CLIP anima a la gente a montar en bici
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Este accesorio puede convertir en eléctrica cualquier bici

© CLIP
Desde Delhi hasta Nueva York, los creadores de CLIP promueven la movilidad sostenible al convertir las bicis en vehículos eléctricos.
Por Jack ColmanPublicado el
El año pasado en Estados Unidos más de 100 millones de personas solo usaron la bici una vez, el 45 por ciento de ellas para ir un día pedaleando al trabajo. ¿Por qué solo una vez? Quizá la cuesta era demasiado empinada o puede que supusiese un ejercicio excesivo a primeras horas de la mañana. Todos queremos cambiar los coches por bicis para poner nuestro granito de arena en la salvación del planeta, pero la realidad es algo más compleja.
Las e-bikes (bicis con un motor eléctrico) son prácticas y rápidas, al mismo tiempo que ecológicas. Algo que sabe la startup CLIP, esta compañía quiere convertir tu bicicleta normal en una eléctrica al añadir un accesorio muy especial.
CLIP es un accesorio portátil que puede convertir cualquier bici en una e-bike. Emplea un motor de 450 W para ayudar en las cuestas más difíciles cuando vamos camino del trabajo. Así podremos entrar en la oficina frescos, sin que parezca que acabamos de terminar una etapa del Tour de Francia. El accesorio se puede quitar, por lo que el dueño no tendrá problemas para guardarlo en un lugar seguro. Además bastan 15 minutos de carga de la batería para disfrutar de una hora de autonomía. A nosotros nos parece que todo son ventajas.
Somnath Ray, el cofundador de CLIP, sabe muy bien lo que es la contaminación del aire: “Crecí en Delhi, una de las ciudades más pobladas y contaminadas del planeta. Cada día iba a trabajar en un autobús que rebosaba gente. Sé lo que es vivir en una ciudad donde la movilidad es terrible. Luego fui a vivir a Brooklyn en Nueva York y allí empecé a moverme con una e-bike. Enseguida me di cuenta de las ventajas de este medio de transporte”, recuerda.
Ray es un diseñador que ha sido premiado por su trabajo a favor de la movilidad y que estuvo un tiempo por el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Junto con Clément de Alcalá en marzo de 2018 fundó CLIP en Brooklyn, con el objetivo de fabricar el mejor motor que se pudiera acoplar de forma instantánea a una bici.
“Desarrollamos las primeras versiones de CLIP de acuerdo con nuestras experiencias como usuarios. Además entrevistamos a cientos de personas que van en bici al trabajo. Hemos recibido información de compañías de alquiler de bicis, de fabricantes y de expertos en movilidad. El objetivo no solo era acabar con las dificultades, sino convertir el uso de la bici en una experiencia agradable”, dice Ray.
Los resultados fueron sorprendentes. Ray asegura que gracias al uso de CLIP su trayecto al trabajo se redujo de 35 a 20 minutos, además haciendo la mitad de esfuerzo. El ciclista, cuando el motor CLIP está montado, puede seguir pedaleando de forma normal, lo que aumenta la potencia cuando se trata de subir cuestas.
El proyecto CLIP es uno más en la lucha contra la contaminación. La startup es consciente de que el ciclismo tiene un impacto muy positivo en el medio ambiente. La compañía desea que el número de usuarios en la ciudad pase del 6 al 11 por ciento en 2030. Lo que ayudaría a que las emisiones contaminantes procedentes del transporte ciudadano se redujesen en un siete por ciento en todo el mundo.
Ray y Clément de Alcalá se han comprometido a financiar la reforestación cada vez que un usuario invierta a través su página de Kickstarter. CLIP también ofrece distintas camisetas y pósteres para promover este tipo de vida respetuoso con el medio ambiente.
CLIP colabora con distintas compañías ecológicas: “Es importante luchar juntos contra el cambio climático. Colaboramos con empresas de alquiler de bicis como Velogik y Discover Bike, para que gracias a CLIP puedan usar las bicis con mayor frecuencia, sobre todo en las ciudades más pobres. También tenemos acuerdos con la League of American Bicyclists y Trees For The Future", explica Ray.
Ray es muy consciente de los retos que tiene por delante: “Las ciudades son responsables del 70 por ciento de las emisiones de CO2 mundiales. Se espera que en 2050 el 68 por ciento de la población viva en ciudades, ahí será donde la lucha contra el cambio climático se ganará o perderá. La movilidad urbana más limpia tiene el potencial de reducir en el año 2030 las emisiones de CO2 en un 30 por ciento, así que es urgente actuar ya”.
El dispositivo CLIP está superando las últimas pruebas antes de que se ponga a la venta a finales de año. Lo ideal sería que el producto estuviese disponible en máquinas expendedoras especiales en todas las áreas urbanas del mundo, para que los ciclistas puedan emplearlo en cualquier momento. No solo podremos movernos por nuestra urbe favorita, sino además ayudar al medio ambiente. Lo dicho, todo son ventajas.