Arrojarse por una catarata en tándem

La francesa Nouria Newman se tira por las cascadas de Huka en un kayak de dos plazas.
Por Nouria Newman

Una entrada muy técnica, una gran cantidad de agua y una caída de 11 metros. Las cascadas de Huka son muy famosas en Nueva Zelanda. Se trata de un lugar muy visitado por los turistas pero que también se presta al kayakismo más extremo.

Este invierno Nouria Newman pasó tres meses en Nueva Zelanda. Allí se enfrentó a este reto: tirarse por las cataratas en un kayak de dos plazas junto con Mike Roy. La atleta nos cuenta los detalles del proyecto:

Una catarata accesible

“Las cascadas de Huka son muy famosas en Nueva Zelanda. Cada año miles de personas van a admirar la caída de ingentes cantidades de agua (entre 70 y 300 metro cúbicos por segundo). Una caída de 11 metros de distancia, lo que la convierte en una catarata muy poderosa. Al ser un lugar muy turístico es fácil encontrar un lugar donde aparcar el auto y luego lanzarte al agua”.

Without doubt my favorite Park and Huck. Stoked I got to run Huka Falls one last time before heading back to France.

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...pero muy técnica

“Puede que las cataratas de Huka sean fáciles y la caída de sólo 11 metros pero no debes subestimar la dificultad técnica de los rápidos. La entrada es muy técnica y una enorme corriente cruza todo el río”.

“Unos segundos más tarde el río llega a un lugar llamado el Pencil Sharpener, justo pasado el puente. Esta zona es muy rápida y acaba con fuertes corrientes y con una ola en forma de uve. Luego tienes que ir a la parte izquierda del río para superar una serie de grandes olas antes de tirarte por la última catarata. Un error puede tener serias consecuencias: una vez que estás en el cañón no hay vuelta atrás”.

Preparando el proyecto con Mike Roy

“Mike es uno de mis mejores amigos y una de las personas en las que más confío, en el agua y fuera de ella. Hemos descendido por muchos ríos juntos. También me ayudó después de que sufrí un accidente de auto en la Columbia Británica. Me ha echado una mano en los momentos duros”.

“Cuando le comenté mi idea de tirarnos por las Cascadas de Huka con un kayak de dos plazas yo misma no estaba segura de que fuese una buena ocurrencia. Los rápidos son complicados e incluso cuando vas sola te lo pueden poner muy difícil. Con dos personas el kayak es más largo y pesado, por lo que es más difícil de maniobrar”.

“Pero él no dudó ni un segundo y aceptó enseguida. Nos prestaron un kayak de dos plazas para practicar en el río Kaituna. Nos sincronizamos con rapidez y bajamos el río Kaituna con sorprendente facilidad. Así que decidimos probar en las Cataratas de Troutpool. Es una pequeña cascada pero tremendamente técnica. Si te quedas enganchada en el aterrizaje no lo vas a pasar muy bien... Nuestra línea no fue la ideal pero reaccionamos bien”.

Fiándose el uno del otro

“Se piensa en el kayakismo como un deporte individual: una gran caída, un descenso técnico, un buena línea... nada de esto sería posible sin la ayuda de un grupo”.

“En el kayakismo extremo los atletas tienen que fiarse y contar con la ayuda del otro. Llegar al río, hablar sobre la línea a tomar, la decisión correcta que elegir, las medidas de seguridad... Incluso cuando estás sola en un kayak hay que trabajar en equipo para minimizar el riesgo en el río”.

“Bajar en un kayak tándem es una manera de cooperación todavía más estrecha: somos dos en el mismo bote, una combinación perfecta. Es necesario que haya una confianza absoluta”.

Un descenso en dos partes

“Nos llevó dos intentos bajar por las Cataratas de Huka. En el primer intento no nos sincronizamos bien a la hora de remar. Había muchas olas y no las controlamos con eficacia”.

“Nos llegaba mucha agua a la cara por lo que apenas podía ver hacia dónde estábamos yendo, así todo Mike fue capaz de mantener la buena línea. Pero no caímos bien en el último descenso. El bote pesa unos 120 kg por lo que el impacto fue muy violento en la parte delantera. El descenso no fue perfecto por lo que decidimos intentarlo otra vez”.

“Antes del segundo intento subió el nivel del agua, pasó de 80 metros cúbicos por segundo a 115, los rápidos se complicaron bastante. Las olas eran más grandes, la corriente más fuerte, todo iba más deprisa. Estábamos un poco nerviosos pero queríamos corregir los errores de la vez anterior. Nuestra coordinación fue mejor y el segundo intento nos salió perfecto”.

¿Y ahora?

“Me estoy preparando para la selección francesa. Tengo unos cuantos proyectos pero dependerá de los resultados, de mi disponibilidad y del nivel del agua. Nunca me puedo concentrar en una única disciplina. Amo el kayakismo demasiado como para limitarme a un tipo de navegación. Me encanta competir pero también me gusta practicar el deporte con amigos o en una expedición”.

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