A los 53 años el francés Stéphane Peterhansel es un claro ejemplo de cómo la edad es lo de menos cuando la pasión por hacer un deporte está intacta. Tal es así que, como sucede desde hace tres décadas, ya está listo para enfrentar el rally Dakar, una de las carreras más difíciles del mundo y en la que dejó su sello con trece triunfos (siete en autos y seis en motos).
Este Dakar marcará una nueva etapa en la campaña deportiva del galo. Es que tras la decisión de Peugeot de abandonar la prueba dakariana luego del triunfo logrado por el español Carlos Sainz en enero pasado, Peterhansel aceptó el ofrecimiento del X-Raid, equipo con el que ganó en 2012 y 2013, para conducir uno de sus John Cooper Works Buggy con los colores de Red Bull.
"No estaba seguro de correr, pero a medida que pasaba el tiempo empecé a extrañar la adrenalina y la competición. Eso me llevó a volver a un equipo que conozco bien”, explicó en víspera de su 31º participación.
Peterhansel sabe que esta versión del Dakar, que se realizará del 6 al 17 de enero, será muy particular por tener a Perú como único país anfitrión. Aunque en su opinión eso no le quitará brillo: “Si tenemos que hacer el Dakar solamente en un país, Perú es definitivamente el más apropiado. Esto nos permite redescubrir el verdadero espíritu de la competencia con un paisaje similar al de Mauritania”.
Con un recorrido de 5.000 kilómetros -en lugar de los 9.000 habituales- divididos en diez etapas -y no en 14 como en los últimos años-, el itinerario del Dakar 2019 parece sencillo para un piloto con tanta experiencia como él. Sin embargo, Peterhansel tiene sus reparos: “Las etapas cortas obligarán a los favoritos a no perder tiempo. Cada retraso y cada vez que uno se quede atascado costará caro”.
Más allá de las características que tendrá esta versión dakariana, está claro que el veterano Stéphane Peterhansel será candidato a la victoria. Eso no le pone presión, por el contrario. Se trata de un condimento más para disfrutar al máximo de las sensaciones que le producen acelerar a fondo un vehículo por terrenos desconocidos.
“Mi motivación está intacta porque me gusta el deporte motor… Esto para mí es una pasión. Además, el Dakar no es solo la carrera, sino también la preparación durante el año. Me gusta desarrollar el coche, probarlo y hacerlo más rápido. No es solo competir, sino también prepararse. Eso lo hace muy interesante”, explica.
Por último, el piloto más exitoso del Dakar revela cuál es la clave de su vigencia: “Me gusta mi trabajo, aunque en realidad no es como un trabajo en el verdadero sentido de la palabra. Para mi es un placer por eso quiero continuar corriendo un tiempo más”. Tan simple como eso…