El atleta Braden Currie se crió en una granja en Canterbury, Nueva Zelanda, por lo que su dieta está influenciada por esta experiencia. La alimentación se basaba en carne y verduras. Aunque quizá en aquella época no se vio como lo mejor para los atletas de resistencia, ahora este tipo de comida se está poniendo de moda. En la actualidad Currie utiliza la dieta paleo, además de ingerir pocos carbohidratos y bastantes grasas. De alguna manera podríamos decir que está volviendo a sus raíces.
Háblanos de la dieta que sigues tipo paleo…
Mi dieta es bastante sencilla, suelo ingerir muchas comidas de estilo paleo. Por la mañana tomo un batido con muchos nutrientes ricos en proteínas a lo que añado muesli de paleo. Al mediodía toca ensalada por lo general con proteínas. La cena es parecida con algún tipo de carbohidratos de origen vegetal, por ejemplo verduras asadas: batata, calabaza, remolacha…
¿Cómo era tu dieta cuando empezaste?
En aquella época era una dieta alta en carbohidratos, tanto durante el entrenamiento como los días antes de una carrera. No pensaba mucho en mi nutrición pero comía alimentos bastante naturales y saludables. En la cena solía caer carne y verduras. Abusaba del muesli y del pan durante el desayuno y a lo largo de todo el día.
¿Por qué volviste a la dieta de paleo, pocos carbohidratos y bastantes grasas?
Hace unos años hice unas pruebas metabólicas con la Universidad de Tecnología de Auckland. El resultado puso de manifiesto que estaba abusando de los carbohidratos.
Quedó claro que si corría con mi intensidad normal iba a explotar porque no podía digerir suficientes carbohidratos. La prueba indicó que estaba usando casi el 100 por cien de los carbohidratos cuando corría al 71 por ciento de mi capacidad, es decir, a 14,1 km/h. Estaba compitiendo en muchas carreras de larga distancia y pensando en hacer mi primer IRONMAN. Ahí empezó el proceso para cambiar mi dieta.
¿Fue largo el periodo de transición?
No cambié hasta que pasé cinco semanas en Tahoe para entrenar de cara a la gran carrera del año, el XTERRA. Toda mi familia había viajado hasta allí para que yo entrenase, por lo que no podía estar con tonterías. Mi mujer es la primera que siempre me recuerda que tengo que cumplir en todo para así poder alcanzar el máximo rendimiento del que soy capaz. Tiene muchos conocimientos de psicología y nutrición, por lo que no la puedo ignorar.
¿Qué notaste al cambiar la dieta?
La clave fue que noté que tenía energía de una forma más constante a lo largo del día. Además empecé a poder entrenar durante más tiempo sin tener que comer. Sentía menos hambre. Mi cuerpo se sentía mejor y la lesión que tenía en la pantorrilla pareció desaparecer por completo. Por ello estaba entrenando más que nunca y me sentía muy bien. También estaba durmiendo bien, incluso en altura.
¿Estás contento con los cambios?
Han pasado casi tres años y no me he vuelto a hacer pruebas para ver si hay un cambio metabólico. Estoy contento con este enfoque en lo que a la nutrición se refiere. Sé que me va bien, tanto para el entrenamiento como la carrera. Tuve la suerte de poder asistir a una consulta de Asker Jeukendrup de My Sports Science. Es uno de los mejores en el campo de la nutrición deportiva y está en contacto con algunos de los atletas más punteros del mundo. Fue increíble poder hablar con él. Me dio confianza sobre cómo me ocupo del tema de la nutrición, además de señalar un par de cosas que puedo mejorar.
Los consejos de Braden para cambiar a una dieta paleo
1. Haz un buen plan
Haz una lista para la semana basada en las recetas que te gusten. Lo más sencillo es comer una ensalada con proteínas al mediodía y carne con verduras por la noche. Normalmente el desayuno es la comida donde más cuesta hacer cambios, pues la mayoría de la gente toma cereales y una tostada. Yo, en cambio, me decanto por un batido de proteínas con crema de coco y leche de almendras sin azúcar.
Utilizo una proteína de guisante de Nuzest, añado aceite MCT (triglicéridos de cadena media), cacao crudo, una mezcla de linaza, semillas de girasol y almendras, además de polvos para el intestino. En cuanto a la fruta, me decanto por medio plátano y arándanos ecológicos
2. Evita las cafeterías y restaurantes
Evítalos al menos durante la primera semana. Si te acercas a esos establecimientos será muy fácil caer en la tentación.
3. Todo lleva tiempo
Con una dieta paleo menos hambre pero los beneficios tardarán en llegar. Será necesario dejar el azúcar. Durante la primera semana tómate un batido adicional o verduras con mantequilla de nuez para superar los momentos más difíciles.
4. Bebe agua entre las comidas y no en las comidas
Los atletas estamos deshidratados la mayor parte del tiempo. Pero si bebes un montón de agua cuando comes afectará a tu digestión. Si bebes entre comidas no tendrás tanta hambre y no te dará por picar. Yo uso un electrolito sin azúcar muy fuerte que se llama ELETE que me mantiene hidratado.
5. Entrenamiento y comida
La mantequilla de nueces mezclada con aceite de coco fue lo que utilicé al principio. Ahora realmente no como durante el entrenamiento. Si es un día largo de viaje, podría parar en una cafetería y tomar un café con leche y elegir algo como una frittata o un pastel crudo.
Si tengo un entrenamiento clave, entonces el día anterior aumento mi consumo de carbohidratos con verduras asadas (comida y cena). Lleva un tiempo aumentar las reservas de glucógeno en los músculos, por lo que hay que planearlo por adelantado. También ingiero geles para estar acostumbrado el día de la carrera.
6. No dejes que la comida te domine
Pienso que hay muchos atletas que están obsesionados con la comida. Yo también. Alguien me dijo una vez que pensara por un instante lo que estaba comiendo antes de comerlo para determinar si esos alimentos me van a ser beneficiosos. Es algo muy sencillo que te ayuda a tomar las decisiones correctas en lo que respecta a los alimentos. Todos sabemos cuáles son los alimentos buenos. Quiero sentirme bien. Quiero dar el máximo en cada sesión de entrenamiento. Quiero estar seguro de que estoy rindiendo al máximo en mi carrera, sin que haya espacio para la duda.