Así se consigue un récord de paracaidismo

Spirit of 65, esta es la historia que llevó a alcanzar un récord del mundo de paracaidismo.
Por Corinna Halloran

Empecemos por lo obvio, batir un récord del mundo no es fácil. Algo que sabía muy bien Amy Chmelecki y su equipo de mujeres, un grupo dispuesto a conseguir el récord del mundo femenino de descenso vertical, cabeza abajo, a 5.500 metros por encima del desierto de Arizona. Después de 15 intentos, durante la intentona número 16 el grupo de 65 mujeres logró el ansiado récord de paracaidismo.

A lo largo de la semana las mujeres tuvieron que enfrentarse a problemas nasales, casi roturas de huesos, colisiones en el aire, hipoxia (niveles bajos de oxígeno) y temperaturas de 15 grados bajo cero.

Después de casi cada salto, Chmelecki siempre repetía lo mismo a las chicas: “Conseguir un récord del mundo no es fácil. No nos lo van a regalar tendremos que trabajar muy duro para alcanzarlo”.

Entre bastidores

Más de 90 mujeres llegaron a la pequeña ciudad de Eloy (Arizona) para participar en el intento de récord, entre ellas se encontraban Chmelecki y las legendarias paracaidistas Anna Moxnes, Melissa Lowe, Sara Curtis, Domi Kiger, y Sharon Harnoy Pilcher. Durante la semana hubo dos días de entrenamiento en tierra, tres de saltos y otro día dedicado a la meteorología.

La idea era no tener que usar el día elegido para el tiempo pero al final fue cuando se realizó el salto que supuso el récord del mundo.

El puzzle

Chmelecki y las líderes del equipo primero tenían que designar la formación, luego mostrársela a los jueces y finalmente las paracaidistas tenían que mantener esa formación en el aire.

“Cada chica es una pieza del puzzle y tenemos que ver cómo todas se juntan en esta formación. Hay que saber dónde va cada pieza y cómo cada chica va a poder hacerlo lo mejor posible”, dijo Chmelecki.

Durante la semana con frecuencia el grupo tuvo un salto fantástico donde casi lo lograba para luego tener otro aterrador. “Es algo normal el tener un buen salto y luego otro horrible. No nos podemos dejar vencer. Tenemos que seguir con la cabeza alta, respirando con profundidad, manteniendo la calma”, dijo
Chmelecki.

A pesar de todos los esfuerzos de las saltadoras para mantenerse en calma y concentradas, empezó a extenderse la idea de que a lo mejor no se alcanzaba el récord. “El récord no está garantizado y todo el mundo lo sabe. Hay multitud de grupos que lo han intentado sin éxito. Llevamos dos años planeando esto, más 12 meses de entrenamiento en tierra. Nos jugamos mucho”, dijo la saltadora australiana Jill Grantham.

Una simple foto

Al final todo se redujo a una foto para que los jueces pudiesen determinar si se había logrado o no el récord del mundo. Una imagen donde todo el puzzle se une durante una décima de segundo. Las mujeres saltaron del avión durante el intento número 16 para unirse en el aire, aunque sólo fue un instante, para ellas la experiencia pareció durar una eternidad.

65 mujeres baten el récord mundial de paracaidismo sobre el desierto de Eloy, Arizona, EE.UU.
El equipo al completo © Corinna Halloran/Red Bull Content Pool

Se alcanzó el récord del mundo pero realmente se había logrado mucho más que eso. Se había vivido una aventura con mayúsculas, un reto inolvidable. Una experiencia que unió a decenas de mujeres de todo el mundo que desafiaron a la gravedad y sirvieron de inspiración para una nueva generación de saltadoras.

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