Trueno en el Teatro Coliseo
© Federico Sevilla
Music

Trueno en Red Bull Symphonic: rap y orquesta hacen historia en el Coliseo

El golden boy de La Boca llevó su repertorio a otro nivel en un show sinfónico único, junto a más de 40 músicos y con Milo J y Rodolfo Mederos como invitados de lujo.
Por Red Bull Argentina
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Un pibe de La Boca parado en el escenario del Teatro Coliseo de Buenos Aires. Lleva un look maradoniano, de rulos con reflejos y gafas acentuado por el uso de un sobrio traje. Aferrado al micrófono como siempre, apareció rodeado por más de cuarenta músicos de frac, un ensamble preparado especialmente para la ocasión. Trueno no se disfrazó de academia: llegó su flow versátil, intacto e invicto y lo hizo convivir con violines, cellos, contrabajos, flautas, trompetas y oboes como si la esquina hubiese invadido un templo. La postal parece insólita, pero es real: por primera vez Red Bull Symphonic llegó a la Argentina y eligió al campeón de Red Bull Batalla 2019 para que fuera el protagonista. Y lo que ocurrió ahí no fue un concierto más; fue una declaración histórica. "Esto es una fiesta del hip hop nacional", resumió el rapero al micrófono.
Trueno en Red Bull Symphonic

Trueno en Red Bull Symphonic

© Agustina Olmedo

El telón se levantó y reveló a la orquesta dirigida por Ezequiel Silberstein (dentro de la música popular, supo trabajar con artistas como Fito Páez), que para este concierto se unió a la banda habitual del rapero xeneize, comandada por el guitarrista Pedro Pasquale. Tras la obertura dramática, los versos de “Rain III” comenzaron a llegar fuera de plano, hasta que Trueno se corporizó en el escenario y provocó la primera ovación de la noche. Y más aún con esa especie de mantra urbano, que en clave sinfónica se volvió tormenta: las cuerdas marcaban la tensión mientras el rapero se acopló a la perfección con su flow quirúrgico. De inmediato, enganchó “Feel Me??”, que comenzó como un viaje sutil que fue creciendo entre arpegios y vientos hasta convertirse en un grito.
El director de orquesta Ezequiel Silberstein

El director de orquesta Ezequiel Silberstein

© Federico Sevilla

Los arreglos los escribió Sebastian Fucci, quien trabajó con artistas urbanos como Dante Spinetta y Tiago PZK, experiencia que quedó de relieve en los momentos más calientes y juguetones del repertorio: en "Real Gangsta Love", "Tranky Funky" y "Ohh Baby", Trueno sedujo como nunca al teatro con su groove contagioso, entre arreglos que le daban una pompa casi soul, setentosa y sin resignar la picardía del barrio.
Otro alto momento se dio en “Mamichula”, cuando la orquesta le dio vuelo de himno con la misma carga de sensualidad y vértigo que lleva el hit original. Ahí, el trabajo de las coristas Ayelén Zuker, Valentina Zino Colanino y María Armellin fue clave al tener que reinterpretar de los versos imborrables que grabó Nicki Nicole. Al finalizar, el rapper se tomó un momento para hablarle al público.
"Hoy más que nunca digo que no hay nada más lindo que ser argentino", dijo y arrancó una versión con aires tangueros de "Tierra Zanta". El tema tomó otra dimensión con la aparición sorpresiva de Milo J, en modo trovador, jugando las veces de un Víctor Heredia contemporáneo. Juntos convirtieron esa canción en un rezo colectivo, mitad rap, mitad declaración de principios. "Un aplauso fuerte para este guacho, el futuro de esta generación", lo despidió Trueno a Milo, como si fuera un hermano mayor.
Milo J presente en Red Bull Symphonic

Milo J presente en Red Bull Symphonic

© Facundo Suarez

Ese clima nacionalista se expandió todavía más cuando subió al escenario el bandoneonista Rodolfo Mederos, invitado de lujo que le aportó una pátina ciudadana y tanguera a “Argentina”. El diálogo entre el bandoneón y la orquesta, con Trueno en el centro, convirtió al Coliseo en un espejo porteño: la calle, el tango y el rap enlazados en una misma pieza.
Rodolfo Mederos en Red Bull Symphonic

Rodolfo Mederos en Red Bull Symphonic

© Federico Sevilla

Como en todos sus shows, Trueno le dejó espacio al ADN más hardcore e incendiario del hip hop. Y compartió barras con Pedro Peligro -su papá- y KMI 420 en distintos momentos de la noche. ¿Los más intensos? “Fuck el police” y "Violento", donde la elegancia orquestal, casi beatle, se convirtió en un ejército de metales y percusivo que hizo retumbar todo. Un momento de máxima catarsis, en el que la rabia del rap se lució con un envoltorio distinto.
Así, todo quedó listo para un final a todo trapo con “Dance Crip”, su himno generacional, que esta vez sonó más épico que nunca. Desde una tarima superior, Trueno bailó, arengó y se despidió como lo que ya es: un artista que cruza mundos sin perder identidad. "Gracias a Red Bull por darle una oportunidad a un pibe de La Boca", dijo.
Trueno cerrando la noche de Red Bull Symphonic

Trueno cerrando la noche de Red Bull Symphonic

© Federico Sevilla

Después de las experiencias de Rick Rossen en Atlanta, Metro Boomin en Los Ángeles o Pablo Chill-E en Santiago, entre otras, la primera vuelta de Red Bull Symphonic en Buenos Aires fue la ideal. Con su bagaje freestylero a cuestas, Trueno viene cimentando un recorrido internacional, acentuado por sus álbumes en estudio y llenando estadios por todos lados. Su noche en el Coliseo sin dudas quedará como una de las grandes páginas de su propia historia, esa que seguirá sumando episodios.

Parte de la historia

Red Bull Symphonic x Trueno

El próximo 26 de Septiembre, Red Bull Symphonic llega por primera vez a Argentina con un concierto especial donde Trueno reversionará sus canciones en formato sinfónico.

ArgentinaBuenos Aires, Argentina
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