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Consejos para construir un buen mazo de Hearthstone

© Blizzard
En Hearthstone no existe el mazo perfecto, pero sí hay una formula que te ayudará a construir tus primeras barajas y poco a poco ir completando tu colección para ir aumentando tu rango.
Por Carlos AguadoPublicado el
Lo que en un principio podría parecer un simple entretenimiento por parte de unos desarrolladores se ha convertido en uno de los esports que más repercusión han cogido en los últimos años. Hearthstone, el juego de cartas de Blizzard, mezcla a la perfección la sencillez con la estrategia, siendo considerado por muchos como el ajedrez de los deportes electrónicos. Turnos casi eternos para los espectadores pero demasiado rápidos para los jugadores, donde se analizan cada una de las infinitas posibilidades que pueden desarrollarse según robe el rival la próxima carta.
Si eres aficionado y llevas en Hearthstone desde antes de disfrutar de Naxxramas, seguro que conoces a la perfección el juego y cómo ha ido cambiando. Sin embargo, si eres de los rezagados que han optado por empezar a abrir los sobres casi cuatro años después de su lanzamiento, tranquilo, nunca es tarde para entrar en la taberna. Pero entendemos que el comienzo no es fácil y, aunque la voz del tabernero resulta muy amigable y esperanzadora cada vez que entras al juego, la realidad es muy diferente cuando vas a construir un mazo.
Lo primero que te viene a la cabeza son todas las cartas que hay y las pocas que tienes, para después darte cuenta que casi no tienes ni para formar una de las barajas que utilizan los profesionales. Tómate tu tiempo y no quieras llegar a lo más alto en cuestión de unas partidas. Piensa en Hearthstone como una carrera de fondo, donde vas a tener que entrenar y jugar muchas horas para poder subir en las clasificaciones. Para dar esos primeros pasos hemos aunado una serie de consejos que te ayudarán a elaborar tus primeras barajas.

La curva de maná

Tanto si eres nuevo como si llevas un millón de partidas, la curva de maná es algo básico en cualquier mazo de Hearthstone. Este concepto se podría definir como la creación de una baraja que te permita jugar en todos los turnos. Lo habitual es que la curva de maná de un mazo tenga forma piramidal, con pocas cartas de coste bajo y alto e incluyendo la gran mayoría entre 3,4 y 5. De esta forma te aseguras que podrás jugar en los primeros turnos y que, en caso de tener que jugar muchos turnos y tengas cargas en mano, podrás sacar provecho de ese exceso de maná para hacer jugadas más impresionantes que en lugar de derrochar cinco cristales en una sola cara.

Decide tu estilo

A grandes rasgos, el juego de Hearthstone se divide en dos estilos: aggro o control. El primero está centrado en ganar la partida de forma rápida, llenando la mesa con criaturas cada turno y lanzando el máximo de daños posibles al rival. El Cazador o el Paladín son héroes que, por lo general, suelen girar en torno a un estilo más agresivo. Por otro lado, el control se centra más en mantener el liderazgo en la mesa, priorizando más el intercambio y ganando la partida en después de un buen rato, cuando las opciones del rival ya se han agotado. El Sacerdote o el Mago son un claro ejemplo de este estilo. Sin embargo, las clases no están condicionadas, y pueden adaptarse a diferentes tácticas. El Druida o el Brujo pivotan muy bien en ambas, por ejemplo.

Utiliza las cartas de clase

Hearthstone
Puede que en tu interior se esconda el próximo campeón de Hearthstone
Los héroes no solo tienen un poder que los hace únicos, sino también un buen puñado de cartas que son únicas de ellos y que por lo general suelen ser mejores que su homólogo, en caso de tenerlo, entre las neutrales. Otro punto importante dentro de las cartas de clase es su viabilidad para realizar combinaciones y contar con sinergias muy poderosas. El Cazador, por ejemplo, cuenta con sinergias muy importantes con las criaturas de tipo Bestia, mientras que el Pícaro suele tener cartas de coste bajo que se centran mucho en el combo. Otro ejemplo es el Brujo, que cuenta con cartas capaces de desatar un poder devastador en los primeros turnos, pero que actúan como un arma de doble filo.

No tengas miedo en probar

Una vez sepas con qué mazo vas a jugar, tendrás que aprender a base de prueba y error. ¿Te han ganado muy pronto y no has podido sacar esbirros? Revisa las cartas de coste bajo, porque igual necesitas alguna con Provocar que te proteja en esos turnos en los que no tienes con qué contestar. ¿Te has quedado sin opciones cuando te la juegas todo a la carta que robas? Prueba alguna carta que pueda dar la vuelta a la partida. Es difícil en tus primeras partidas contar con Alamuerte, pero el Ogro Puño de Roca o el Señor de la Arena pueden darte una idea del tipo de carta que necesitarás.

Fíjate en los profesionales

Con tantas cartas y tantas posibilidades, es complicado abarcar todo el espectro de Hearthstone. Hasta que termines de comprender el juego, tendrás que sufrir, y mucho, pero poco a poco irán notando la mejoría. Cuando ya hayas asentado los conceptos básicos y entiendas cómo funciona cada clase, lo mejor es que eches un vistazo a lo que hacen aquellos que se ganan la vida jugando, pues son los que van a saber sacar el máximo partido a las cartas. Lo que para ti puede resultar insignificante, ellos lo pueden transformar en una jugada única que gana partidas. Te va a ser imposible, a no ser que tengas mucho oro o polvos arcanos, tener los mismos mazos que se juegan en los torneos, pero puedes extraer la esencia para adaptarlo a tu colección.