Los relojes se han retrasado una hora y ya hace tiempo que se celebró el Red Bull Rampage. Ahora se hace de noche muy pronto pero ello no te debe impedir montar después de salir del trabajo, como Loïc Bruni demuestra en estas imágenes:
1 minutos
Loïc Bruni — Night Chase
Mira cómo Loïc Bruni ataca los senderos durante la noche.
De hecho rodar por la noche puede tener varios beneficios: hay menos gente en los senderos y estarás en perfecta forma cuando llegue la primavera. El entrenador de MTB Alan Milway te explica por qué deberías plantearte montar unos faros en tu bici y salir a rodar en plena noche.
1. No hace falta que esperes al fin de semana para montar
La mayoría de nosotros trabajamos de día y al caer la tarde regresamos a casa. La tentación es quedarnos en el sofá y solo montar los fines de semana. Sin embargo, si ruedas una noche entre semana podrás mantener la inercia, mejorar tu forma física y coger la bici con mayor frecuencia.
2. Apúntate a una nueva aventura
Por lo general, los riders ruedan en senderos que tienen muy cerca y pueden llegar a conocerlos de memoria, hasta la última línea y el último salto, lo que casi puede llegar a ser aburrido. Si solo tienes un foco de luz para saber por dónde vas, el sendero que conocías como la palma de tu mano cambia completamente. Es casi como si te enfrentases a un nuevo reto. No hay nada como encontrar una nueva aventura muy cerca de casa. Además, por la noche monta menos gente por lo que, con un poco de suerte, puede que estés solo en tu sendero favorito.
3. Siente la velocidad
Cuando ruedas por la noche tu campo de visión se reduce al haz de luz que va alumbrando el camino, mientras que lo demás, la periferia, lo verás borroso, ramas, árboles, etc. Lo que durante el día es un sendero fácil se puede convertir en una apasionante pista llena de nuevos retos y obstáculos. No tendrás que rodar al límite para tener la sensación de que vas a toda velocidad. Por otro lado, las salidas nocturnas te enseñarán a rodar con ritmo y fluidez.
4. Cuando llegue la primavera estarás en perfecta forma física
Si no ruedas durante la semana será muy difícil mantener la forma física a menos que utilices un rodillo para entrenar o una bici estática en el gimnasio. Incluso si haces ejercicio, no mantendrás encima de la bici los reflejos que tenías durante el verano, no hay nada que sustituya el entrenamiento por el sendero. Si ruedas mucho durante el invierno llegarás completamente preparado para la primavera.
5. La preparación es fundamental
¿A quién no le ha pasado? No preparar nada antes de una salida nocturna con lluvia y después dejar la bici llena de barro y sin limpiar hasta la siguiente ocasión. Luego nos encontrábamos una bici en un estado lamentable y un equipamiento maloliente.
Lava la bici antes de montar. Si llueve, es importante llevar un buen equipamiento impermeable. Una vez que has terminado debes limpiar tu montura una vez más (lo que te llevará mucho menos tiempo de lo que piensas). Así tendrás la bici perfectamente lista para la próxima ocasión.
6. Las bicis eléctricas van de maravilla por la noche
Por la noche el tiempo suele ser más limitado, por lo que las bicis eléctricas permiten sacarle más partido a la excursión al conseguir velocidades medias superiores y ayudarte a la hora de enfrentarte al barro. De repente descubres que te puedes divertir subiendo un sendero embarrado. Si todavía no has probado una bici eléctrica, no esperes hasta el verano para rodar con una. Si te atreves a montar por la noche, el invierno ofrece grandes oportunidades a la hora de disfrutar del mountain bike.
