Una experiencia que amplía perspectivas 💡
Para los creadores Matías Fernández y Vicente Cossio, su paso por la competencia dejó aprendizajes y conexiones, "haber representado a Chile fue algo fantástico. Nos abrió la perspectiva de las cosas que se pueden hacer”, comentaron tras su participación.
La final no solo reunió proyectos innovadores de todo el mundo, sino que también los integró en un ambiente donde grandes actores de la industria tecnológica, como Microsoft y AMD, impulsan iniciativas en sus primeras etapas. Un entorno en el que cualquier idea con potencial puede convertirse en una gran empresa.
“Allá el ecosistema de innovación es muy potente… se la juegan por proyectos que a veces son solo una idea”
El valor de atreverse 🚀
Uno de los aspectos más valorados por el equipo de Holy Frank fue el contacto con otras culturas, industrias y formas de pensar. Desde proyectos en biotech hasta iniciativas en tecnología o modelos B2B y B2C, la diversidad fue un punto clave.
“Conocer personas de otros países y distintas formas de abordar los problemas nos enriqueció muchísimo”, comentaron. Además, esta exposición les permitió identificar desafíos globales que en Chile aún no se abordan, y otros que sí existen localmente pero requieren nuevas soluciones.
“Allá está ultravalidado fallar mil veces e intentarlo una vez más”, reflexionan. Una mentalidad que contrasta con la realidad local, donde muchas veces el temor o la vergüenza frenan ideas con potencial.
Desde Chile al mundo 🌎
Los creadores destacaron que la experiencia reforzó su confianza, “no nos sentimos inferiores a nadie. Creemos que desde el sur del mundo podemos crear grandes soluciones a nivel global”, agregaron.
“Hace 50 días no éramos ni empresa, ni proyecto. Lo importante es hacerlo, atreverse”
La participación de Holy Frank en Red Bull Basement 2026 deja un mensaje claro: Las ideas nacidas en Chile tienen espacio en el escenario global, solo hace falta atreverse.