Chystemc, alias del MC oriundo de La Florida Diego Torres Rojas, es uno de los raperos más activos y populares de la escena local. Inició su actividad en el colectivo De Killtros y hoy suma cuatro discos como solista. Presentaciones en diversos eventos o festivales, buena llegada en las redes y canciones con un muy personal tratamiento del micrófono, dan como resultado a un artista en plena forma. A fines de julio lanzó el video de "Ma Ar Ei Pi", tema extraído de su último álbum "Techymuv" (2016), un trabajo capaz de impactar tanto en Chile como en Latinoamérica. El santiaguino ha participado en batallas escritas como Línea Diéciseis y ha sido jurado en la Batalla de los Gallos, por lo tanto siente cercanía con el freestyle y la improvisación. Chyste es un rapero espontáneo que ha sabido conquistar a una audiencia fiel, y ya prepara sus próximos temas y shows.
—En 2018 cumples 20 años desde que conociste el hip-hop. Hoy tienes cuatro discos y eres uno de los MCs más populares de la escena.
—Sí, más o menos unos veinte años que me introduje en esta cultura, gracias al universo y por sobre todo gracias a mi primo, Alejandro, que me mostró lo que era el baile, el rap, el graffiti. Conocí el freestyle en la calle, haciendo improvisación y beat box. Yo hacía los beat box, así comenzaban los freestyles. Luego otros hacían el beat box y yo rapeaba. Y hace unos 15 años que me dediqué a grabar, a hacer mi música en la casa, con lo que tenía. Empecé grabando con unos audífonos y micrófonos de computador. Encontré entretenido eso de grabar. ¿MC popular? Se agradece la mención, aunque no me siento así, me siento querido. Me entregan cariño porque he sido respetuoso con la gente. Y lo que uno siembra lo cosecha. He dado harto amor a la gente, a amigos, a alguien que quiere entrar en una tocata, cosas tan mínimas que luego el universo te lo revierte y hace que mucha gente te tenga estima. No me gusta catalogarme, pero creo que a lo mejor "bien querido, bien estimado". Estoy agradecido del cariño que entrega la gente, que es algo natural si uno entrega eso mismo.
—¿Fue una buena decisión dedicarse al rap?
—Creo que fue la mejor decisión. Aunque me habría dedicado igual a la música. Antes de conocer el hip-hop, la música ya estaba en mi vida, en mi familia, en mi colegio. Cuando había que hacer una prueba, leer el pentagrama musical, yo le decía al profe que tocara nomás la música y lo sacaba a puro oído, me encantaba, me encanta la música. Quizá si no hubiera sido rapero, habría tenido otro tipo de estilo musical. Pero el rap me llamó la atención porque había que escribir muchas palabras, muchos versos, eso hizo que la terapia de autoconocimiento fuera mucho mejor. En el rap hay mucha información, entonces fue como escribir un diario de vida. Tiempo después he escuchado mis canciones y digo "ya no pienso así" o "mira cómo pensaba antes".
—¿Ha cambiado tu forma de escribir?
—Mis primeras canciones eran súper reflexivas, veía la maldad y quería cambiar el mundo. Luego como adolescente conocí el carrete, entonces mis canciones tenían harto de fiesta, de alcohol, pero igual con mi punto de vista. Y ahora me encuentro en un proceso de encontrarme a mí mismo, dejé el alcohol de lado, siento que volví a la pureza de la niñez, con la que escribía en mis inicios. Mi intención es compartir las nuevas cosas que he conocido, para que la gente sepa que el alcohol no lleva a ningún lado, el cigarro, son sistemas de control. Entonces el rap es lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Hay mucha gente despertando, hay que aprender a desaprender, todo lo que nos han enseñado. Saber que consumir tabaco y alcohol es estar débil, que nos roban la energía, te ensucian los pensamientos. Así que a eliminar todo lo que hace mal, desde ahora van a encontrar cool y pulento al más fuerte, que es el que no toma alcohol ni fuma cigarro, ese es el más fuerte. No el que se droga o usa codeína, alcohol, eso es estar débil. Lo vamos a demostrar y la gente lo va a saber.
—Tu último video "Ma Ar Ei Pi" es una crítica al mundo del trabajo, con sus horarios y dinámicas.
—Sí, es una crítica al trabajo, al sueldo y los horarios. Y lo quise representar como una cárcel, porque así es. Igual que los sistemas educacionales, el colegio, las universidades. Al final terminan siendo una cárcel, que no dejan expresarse a las personas. Y si bien es cierto el tema no habla de eso, porque es antiguo, del 2013, quise darle un giro con el video. Quise dar un buen mensaje con el video, para que la gente visualice que sí se puede. Al visualizar que las mujeres y hombres tienen el mismo sueldo, que hay menos horas de trabajo, lo que ayuda en la productividad, la gente hace su pega mejor y feliz. Por ejemplo, el niño que se sube a un árbol con miedo, se va a caer, porque atrae eso. Pero el niño que sabe con seguridad que va a subir y luego bajar y va a estar todo bien, así va a ocurrir, porque el pensamiento genera tu realidad.
—Se sabe que te interesa ejercitar el freestyle y has participado en encuentros o batallas afines. ¿Qué tan importante es el freestyle para ti?
—Freestyle foreva hermano. Ha sido mi terapia. "Dejar de hacer freestyle sería como morir, por lo menos para mí", como digo en "Verbal streets", jaja. Desde que empecé en el rap, me metí a improvisar en las plazas. Fue el entrenamiento de ninja verbal, en el que incluso he resuelto peleas, sin necesidad de llegar a los puños. Lo puedes decir con argumentos. Los freestyles son conversaciones, tú expones tus puntos de vista, con ritmo. Entonces si tus argumentos para esa conversación además vienen con ritmo, con estilo y lo haces con una diferencia única, con clase, te ganas el respeto y no es necesario llegar a la violencia. El freestyle es conversación con los amigos, pasarlo bien. No necesitas más que un beat box, palmas, o a capela. Es una terapia, un deporte mental terapéutico. Ha sido mi psicólogo. Cuando tenía cosas ocultas, me costaba más improvisar. Pero cuando me fui soltando, sincerándome con el mundo, pidiendo disculpas, fui quitándome peso de encima y el freestyle ahora fluye cada vez más, porque ahora no hay nada que esconder. No sé si me dedico más a escribir o a hacer freestyle, creo que están parejos.
—Además de tocar, ¿cuáles son los próximos movimientos de Chystemc?
—Se viene mucha música nueva, ahora más productivo, más constante. Antes me demoraba más, pero ahora como tengo la bendición de vivir con mi negrita, con mi pareja, tenemos más tiempo para hacer música. Estamos haciendo harta música juntos, tenemos varios proyectos. Todo lo que hemos absorbido lo estamos entregando en las canciones. Queremos que la gente esté igual de feliz que nosotros, la casa es pura armonía. También se viene lo nuevo de De Killtros y un disco que grabamos con mi hermano Jeff Turner, de Estados Unidos. El proyecto y la gran misión es despertar a toda la gente, que todos estén más felices y plenos, sin trancas, vamos que se puede.