En el atletismo hay pruebas rápidas y después están los 400 metros. Una vuelta completa a la pista donde el cuerpo empieza fuerte, la cabeza toma el control en la mitad… y el corazón decide al final.
Para Martina Weil, ese fue el punto exacto donde todo hizo clic.
"No le digas a la mamá...pero parece que sí me gustó el 400"
Fue en la Pista Atlética del Estadio Nacional donde Martina entendió que los 400 metros eran su prueba: el lugar perfecto para ejecutar un plan de carrera, medir los ritmos y rematar con determinación cuando las piernas empiezan a quemar.
Pasó los 200 y todavía sentía que podía decidir. Que no era sólo correr por instinto, como los 100. Que había estrategia. Que había espacio para ejecutar.
Cuando terminó, agotada pero feliz, le dijo a su papá: “No le digas a la mamá… pero parece que sí me gustó el 400”. No fue solo que le gustara. Fue que entendió la lógica de la prueba. El equilibrio entre cabeza y dolor.
Ahí empezó todo.
Las voces que resuenan con ella
“Correr con corazón, correr con determinación, incluso cuando las piernas queman”
Para Martina hay frases y enseñanzas que le dejaron sus padres, frases que la acompañan. Su papá le dejó una que siempre vuelve a su cabeza cuando algo sale mal “La única carrera mala es en la que no aprendiste nada.” y por otro lado, su mamá le regaló unas palabras que se transformaron en identidad “correr con corazón, correr con determinación, incluso cuando las piernas queman”.
Porque de acuerdo a lo que dice Martina, esos 400 metros son el tramo donde la voluntad pesa más que cualquier otra cosa.
La Martina que aparece en la carrera
Fuera de la pista puede conversar con sus rivales. No vive en modo guerra. Pero cuando se pone en los tacos, hay algo que no transa: la actitud.
Aunque esté cansada. Aunque no se sienta perfecta. Llega convencida de que puede correr lo más rápido posible ese día. Es competitiva, sí. Pero sobre todo consigo misma.
“No entrenas para sentirte bien entrenando. Entrenas para competir. Y aunque el 100% de hoy sea menos que el de ayer, sigue siendo el 100% que tienes”
Las metas rumbo 2026
Su objetivo es concreto: bajar los 49.64 y batir el récord americano. Correr bajo los 49 segundos. “Si lo logro, me doy por pagada”, dice.
También quiere ganar los Juegos Sudamericanos en Rosario. No habla de sueños abstractos. Habla de tiempos, de marcas, de metas medibles.
El consejo que no suena glamoroso (pero funciona)
Nada reemplaza el trabajo acumulado. Le explicaron alguna vez la regla de los tercios: un tercio de los entrenamientos te vas a sentir increíble, un tercio normal y un tercio pésimo.
La clave es aceptar eso y seguir. “No entrenas para sentirte bien entrenando. Entrenas para competir. Y aunque el 100% de hoy sea menos que el de ayer, sigue siendo el 100% que tienes”, asegura.
Lo que la inspira fuera de la pista
Uno de los últimos documentales que la marcó fue el del “Eras Tour”, de Taylor Swift. No por el show, sino por el nivel de detalle. La obsesión por mejorar cada aspecto, el cuidado con el equipo.
Martina siente que no llegó sola hasta aquí. Entrenadores, kinesiólogos, doctores, amigas, su manager. Incluso su peluquera y su manicurista, forman parte de sus triunfos. Arreglarse antes de competir, escuchar música, preparar la mochila con cuidado. Todo eso forma parte del ritual.
Porque cuando el disparo suena, ya no hay nada que ajustar. Solo correr. Y en esa vuelta completa, dejar todo.