Para pescar con mosca tendrás que hundirte en el río hasta la cintura (o lo puedes hacer desde la orilla), y utilizarás una pequeña mosca artificial atada en el sedal. Luego durante horas tendrás que imitar el vuelo del insecto. ¿Cuál es el objetivo? Hacer que los peces muerdan el anzuelo. Es un deporte que tiene su técnica y ver a un experto en acción es todo un espectáculo.
Fui al río Rubicón, a dos horas al este de Melbourne, para aprender los trucos de este deporte con Charley May, una guía y experta en la pesca con mosca. Charley es una británica afincada en Australia que ha pescado en el Reino Unido y en la Patagonia, pero para ella no hay ningún lugar mejor que la zona australiana de Victoria.
Después de cinco horas, una capacidad técnica de pena y dos truchas, estaba enganchada (perdón por el juego de palabras). ¿Por qué? Déjame que te explique:
1. Haces ejercicio
Un día en el río o en el lago supone un gran ejercicio. Olvídate del gimnasio y mide tus fuerzas con el arroyo. Disfrutarás del aire puro y seguro que tus pulmones lo agradecen.
Sin duda puedes pescar con mosca desde un bote pero si quieres hacer ejercicio no hay nada mejor que caminar río arriba contra la corriente, fingiendo ser un insecto durante toda una mañana.
2. Es un juego táctico
Es necesario analizar de manera constante los movimientos del río, observando a los insectos y a los peces. El resultado de tu aventura dependerá de las decisiones que tomes, ya sea a qué hora pescar o qué tipo de mosca utilizar.
Charley dice que la pesca con mosca “es un gran puzzle y parte de la diversión consiste en juntar todas las piezas”. Las truchas se ahuyentan con facilidad, así que tendrás que imitar a la perfección los movimientos de un insecto, lo que no es nada fácil.
3. Es un ejercicio de humildad
La pesca con mosca supone todo un reto. “¿Cuál es mi consejo para los principiantes? Que no esperen pescar un pez el primer día”, dice Charley. Este deporte exige práctica y perseverancia.
Atar la mosca o imitar el vuelo del insecto no es fácil. Conseguí que mi mosca se enganchara en cada roca, árbol y lecho del río. Luego, pescar el primer pez fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida.
4. Puedes viajar por todo el mundo
No cuesta mucho transportar tu equipo de pesca por todo el mundo. ¿Qué mejor manera de conocer un lugar que desde los ríos cristalinos de Alaska o los lagos de Nueva Zelanda? Lo único que tienes que hacer es obedecer las leyes y respetar a los peces. No pesques más de la cuenta y no dejes ningún tipo de basura.
Charley ha pescado en algunos de los lugares más bonitos de Inglaterra pero para ella hay pocas cosas más atractivas que la pesca con mosca en agua salada en el norte de Australia. “Nueva Zelanda es un paraíso para este deporte pero me encanta ir a Queensland y probar con el agua salada. ¡Es una locura pensar que estás pescando junto a cocodrilos!”.
5. No te va a costar un ojo de la cara
La pesca con mosca es un hobby económico. Lo único que necesitas es una caña, un sedal, un carrete y unas cuantas moscas. El agua es gratis y los peces también.
6. Podrás meditar
El agua ayuda a meditar. Te olvidas de las preocupaciones que tienes en la cabeza y te concentras en pescar al pez. Durante horas (o días) estás solo en medio de la naturaleza.
El aire libre potencia la serotonina, lo que unido al murmullo de un arroyo hace que te relajes de manera extraordinaria. Charley dice que la pesca con mosca le ayudó mucho mientras crecía. “Me di cuenta de que era una actividad que me relajaba y que era positiva para la salud mental”, añade.
7. Es algo ancestral
En la sociedad actual apenas hacemos cosas que satisfagan a nuestros instintos primarios pero noté que la pesca con mosca me retrotraía al pasado. No hay nada como observar la corriente del río y acercarte con sigilo a un grupo de truchas armado con una caña de pescar y tu ingenio. Estás volcado en cada parte de la cacería. Pescar un pez es una experiencia maravillosa y luego, si quieres, incluso lo puedes volver a soltar.