Vela
Papá de Oro: Santiago Lange y sus hijos
Una historia para el Día del Padre
Yago, Klaus y sus hermanos, los mellizos Borja y Teo, tuvieron que acostumbrarse a los barcos de chiquitos: durante años en su infancia vivieron en uno con su papá. Santiago Lange, compitiendo desde muy joven, viajaba mucho, y cuando estaba en Buenos Aires durante al menos un mes, llevaba a sus hijos a vivir con él al barco. Y como es de esperar, lo recuerdan como una época increíble: “Lo bueno de vivir en un barco es que te une mucho. No había lugar, los chicos se dormían con la caña, pescando; vivían en la naturaleza, estábamos todo el día en el río. Eso es lo que rescato. Fue una etapa diferente pero genial. Después tuvimos una isla en el Delta, y ahí nos volvíamos a subir al barco para pasar ahí todo el fin de semana” cuenta Santiago.
No se imaginaba que casi 20 años después, el menor y el mayor de sus hijos iban a seguir sus pasos y viajar por el mundo navegando y preparándose para las competencias más prestigiosas de su disciplina. Pero el paso del tiempo no hace más fácil la distancia. Los mellizos no siguieron los pasos del mar, Borja es músico y Teo está orientado al ciclismo, pero eso no les resta cercanía con Santiago, quien viaja a verlos en cada oportunidad que tiene. “Todos sufrimos la lejanía, no solo yo, ellos también. Cada vez que me iba, era un sacrificio ir a Ezeiza, y me sigue pasando hoy. Cuando visito a Borja y Teo, que viven en Barcelona, me cuesta mucho despedirme”.
¿Pero qué hizo a Yago y Klaus tirarse al agua y seguir a su papá en su carrera?
“Papá nos trasmitió valores que sigo aplicando para ser mejor en mi vida personal y deportiva. Esfuerzo, dedicación, pasión, alegría para hacer las cosas. Valoro especialmente que me haya inculcado el hábito de repetir y volver a intentarlo cuantas veces sea preciso. Más allá del talento, él es un laburador que lucha para que le salgan las cosas. Ya demostró lo que vale compitiendo en Río y ganado la medalla de oro con medio pulmón menos” dice Yago.
Siempre hubo una admiración enorme por él, y por lo que hacía. Cuentan que de chicos le pedían a su papá la gorra de Red Bull, para jugar a ser como él, pero estaba reservada solo para atletas de alto rendimiento, por lo que siempre la miraron de lejos. Desde 2017 cada uno tiene la suya propia, son atletas Red Bull y se están preparando para Tokio 2020 en la categoría 49er.
“Es más que un sponsor. De hecho, es una relación casi de familia. Hace 16 años que estamos juntos. Son tan importantes, que sin ellos podría hacer mi trabajo, no hubiésemos conseguido tantas medallas. Por supuesto aludo a lo material pero va mucho más allá, forman parte del equipo. Ellos son una empresa innovadora y creativa y me ayudaron a pensar de la misma forma al emprender mis proyectos” describe Santiago.
¿Qué espera recibir el patriarca de la familia para el día del padre?
No necesito ningún regalo; con cualquier cosa que demuestre afecto ya está. Un llamado basta. Pero lo más importante es que sea espontáneo, no porque es el día de… Y sino, los quiero igual.
