero sí que se acaba esquiando en un jardín.
Por Josh Sampiero

Está claro que volar con un traje aéreo o hacer speedriding (mezcla de esquí y parapente) son actividades un poco locas pero al mismo tiempo extraordinarias.

Lo que es todavía más impresionante es poder unir los dos deportes, para al final aterrizar en pleno verano con unos esquís sobre un jardín acondicionado para ello. Eso sí, no sabemos si se usó líquido para fregar platos y así facilitar el deslizamiento de los esquís...

Aquí va la verdadera historia...

Si sabes un poco sobre vuelo con traje aéreo estarás de acuerdo con nosotros que lo más difícil aquí no es el aterrizaje, sino el vuelo en formación. Para ello, el parapente tuvo que acelerar mientras los hombres alados reducían la velocidad, hasta darse la mano en un acto de camaradería en medio del cielo.

¿Se divirtieron? Bueno, los gritos y alaridos que se oyen en el vídeo podrían ser una indicación. Todo este vuelo en formación se realizó desde un salto base. La baja altitud y el poco tiempo del que se disponía lo único que hizo fue complicar aún más la gesta que ves en estas imágenes.

Cinco hombres volando cerca del salto base en Le Brévent en las proximidades de Chamonix.
Cerca del salto base © Stéphane Gautier

Esta acrobacia estuvo a punto de no poderse realizar. Los pilotos hicieron el salto desde Le Brévent, cerca de Chamonix, Francia, justo antes de que la estación cerrase el acceso a ese punto.

“Coordinar todo para hacerlo en el momento justo es increíblemente difícil. Nos tirábamos desde un salto base (no saltábamos desde un avión) así que hay pocos segundos para ajustar hasta el más mínimo detalle. ¡Hay sólo 100 metros para despegar, 15 segundos para unirte en el aire, 20 segundos para darnos la mano y 10 segundos para la separación y abrir el paracaídas!”, dice el speedrider Arnaud Longobardi.

¿A qué velocidad iban? “Volábamos a unos 120 km/h. Durante los entrenamientos nos dimos cuenta de que los trajes aéreos no funcionan bien a menos de 80 km/h, a 100 km/h vuelas plano y a 120 km/h puedes girar unos cinco grados a derecha o izquierda”, dice Longobardi. Y cinco grados fueron suficientes para esta reunión de hermandad en pleno vuelo.

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