Desde que la Federation Internationale de l'Automobile introdujo las normativas de seguridad que rigen cómo deben ser los monos y cascos de los pilotos allá por la década de los 60, los trajes de la Fórmula 1 han evolucionado a un ritmo vertiginoso. Los monos de 2018 de Max Verstappen y Daniel Ricciardo no tienen nada que ver con la ropa de carreras de los reyes del deporte de los años 50, época en la que se primaba la comodidad y el vestir ‘cool’ por encima de la seguridad. Echa un vistazo a los casi 70 años de evolución en los monos de carreras de F1.
Juan Manuel Fangio: años 50
Cuando el piloto argentino de F1 Juan Manuel Fangio gobernaba los circuitos, ganando cinco Mundiales entre 1951 y 1957, la idea de un traje seguro y resistente al fuego no se había puesto en práctica. En cambio, los pilotos eran libres de llevar lo que quisieran, desde el llamativo mono de Stirling Moss hasta el atuendo preferido de Fangio, que consiste en un polo, una chaqueta y unos simples pantalones. Ahora parecería un loco, pero eso no le impidió para que actualmente se le conozca como El Maestro. Fangio ganó 24 de las 51 carreras en las que participó, con un porcentaje de victorias del 46,15%. ¡Todo un récord!
Jackie Stewart: finales de los 60 y principios de la década de los 70
¿Algún piloto de F1 ha lucido tan ‘cool’ en la pista como el tricampeón del mundo Jackie Stewart a finales de los 60 y principios de los 70? Aunque se las arregló para tejer y llevar su orgullo escocés gracias a su famoso traje blanco y su casco, Stewart llevaba una vestimenta mucho más segura que sus predecesores de la F1, como Fangio. Después de una serie de incidentes relacionados con el fuego dentro del mundo del automovilismo a principios de los años 60 se empezaron a desarrollar trajes ignífugos y, en 1963, la FIA introdujo sus primeras normas relativas a este tipo de trajes capaces de repeler el fuego. La ropa de protección contra el calor y las llamas Nomex llegó al automovilismo después de que el astronauta de la NASA Pete Conrad le enseñara el material al piloto de la NASCAR Bill Simpson.
Niki Lauda: 1976
En 1975 la FIA introdujo nuevas normativas para los trajes ignífugos, pero el accidente de 1976 en Nürburgring que casi mata al tricampeón del mundo Niki Lauda puso en primer plano que los trajes de algodón de los pilotos seguían siendo demasiado inflamables. Pilotos y equipos empezaron a tomarse cada vez más en serio los temas relacionados con la seguridad. Unos años más tarde, en 1979, pilotos como Lauda o Mario Andretti llevaban trajes voluminosos e incómodos de cinco capas fabricados según las especificaciones de la NASA y que utilizaban los mismos materiales que en los trajes de astronauta.
Ayrton Senna: 1987
El mono de carreras de Ayrton Senna de 1987, que cumple con la normativa FIA de 1986, es una pieza importante de la historia de la F1. El piloto brasileño vistió el traje al volante de su Lotus 99T hasta su última victoria en un GP en Mónaco, y engalanó a Senna en una temporada que acabó con siete podios que marcaron su dominio. Este traje de 1987 deslumbra por su belleza, es cool, amarillo y se trata del típico mono de F1 de la época, cuando equipos y patrocinadores adornaban los monos con logos y parches que aumentaban el peso y volumen de los trajes. Por supuesto, el patrocinio de las marcas de tabaco, que entonces prevalecía, fue prohibido en 2006.
El traje que Senna usó en 1987 en su triunfo en Mónaco, con hombreras lo suficientemente fuertes como para sacar a un piloto de su coche, se subastó por 38.400 € (£33.709 / $45.343).
Max Verstappen: 2018
El atuendo de Max Verstappen para las carreras de 2018 es el típico mono que utilizan todos los pilotos e integrantes de los equipos en boxes en la edad contemporánea. La FIA ordenó en 1994 que los trabajadores de boxes también debían regirse por las reglas que los pilotos. Sin embargo, el reto de los últimos años ha sido maximizar tanto la seguridad como la comodidad.
Por lo tanto, hace tiempo que desaparecieron los pesados trajes contra incendios de cinco capas y fueron reemplazados por capas ligeras y transpirables de tejido Nomex que pasan por un riguroso proceso de lavado, secado y pruebas a una temperatura de 600 a 800 grados centígrados. Todo, desde las cremalleras, los guantes o los calcetines, hasta el hilo que lo ata todo, debe ser capaz de soportar el mismo calor. Para reducir aún más el peso y el volumen de los trajes de carreras ahora los logotipos de los patrocinadores están impresos en lugar de tratarse de parches.