Cuerpo fornido, piel quemada por el sol y una manera única y original de vivir la vida. Éste es el estereotipo más extendido del estilo de vida del surfer que, sin quererlo, atrae la atención de mucha gente. Pero hay muchas peculiaridades de esa "tribu marina" que no siempre se ven a simple vista.
Si alguna vez conociste a un chico o chica surfera que te interesó de verdad, aquí van algunas interesantes reflexiones que te harán pensártelo dos veces antes de entregarle tu corazón. Aunque no hay mucho que puedas hacer porque, seguramente, acabarás rindiéndote...
Piénsatelo dos veces antes de entregar tu corazón a un "yonki de las olas"
© Alfredo Escobar/Red Bull Content Pool
1 - Siempre estarás en segundo plano.
Es en el océano en donde tienen su corazón. ¡Que te quede claro! No es porque no te quiera, sino porque lo que verdaderamente persiguen y desean es deslizarse sobre paredes de agua salada.
Piénsalo de esta forma: el día que la predicción de olas sea mala, le tendrás enterit@ para ti.
2 - ¿Quieres aprender a surfear? ¡Ármate de paciencia!
La primera vez puede que resulte motivador. ¡E incluso romántico! Pero de la segunda en adelante, ten por seguro que acabará pasando de ti y terminarás dándote cabezazos en solitario contra las olas.
Y no, de nada servirá que te enfades porque la respuesta siempre será la misma: "Pero es que había unas olas buenísimas..."
3 - No esperes tener momentos placenteros en la playa.
Un surfer no va a la playa. Mejor dicho, un surfer va a la playa, pero para entrar en el mar, no para quedarse en la arena. Puedes quedarte esperando durante horas, incluso hasta después de la puesta del sol, que tu amad@ no tendrá prisa por salir del agua.
Moraleja: lleva siempre un libro, ropa de abrigo y bastante crema solar (en casos extremos, un saco de dormir o una manta).
4 - Arreglarse significa ponerse pantalones largos.
Para un surfista, el dress code de la 'elegancia' tiene una concepción un tanto ambigua. Generalmente, cuanto menos ropa, mejor.
¿Quieres perder el tiempo? Intenta explicarle por qué no se debe ir a una boda en zapatillas o pantalones cortos...
5 - Si te pierdes una de sus olas, estás perdid@.
Simplemente eso. No le pierdas de vista cuando está en el agua. Por nada del mundo se te ocurra perderte ni una de sus cabalgadas sobre las olas, sea buena o mala. Piensa que tendrás que superar un examen oral cuando salga del agua.
Importante. Si, por cualquier cosa, te despistaste un momento, asegura que eso nunca sucedió. Ahora bien, si tu tarea encomendada era la de grabar la sesión con el móvil o la videocámara... Amig@, ¡entonces sí estás perdid@!
6 - El trabajo es simplemente una 'herramienta de vida'.
Sí, a primera vista un surfer puede parecer descentrado o irresponsable, pero es que su perspectiva es muy diferente de la tuya. Ponerse 'el invento/leash' es la prioridad número 1 para ell@s. El mejor trabajo para un surfer es aquel que les permita estar más tiempo en el agua.
Porque, en el fondo, un surfer sabe que un buen día de surf vale mucho más que cualquier sueldo nominativo...
7 - Forever young!
Uno es tan joven como se sienta. Y un surfer se sentirá para siempre como un niño en medio de las vacaciones de verano.
¡Esa es la felicidad que trae el deporte de las olas!
8 - Sin olas no hay paraíso.
No se puede cambiar, el surfing depende de la Naturaleza. Aunque esto es algo no que siempre entra en la cabeza del surfer de a pie, cuyo estado de ánimo dependerá muchas veces del estado de las olas.
Buenas olas = happycidad / Malas olas = irritabilidad / Sin olas (3 días) = se sube por las paredes / Sin olas (7 días) = terremoto grado 9 en la escala Richter.
9 - Desaparecid@ en combate.
Hasta que se extienda el uso de teléfonos móviles acuáticos, el nerviosismo es algo con lo que la pareja de un surfer deberá aprender a vivir. Incluso, cuando esta tecnología se extienda, es probable que los nervios sean parte de ti. Por lo menos, hasta que seas capaz de encajar que, cuando un surfer va a la playa, ignorará tus mensajes de WhatsApp durante horas.
Eso sí, la #photooftheday del line up nunca faltará a su cita puntual en su cuenta de Instagram...
10 - A veces, las reglas están para romperlas.
En efecto, enamorarse de un surfer tiene un montón de contratiempos. Sin embargo, no hay personas más espontáneas, valientes, auténticas y que sepan aprovechar la vida tan a tope como l@s surfistas. Si un día te topas con un@ a lo largo de tu vida, seguro que dejará huella y, quién sabe, quizás pueda enseñarte algo más que a surfear...
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