Septiembre en Australia es sinónimo de finales en el balompié (independientemente del tipo de fútbol que sea), y en mi caso no podía ser menos. Me pasé toda la tarde del sábado pasado en mi casa, en Mónaco, viendo cómo me subía el ritmo cardíaco mientras no me perdía un detalle del encuentro que jugaban mi equipo, West Coast Eagles, ante el Port Adelaide en la última eliminatoria de la AFL (liga australiana). Tuvo de todo: prórroga, cambios de ritmo locos y un gol ganador en el mismísimo tiempo de descuento. Increíble. Y algo de lo que me percaté después del partido, mientras los jugadores se volvían locos y todos los ayudantes del equipo invadieron el campo, fue el gran número de preparadores que tiene un equipo de la AFL. Y lo mismo se podría aplicar a la mayoría del resto de deportes de equipo.
¿Lo comparamos con mi situación? Los pilotos tenemos entrenadores personales que nos ayudan a mantener nuestro cuerpo en la mejor forma (y, a veces, también ayudan a nuestra mente), y mi fiel entrenador, Stu Smith, es la persona que ha tenido más impacto en mi carrera. Pero, si hablamos de entrenamiento auténtico de pilotaje, no hay nada. Eso lo llevas dentro. Para cualquiera que me lea desde fuera, debe parecer extraño eso de llegar a la categoría más importante del mundo del automovilismo y que vayas por tu cuenta, pero esa es la realidad, y así tiene que ser.
Cuando llegué por primera vez a Europa para competir fui a algunas charlas de entrenadores de pilotos y me reuní con gente con experiencia en este campo que te enseñaba algunas técnicas y te desvelaba algunos trucos de pilotaje. Cuanto más avanzaba en mi carrera y, sobre todo, cuando llegué a la F1, más me daba cuenta de que tenía que aprender cosas por mí mismo. Yo soy el que está en el coche y las cosas cambian cada año (diferentes reglas, distintos neumáticos, cambios de equipo...) por lo que es difícil aconsejarte, tú eres el que está en la silla caliente. Así que te enfrentas a una elección: el compromiso es clave, invierte el tiempo y aprende por ti mismo o, probablemente, pronto serás un expiloto de F1.
La F1 es un deporte único. Por ejemplo, si eres jugador de tenis, puedes entrenar el servicio, el resto o lo que sea mientras intentas trabajar en tu juego. Los pilotos de Fórmula 1 tenemos días de pruebas y tiempo de simulación muy limitados, y no se puede ir a 'practicar' Fórmula 1 más allá de los fines de semana de carrera... Entonces, ¿cómo mejorar como piloto de F1?
Los datos y la interpretación de los mismos (sin exagerar estos procesos) ha sido un gran avance para mí. Siempre tendrás que comparar tu mejor vuelta con la de tu compañero de equipo (yo fui más rápido aquí, él fue más rápido allí) pero no creo que mucha gente quiera hacer una disección más larga y mirar, por ejemplo, 20 vueltas al azar de la carrera. ¿Quién era mejor con neumáticos más antiguos y por qué? ¿Tu compañero de equipo está frenando antes que tú en una curva? ¿Quién de los dos mantiene los neumáticos traseros más frescos y por qué? ¿Qué puede identificar tu ingeniero que pueda darte trabajo? Siempre hay algo que aprender, y esa es una de las cosas que siempre he disfrutado de ser piloto de F1.
La clave cuando eres un piloto joven es calcular cuánto análisis es suficiente. Me gustaba tanto esta parte que, en mis primeros años en la F1, hice un montón de análisis de los números, probablemente, demasiados. En mis primeros pasos en la competición me obsesioné un poco con el análisis, y necesitaba reducir este proceso o me vería en un bucle interminable y constante intentando reducir unas décimas de segundo que quizás eran imposible de recuperar. Pensaba que eso era lo que necesitabas para ser un buen piloto de F1, y si para repasar los datos tenía que dormir dos horas menos, lo hacía sin problemas. Con el tiempo aprende que más no es siempre sinónimo de mejor y, si además ganas confianza en tu ingeniero, siempre te ayudará a interpretar y reducir tu trabajo. Eso es exactamente lo que Simon (Rennie) hace por mí.
Desarrollar una rutina (que tenga cierta flexibilidad) es algo enorme para nosotros, sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de viajes que hacemos, con los cambios de zona horaria pertinentes y demás. Saber lo que funciona para ti lleva su tiempo, pero es tiempo que tienes que gastar. Si vuelvo la vista atrás, cuando llegué a Europa vez no tenía rutina de entrenamiento ni dieta a seguir, y se notaba. Durante el segundo año comencé a aprender lo que necesitaba hacer fuera del coche para mejorar y sacar la mejor versión de mí mismo.
Justo el año antes de mi primera temporada completa en F1, 2010, me di cuenta de la importancia de disfrutar de un sueño de calidad y de la importancia de dormir bien para mejorar mis actuaciones, por lo que empecé a conocer lo que eran los patrones de sueño, la calidad del mismo y las horas que tenía que dormir para rendir al máximo los fines de semana. Para mi segundo año en F1 ya era mucho más consciente de cómo gestionar mi energía y estar listo para llegar al pico máximo en los momentos oportunos.
Para mí, el truco de una rutina es que no te atrape demasiado y que sea lo suficientemente flexible como para que los imprevistos no acaben contigo. Por ejemplo, que no se te caiga el mundo encima si el clima retrasa durante horas la calificación, como ocurrió en el último Gran Premio de Italia (y me dio por agarrar una cámara durante un rato). O como cuando voy a Melbourne, que siempre hay una firma de autógrafos o una petición de última hora para hacer esto o aquello.
Si tuviera una rutina fija que tuviera que seguir al pie de la letra, nunca sobreviviría ese fin de semana australiano por lo ocupado que estaría. Aunque es cierto que hay algunos deportistas de élite que funcionan a base de rutinas más estrictas (solo hay que observar los rituales de Valentino Rossi cuando se pone de cuclillas ante su moto o la forma en que Rafa Nadal se prepara para servir o lo que hace cuando descansa entre juegos). Pero porque una rutina sí funcione para unos, no tiene por qué servir para otros.
La mía es menos estricta, pero siempre tengo una lista de cosas que me gusta hacer para llegar a mi punto más alto durante la parte más importante del fin de semana, el domingo por la tarde.
Mencioné a Rossi y Nadal y sus rutinas y, aunque la F1 y lo que hacemos es muy exclusivo, me encanta ver otros deportes y a otros atletas para ver lo que hacen para prepararse y, si eso puede traducirse, quizás pueda ayudarme. Sinceramente, creo que he aprendido más de otros deportes que del mío, viendo el rendimiento de otros deportistas y tratando de averiguar por qué, o cómo se preparan. Aunque tampoco puedes seguir sus pasos al pie de la letra porque, posiblemente, haya cosas específicas que no se pueden aplicar a la F1.
El fin de semana pasado, además de ver fútbol, estuve pensando en cómo será el resto del año. Las siete carreras que quedan de la temporada son todas fuera de Europa, y el objetivo principal después de Monza es aumentar el entrenamiento y trabajar para aclimatarse al calor, pues las dos próximas carreras son en Singapur (este fin de semana) y, después, Malasia (dos semanas después).
Para el equipo, Singapur es una de las carreras con mejores expectativas, aunque no será la única carrera en la que tenemos la oportunidad de ganar. Además, ¿quién pensaba que me subiría a lo más alto del podio en un circuito con las características de Bakú? Singapur es una carrera en la que tenemos una gran oportunidad.
Es bueno llegar a Singapur con un par de carreras bastante buenas, incluyendo el inesperado podio en Spa. Ese coche de seguridad provocado por el choque entre los pilotos de Force India nos vino genial. Teníamos un nuevo juego de neumáticos ultrablandos, y me sorprendió bastante que Mercedes pusiera los neumáticos blandos, sobre todo porque Valtteri Bottas iba delante de mí. Una cuarta posición hubiera estado bien pero, con el podio a tiro, tenía que intentarlo. Tenía a Kimi (Raikkonen) detrás de mí listo para atacar, así que la mejor forma de defenderme del finlandés era atacar a Bottas. Tuve una oportunidad después de la reanudación y lo clavé. Qué bonito fue.
Habría sido impresionante volver a subir al podio en Monza (es un podio al que todavía no he subido y quiero hacerlo, ya que tiene que ser el mejor podio de toda la F1), pero al final me faltaron vueltas para llegar a Seb (Sebastian Vettel) después de salir desde la parte de atrás por culpa de las penalizaciones. Algún día lo conseguiré.
Fue una carrera divertida y hubo bastantes adelantamientos. Todos pudimos ver el de Kimi y el de Sergio Pérez en la segunda chicane. También fui capaz de para pasar a (Kevin) Magnussen en la misma chicane con el mismo movimiento antes de la carrera, pero no creo que lo retransmitiera la televisión. En definitiva, una pena no estar en ese impresionante podio, pero bien por encadenar un par de buenos resultados justo después de volver de las vacaciones.
Ojalá podamos realizar tres buenas actuaciones y este fin de semana nos vaya bien. De Singapur he salido contento en los tres últimos años: un tercer puesto y dos segundos (con vuelta rápida incluida el año pasado) han sido mis últimos resultados allí, así que si la tendencia sigue siendo esa, ya sabemos cuál será el próximo paso...
Daniel habló con Matthew Clayton, editor de Red Bull Australia Motorsport.
