Esta chica no cree en los límites

Nikki Bradley sólo puede usar una pierna pero ello no le ha impedido vivir aventuras épicas.
Retrato de Nikki Bradley en un sendero nevado.
Nikki Bradley no cree en los límites © Paul O'Doherty
Por Heather Snelgar

A los 16 años a Nikki Bradley se le diagnosticó un raro cáncer de huesos, menos de 10 personas han sobrevivido a esta enfermedad conocida como Sarcoma Ewings. 

Me dijeron que me tendría que mover con muletas el resto de mi vida pero no me dijeron que iba a morir.

Nikki Bradley

Durante su vida ha tenido que soportar fuertes dolores debido al daño que la enfermedad ha hecho en los nervios más profundos. Los médicos le dijeron que ya no había nada que pudiese tomar para aliviar el dolor, así que Nikki decidió encargarse ella del problema: “Me dijeron que me tendría que mover con muletas el resto de mi vida pero no me dijeron que iba a morir. Decidí ser más positiva, dar las gracias por el hecho de estar viva. Me di cuenta de que la vida es para vivir”.

Nikki comenzó a trabajar con un fisioterapeuta y un entrenador personal para ver cómo lidiar con el dolor. “Empecé a hacer mucho ejercicio. En muy poco tiempo el dolor se había reducido de manera considerable y fui capaz de dejar la medicación, que era mucha”.

“Durante mi tratamiento tomaba siete u ocho medicamentos muy fuertes que a la larga habrían destruido mis órganos”, explicó Nikki.

Quedó enganchada a los ejercicios de levantamiento de pesas y empezó a sentirse mejor. Enseguida comenzó a organizar retos para su fundación de caridad (Fighting Fit for Ewings). A lo largo de los años ha ido más allá de los límites una y otra vez, enfrentándose a retos que podrían parecer imposibles para el que sólo tiene el uso de una pierna.

Estuvimos hablando con Nikki y descubrimos que es una de las mayores atletas de Irlanda.

1. Conquistó los pantanos de Donegal... con las muletas que le dieron en el hospital

“Cuando miro para atrás, escalar la montaña de Muckish parece que no fue difícil pero realmente fue muy complicado subir y bajar con las muletas. Usé las muletas típicas que te dan en el hospital que no estaban diseñadas para el terreno de Donegal. Las muletas se quedaban pegadas en la ciénaga. Me llevó casi seis horas subir la montaña, acabé destrozada.

“Sentí una enorme sensación de orgullo. Supe que todo lo que hiciera después tendría que tener por lo menos el mismo mérito”.

2. A Nikki le gusta la velocidad

“Me encanta la idea de poder correr con muletas pues echo de menos esa sensación, la posibilidad de salir corriendo. Cuando conseguí mis muletas buenas me puse como objetivo 5 km, lo que no parece mucho pero para alguien con muletas es una distancia que te destroza la parte superior del cuerpo. Acabé hecha unos zorros, con las manos destrozadas. Los hombros y las muñecas me dolían una barbaridad”. 

Cada segundo cuenta.

Nikki Bradley 

“Luego me puse como objetivo un récord del mundo. Vi cuál era el que había con una pierna y me pareció que lo podría lograr. En la meta estaba muy feliz pues pensé que había batido el récord. Luego supe que había perdido por un segundo. Fue un mazazo tremendo”.

“Es una demostración de que cada segundo cuenta”.

3. Si le dices a Nikki que no lo puede hacer te demostrará lo contrario

Nikki Bradley con muletas por la nieve en Mount Errigal.
Nikki Bradley en Mount Errigal © Paul O'Doherty

“En 2013 alguien me dijo que no podría llegar a la cima del Monte Errigal. Lo hice y luego mejoré el reto al subir por la cara norte, que sólo usan los montañeros más expertos”.

Hubo un momento en el que me tuve que tirar al suelo para no salir volando.

Nikke Bradley

“Ese lado de la montaña es peligroso. Todavía no me creo que fuésemos capaces de hacerlo con el mal tiempo que hacía. Hubo un momento en el que me tuve que tirar al suelo para no salir volando. El gorro salió volando y ya no lo volví a ver. Fue algo impresionante”.

4. Le encanta un reto dentro de un reto

Nikki Bradley descendiendo por una cueva en Islandia.
Nikki Bradley descendiendo por una cueva © Paul O'Doherty

“Me encanta hacer un pequeño reto dentro de otro reto. En el viaje a Islandia consistió en hacer rappel durante 14 m para llegar a una cueva. No fue algo planeado, sólo queríamos ascender al glaciar Sólheimajökull. Vimos la cueva y nos dimos cuenta de que con el equipo necesario podríamos bajar”.

“Podías ver a través del hielo que tenía un color azul. En la parte izquierda había un pequeño agujero que dejaba pasar la luz. Fue absolutamente impresionante”.

“Era la primera vez que hacía rappel con mi pierna con la suficiente fuerza como para hacerlo a la manera tradicional. Fue bastante doloroso, pues es hielo es duro como una roca. Tenía todo el peso de mi cuerpo sobre la pierna. La experiencia fue única, algo que sólo vives una vez en la vida”.

5. La Fan Dance redefinió los límites de Nikki... Se dio cuenta de que no tenía ninguno

“La Fan Dance ha sido el mayor reto de mi vida. Es la ruta que hace el cuerpo de élite del ejército británico, hay que hacer senderismo durante 24 km a través de un terreno durísimo en el País de Gales”.

“La nieve nos llegaba a las rodillas, lo que ya es duro para cualquier persona normal. Tenía que meter las muletas en la nieve, luego subir mis brazos por encima de la cabeza y continuar así una y otra vez”.

Me di cuenta de que no hay límites. Los límites son algo que tú te pones a ti mismo

Nikki Bradley 

“Es difícil describir lo que sentí al cruzar la línea de meta. Me di cuenta de que había logrado lo que hacen los soldados de élite. Mi cuerpo estaba roto, bloqueado, pero no importaba”.

“La Fan Dance ha cambiado mi manera de pensar, siento que he dado un paso hacia delante. Ahora sé que no hay límites. Los límites son algo que tú te pones a ti mismo. Estoy desde luego preparada para mi próximo reto”.

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