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El micro robot HAMR-E podría ahorrar millones a las aerolíneas

© Wyss Institute at Harvard University
Por Will Webster
De la colaboración entre Harvard Microrobotics Lab y Rolls-Royce nace HAMR-E. Este micro robot podría revolucionar la manera en la que se inspeccionan máquinas complejas como los motores a reacción.
Atención, pregunta. ¿Qué tiene más de 25.000 piezas y para revisarlo hace falta más de un mes? Si tu respuesta ha sido un motor a reacción, has acertado. Mantener un avión no solo lleva mucho tiempo sino que cuesta muchísimo dinero. Además el tener un avión en tierra durante un mes supone un gasto desorbitado para las líneas aéreas.
A la hora de revisar un motor a reacción hay que desmontarlo completamente para comprobar que no haya ningún problema técnico. Por ello, tanto los fabricantes como las líneas aéreas buscan una manera de acelerar este proceso.
Por ello Rolls-Royce se ha unido a Harvard Microrobotics Lab en la búsqueda de una solución y parece que la han encontrado. El HAMR-E es un micro robot que se puede mover en cualquier dirección (incluso bocabajo) lo que le permite acceder a los lugares más difíciles, por lo que no es necesario que los técnicos lo hagan. Hemos entrevistado a Sébastien de Rivaz, el responsable del proyecto, para saber más.
“Mantener un avión en tierra sin volar es algo que cuesta mucho dinero a las líneas aéreas. Podemos evitarlo enviando estos robots a áreas específicas”, explica de Rivaz.
El HAMR-E pesa 1,48 gramos, lleva almohadillas electroadhesivas para las patas y complejas articulaciones que le permiten moverse en tres dimensiones. Esto no es la primera vez que se consigue pero hasta ahora nunca se había logrado fabricar un robot tan pequeño y hábil como este. El HAMR-E es capaz moverse sin problemas por los recovecos de un motor a reacción. “Otros robots pueden moverse en tres dimensiones pero puede que no tengan la capacidad de superar los obstáculos de la misma manera que el nuestro”, dice de Rivaz.
Las almohadillas electroadhesivas del HAMR-E crean de manera intermitente un campo eléctrico que hace que el micro robot avance, cuando se levanta una pata las otras tres quedan unidas a la superficie. El diseño del HAMR-E es único en el sentido de que se cumple la regla de oro de que tres de las cuatro almohadillas electroadhesivas siempre están en contacto con la superficie. Lo mejor es que veas el vídeo de abajo para que sepas a qué nos referimos.
El HAMR-E solo funciona sobre metales conductores pero se está trabajando a fondo para que pueda trabajar sobre otras superficies.
“Estamos investigando para que el robot pueda desplazarse no solo sobre metal sino por otro tipo de superficies. Es algo necesario si queremos que el HAMR-E funcione en el mundo real. Esta tecnología se podría emplear no solo en los motores a reacción sino también en las operaciones de rescate. Por ejemplo, tras un terremoto habrá muchos edificios destruidos a los que no podrán acceder los seres humanos. Podemos imaginar un enjambre de micro robots caminando por todos lados”, dice de Rivaz.
Emplear estos robots en las operaciones de rescate es un objetivo a largo plazo, pues primero hay que superar algunos retos como no necesitar un cable de alimentación.
“La cantidad de corriente que fluye de la almohadilla a la superficie es muy pequeña, por lo que el consumo de energía es mínimo. Ahora estamos investigando para desarrollar baterías que suministren al robot toda la energía necesaria”, explicó el científico.
Imagen del micro robot HAMR-E y una moneda de un centavo de dólar.
El HAMR-E junto a una moneda de un centavo de dólar
“El modelo actual del HAMR-E no es consciente de dónde está en cada momento. Queremos que sepa cuando las patas no están bien colocadas. Además si logramos la suficiente autonomía podrá atravesar un terreno difícil. Es un objetivo a largo plazo porque una vez que está dentro de un motor no podemos controlarlo”.
El HAMR-E ha sido diseñado para revisar motores a reacción pero se podría usar en cualquier maquinaria de gran complejidad, además de por supuesto en las misiones de búsqueda y rescate. ¿A quién no le gusta la idea de un robot minúsculo capaz de llegar a cualquier sitio?