Lidiando con un tubo en Atlantic City
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Surf

La sorprendente historia de las tablas de surf

El surf no podría existir sin las tablas. Por eso, conocer la historia de las tablas de surf es conocer la historia de este deporte que tanto nos apasiona. Y aquí te la contamos.
Por Red Bull
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Las olas y el viento, el frío del mar. Si el surf fuese una canción, la tabla sería una guitarra.
El uno no puede concebirse sin el otro. Por eso, la historia de las tablas es la historia misma del surf. ¿No nos crees? Mira.
¿Cuál fue la primera tabla de surf?
Comencemos por definir qué es una tabla de surf. Para ello recurriremos a nuestro viejo amigo el diccionario.
Una tabla de surf es, en primer lugar, una tabla. Es decir: “Una pieza plana y poco gruesa, más larga que ancha, hecha de cualquier material rígido y destinada a un uso determinado”.
Y es de surf. En otras palabras, se usa para “deslizarse por el mar manteniéndose de pie sobre una tabla que es empujada por las olas”.
Como podrás imaginar, es imposible saber cuál fue la primera tabla de surf ni quién la inventó. De ese evento no hay registros históricos.
Ahora bien, se sabe que un antecedente fue el caballito de totora, un tipo de embarcación que tiene varios miles de años.
El caballito de totora está construido con tallos y hojas, y originalmente era usado por los nativos de Perú y Bolivia para pescar.
Por supuesto, también se usaba para deslizarse sobre las olas de una forma similar al surf y ese es el uso más extendido que tiene en la actualidad.
Más aún, si visitas Gold Coast, Australia, podrás ver lo que ellos llaman la tabla de surf “más antigua del mundo”. Es un caballito de totora y está en el Surf World Museum.
De todos modos, el surf como actividad recreativa nació —casi con seguridad— en Hawái, así que no se equivocan quienes afirman que allí se inventó la primera tabla de surf.
Al menos, durante su visita a las islas en 1777, el capitán James Cook escribió sobre cómo los aborígenes de Hawái practicaban algo parecido al surf.
El resurgimiento en el siglo XX
En el siglo XIX comenzaron a llegar pobladores cristianos a Hawái y el surf, al igual que otras costumbres locales, fueron prohibidas.
El surf fue prácticamente eliminado durante más de 100 años, hasta principios del siglo XX, cuando ocurrió un resurgimiento de las costumbres hawaianas.
De ello hay un registro fílmico increíble.
En 1906, el estudio de filmación de Thomas Edison estrenó “Hawaiian Islands”, una película muda en blanco y negro que demuestra las profundas raíces que tiene el surf en la cultura hawaiana.
Desde Hawái, el surf se expandió al mundo entero, pero especialmente a California y Australia.
Primer paso: De las tablas de surf sólidas a las huecas
El primer cambio importante que sufrieron las tablas para surfear fue en su estructura.
Originalmente, estaban hechas de una tabla sólida de madera.
Por supuesto, una tabla hecha así no tiene tanta capacidad de mantenerse a flote. Por esa razón, las tablas debían ser más grandes… mucho más grandes.
Las tablas de surf sólidas no eran muy amigables con los principiantes. Tenían entre 3 y 6 metros de largo. Además, eran muy pesadas: Entre 30 y 70 kilos.
Está claro que no eran tablas fáciles de llevar a la playa (tampoco tenían quilla ni rocker, por lo que solo se podía surfear en línea recta, pero de esto hablaremos a continuación).
Entonces, en algún momento, a alguien se le ocurrió hacer tablas de surf huecas.
Más precisamente: En “algún momento” es 1926 y ese “alguien” fue Tom Blake, uno de los surfers más influyentes en la historia de este deporte.
Como puedes imaginar, su invento permitió popularizar el deporte de una manera extraordinaria.
Segundo paso: Todo lo demás
Ahora las tablas pesaban solo 20 kilos. El problema era mejorar su maniobrabilidad.
Una vez más, Tom Blake al rescate. En 1935, comenzó a experimentar con quillas.
Hasta entonces, los surfers controlaban la tabla hundiendo en el agua los dedos del pie que tenían detrás.
Las palabras de Blake hablan de lo revolucionaria que fue la quilla: “Cuando salí a remar por primera vez, sentí que la tabla era mucho más fácil de mantener en línea recta, aunque pensé que podría estar imaginándolo. Mi primera ola me reveló la verdad. Nunca antes había experimentado tanto control y estabilidad. Quedaba mucho por hacer, pero la semilla estaba sembrada”.
La quilla demostró ser un gran invento y por eso cada vez se fueron agregando más. Hoy una tabla puede tener hasta cuatro quillas.
En tanto, el rocker es la curvatura que recorre la tabla desde la punta hasta la cola.
El rocker permite que la tabla de surf gire mejor, pero la hace más lenta, ya que aumenta el rozamiento con el agua.
A nivel individual, el rocker es uno de los elementos de diseño que más afectan el desempeño de una tabla. Fue creado por Bob Simmons, quien es considerado “el padre” de las tablas modernas de surf.
Por último, en la historia de las tablas de surf ocurrió algo increíble.
El leash, esa correa que se ata al tobillo y evita que la tabla termine en la playa tras una caída, recién se inventó en 1971.
¡Imagínate! Durante más de 70 años, cada vez que te caías debías nadar hasta la arena para recuperar la tabla.
Por no mencionar el componente de seguridad en un mar turbulento o correntoso, ya que una tabla te mantiene a flote.
Incluso más, antes de las tablas huecas, una tabla sólida de 70 kilos, pérdida y moviéndose al ritmo de una ola, se convertía un arma mortal para otros surfers.
El leash fue creado Pat O’Neill. Curiosamente, presentó su invento en una competencia internacional celebrada en Malibú y por ello fue descalificado.
La historia hizo justicia y hoy todas las tablas de surf tienen correa. Todos los surfers, desde profesionales hasta principiantes, lo agradecen.